Crítica de ABBATH - Outstrider

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Abbath Outstrider

ABBATH carga de nuevo, pertrechado con su armadura y hacha en mano, como una ráfaga helada de viento nórdico en pleno verano. Eso es "Outstrider", segundo trabajo bajo esa nomenclatura y estilo, si obviamos en ambos casos a "I", donde su música ahondaba más en las raíces de la versión más épica de BATHORY y en el Rock 'n' Roll sucio y acelerado de MOTÖRHEAD. Aquí hay más Black Metal según lo entiende Olve Eikemo, parecido y a la vez diferente a lo ya hecho previamente.

"Outstrider" es algo más que eso. Funciona no solo como disco cuando lo reproduces, cuando suena es también una bofetada (una más) para aquellos que le negaron su talento, esos que solo le reconocían el crédito a su compañero y examigo Demonaz en IMMORTAL. Pues sí, señoras y señores, hay vida más allá de Demonaz, al que no le voy a negar su bestial talento, pero es que es absurdo tratar de destruir a uno para alabar al otro.

Esa actitud agresiva hacia Abbath la vimos no hace mucho en las redes, y tengo la necesidad, del humilde modo que pueda, de intentar restituir el honor de Abbath: este señor podrá ser lo que sea, pero no es un desustanciado musical. Él era el principal interesado en lograr que IMMORTAL siguiera adelante tal y como lo conocíamos hace unos años, y era su motor principal.

"Outstrider" demuestra que el conflicto entre Demonaz y Abbath es doloroso pero fructífero

Como ya sabemos que la idea de un IMMORTAL reunificado no es viable (al menos de momento, veremos si el tiempo lo remedia) hay que conformarse con lo que ofrecen ambos entes por separado. Esta dualidad no es necesariamente mala ni excesiva… al menos en estudio, y es que todavía tengo por ver una confirmación de Demonaz tocando en directo bajo el nombre de IMMORTAL. Su falta de apariciones en vivo tras la publicación del magnífico y exitoso "Northern Chaos Gods" es más que sospechosa. Es por este motivo que cada vez dudo más del éxito de la operación para curar su dolorosa tendinitis crónica: o bien no puede tocar en directo, tal y como venía siendo desde hace innumerables años, o bien su intención de recuperar el nombre de la banda fue una mera pantomima para dejar expuesto a las críticas a Abbath... y de paso sacar a la luz puñado de brillantes canciones, todo sea dicho.

Sea como sea, Abbath y ABBATH siguen adelante contra lo que se les ponga por delante, empujado por los gélidos vendavales de sus benefactores demonios del frío que tantas veces le han sido de ayuda. Tras numerosas idas y venidas en el seno del grupo, acompañando al vocalista y guitarrista noruego están Mia Wallace (bajista), Ole André Farstad (guitarra) y Ukri Suvilehto (batería). Este cuarteto ha sido capaz de registrar un álbum sólido, con la identidad sonora prevista y que, por lo tanto, cumple con el nivel de exigencia que debíamos solicitar a Eikemo.

Aquellos que duden de qué derroteros musicales lleva "Outstrider", cabe señalar que el álbum se cierra con una versión de BATHORY, "Pace Till Death". Esa es una declaración de intenciones en toda regla. Evidentemente, la sonoridad del resto del álbum no es tan primitiva (hablamos de una canción de 1988) y aunque esta es una forma de Black Metal que evidentemente bebe de ahí (Quorthon siempre fue uno de los pilares para Abbath) contiene elementos diferenciadores y hay cierta distancia estilística. Esa distancia se debe, fundamentalmente, a que el sonido de IMMORTAL en su periodo más reciente se veía influenciado por la etapa más épica de BATHORY y no por sus primeros trabajos de pura agresión.

Es por eso que, al igual que en "I" y en su anterior álbum, el Rock y Heavy Metal asoman la cara en "Outstrider": la distorsión y la manera de tocar difieren totalmente del Black Metal de la oleada noruega, aunque esto siempre había sido así desde hacía muchos años en IMMORTAL. En cualquier caso, si venías escuchando a la banda desde la década de los 2000, este nuevo material de ABBATH te va a gustar.

Ese sello de la casa se aprecia desde el primer envite, "Calm In Ire (Of Hurricane)". Sin estridencias, hay espacio para elementos "ajenos" al Metal Extremo, que serían los solos de guitarra de corte muy clásico, propios del Heavy Metal clásico. La intensidad sube en "Bridge Of Spasms", una pieza realmente furiosa, y vuelve a contenerse en "The Artifex". El enfoque hacia el Heavy de los solos de guitarra entiendo que podrían venir de la mano de Ole André Farstad, porque difieren del habitual modo de pensarlos y ejecutarlos por Eikemo. También podría ser una simple renovación de ideas por su parte, quién sabe.

En el final tenemos piezas como "Scythewinder", que puedes paladear hasta la saciedad, desde los arrastrados quejidos vocales a sus solos, y con ese modo de tocar la batería tan sostenido, ligero y a la par contundente y con cuerpo, perfectamente encuadrado con el bajo y los riffs de guitarra. Los cambios de tempo son otra constante en el disco, que no se identifica como una pieza de monotonía, de velocidad pura y desenfreno. Hay bastantes variantes, la dureza se va modulando en cada canción. Por ejemplo, la furia pura que reina en el inicio de "Hecate" hace hueco después para un punteo y un ritmo más pausado en las estrofas, e incluso para un pasaje melódico de guitarra a la vieja usanza.

Llegando al listón de intensidad y calidad

En definitiva, y viendo que nos sobrevuela una tormenta de comparativas, es probable que el último trabajo de IMMORTAL sea mejor que este "Outstrider". En esa afirmación podría estar de acuerdo, pero no por ello hay que desmerecer este trabajo de ABBATH, muy disfrutable y con un valor propio importante. Espero que esta formación se estabilice y siga ofreciendo trabajos tan buenos como este. Ya queda menos para el paso por España DE ABBATH, 1349 y VLTIMAS, donde esperamos que nos hagan pasar un rato tan bueno como en la pasada edición del Leyendas del Rock. Hasta la llegada de ese instante, trataremos de refrescarnos pensando en el entorno montañoso de Bergen que tan grandes momentos en la historia del Metal Extremo inspiró.


 

Discográfica: Season Of Mist

Más información sobre ABBATH en su página de Facebook.

Reseña Panorama
Nota
8
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Empecé a escuchar Heavy Metal en 1995 y con el paso de los años fui ampliando el espectro ahondado en el Metal extremo, pero nunca olvidando esas raíces. Llegado el momento, sentí que aquello no era suficiente, empezando a involucrarme más en la escena con el periodismo musical desde 2005.
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