Crítica de AVATARIUM - The Fire I Long For

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AVATARIUM The Fire I Long For

Le di las primeras escuchas a "The Fire I Long For", el cuarto disco de AVATARIUM, con el ocre de las hojas caídas en los pies y el filo de un viento cortante pero limpio en la cara. El otoño... y el típico recurso introductorio que va como un guante y que podría estar inventándome. Pero convengamos que se trata también de un cliché tan previsible que si recurro a él es porque es verdad. Lo era. Y la voz de Jennie-Ann Smith me envolvió en un abrazo melancólico y dulce. Una caricia apenas sugerida, su voz se eleva a nuevas cotas en un disco en el que ejerce de absoluta maestra de ceremonias y durante el que sientes que caes rendido en sus brazos. Si este disco fuera una escultura, sería una Piedad de Miguel Ángel adivinada entre noche, maleza y bruma.

Es curioso: AVATARIUM tuvo fama y medios nada más nacer porque era un nuevo retoño de Leif Edling, columna vertebral de CANDLEMASS y un músico que ha ido rompiendo lazos con este proyecto hasta aportar en este trabajo apenas tres composiciones. Este es ya el grupo de Smith y su marido, Marcus Jidell, guitarrista y productor que se sumó a la causa cuando Mikael Akerfeldt le dijo a Edling que no tenía tiempo para dar forma al inicial y brillante "Avatarium".

AVATARIUM da un paso hacia la madurez compositiva

Con pasado en EVERGREY y ROYAL HUNT, y giras realizadas con CANDLEMASS o KRUX, ahora Jidell ha convertido a AVATARIUM en un asunto de familia y a "The Fire I Long Form" en un paso muy firme que enseña una versión creo que ya plenamente individual y reconocible del grupo, que ha dejado de ser una especie de CANDLEMASS con voz femenina para convertirse en una creación mucho más íntima en la que el matrimonio Jidell-Smith recibió un apoyo esencial del teclista Rickard Nilsson. En largas conversaciones entre tragos de grappa, los tres dibujaron la nueva forma de AVATARIUM, un sonido menos bombástico y vigoroso que en el anterior "Hurricanes and Halos" y un viraje hacia el Rock setentero, el Blues y unas cadencias en las que el Doom sigue presente de una forma mucho más etérea, entre pinceladas psicodélicas y con una atmósfera frágil, íntima, absolutamente melancólica. Como una capa de hielo que cruje bajo los pies sin llegar a romperse nunca.

Con una producción exquisita, firmada por el propio Jidell, "The Fire I Long For" de AVATARIUM da ese inconfundible paso hacia la madurez con el que se dejan atrás un puñado de influencias mientras se profundiza en otras y se olvida el deseo de abarcar demasiado para apretar más y sumergirse sin ataduras ni limitaciones en el corazón, el hueso último del propio estilo. Por eso este es un disco de apariencia más simple y básica (a pesar de sus destellos Progresivos, que los hay), más ligera.

De piel más suave pero espíritu más amargo, con una pátina de oscuridad elegante y vaporosa en la que sigue habiendo riffs de claro influjo SABBATH/CANDLEMASS pero que descarga mucho voltaje metálico en favor de un sonido más atmosférico y más cercano a las raíces del Dark Rock. Dark Gospel, en definición francamente certera del propio grupo. Jidell toca con sentimiento, viajando del Blues al Metal y sirviendo en bandeja de plata a Jennie Ann-Smith unas melodías sobre las que ella ejerce de absoluto centro neurálgico. Con una labor vocal excepcional y ese registro que vira de lo íntimo y sensual a lo profundamente triste y de ahí a lo macabro y teatral, su garganta libera una paleta de emociones en la que no dejo de reconocer, aunque en la superficie las diferencias sean colosales, algo de la esencia de la maravillosa Anneke Van Giersbergen.

"The Fire I Long For", el disco que AVATARIUM quiso hacer

Por eso los medios tiempos y las baladas resultan esenciales en este trabajo. Con líneas vocales a flor de piel como en "Lay Me Down", casi una nana adulta y lánguida; con un toque de embrujo Jazz en "Stars They Move", un precioso cierre con el corazón abierto en canal; con la entraña Prog y atmósferica de "The Great Beyond" o con el instinto casi Gótico del tema título. Estas piezas son el hilo emocional que cose un disco que eleva revoluciones con el Hard Rock setentero de "Shake The Demon" y la raza Doom de las iniciales "Voices" y "Rubicon", unas composiciones excelentes que ya enseñan a una Smith completamente empoderada y a los mandos, algo que entienden y alientan a la perfección las guitarras de Jidell, que tocan techo en "Porcelian Skull", una especie de viaje majestuoso de BLACK SABBATH a PINK FLOYD.

AVATARIUM no se ha transformado, no ha revolucionado su propuesta ni ha mudado su piel. Pero ha llevado su sonido, ya con mucha menos influencia de Edling, a su nivel más maduro, sincero y profundo. No sé qué sucederá en el futuro, si se incidirá en una introspección aún mayor o se desandará algún paso de regreso a un sonido más robusto y metálico, pero este disco transmite la sensación inequívoca de que es lo que el matrimonio Jidell-Smith quería grabar en este momento de sus vidas y sus carreras. Y el resultado, seguramente por eso, ha sido fantástico. Música de una enorme categoría: oscura, triste, elegante y evasiva. Con los pies entre el ocre de las hojas y la cara cortada por un viento frío pero limpio. Y el alma a la vista de quien se quiera asomar. Música de otoño. Muy, muy buen disco.


Discográfica: Nuclear Blast Records

Más información sobre la banda en su página de Facebook.

Reseña Panorama
Nota
8
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
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