BLOODBATH - Grand Morbid Funeral

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BLOODBATH sigue a lo suyo, ajeno a cambios y modas. Da igual que esté Akerfeldt o que no lo esté, da igual que hayan pasado seis años desde su último disco o solo dos. El “supergrupo” sueco formado por gente de OPETH (aunque ahora ya sólo perviva Axenrot) y KATATONIA, vuelve con “Grand Morbid Funeral” y lo hace con nuevo cantante, sorprendiendo la elección de la persona encargada de este rol en este trabajo. Nada más y nada menos que Nick Holmes, el cantante de PARADISE LOST, que resulta que sigue sabiendo poner voces guturales desde principio hasta el final en un mismo disco. Aunque dicho sea de paso, uno esperaba una voz gutural más profunda, no esa voz más agresiva de Holmes que me recuerda a una mezcla entre BENEDICTION y REPULSION, algo diferente a la de sus inicios en “Lost Paradise”, donde era mucho más Doom y envolvente, quedando aquí con menos oscuridad y más morbosidad.

El proyecto sigue fiel a sus principios. Renske y Nyström siguen apostando por mirar hacia el triunvirato ENTOMBED, CARNAGE, DISMEMBER, con algún toque americano en la afinación de las guitarras y el Groove de algunos pasajes que puede recordar a CANNIBAL CORPSE o a MORBID ANGEL. En “Grand Morbid Funeral” no hacen concesiones a ninguna novedad (más que alguna atmósfera un poco más trabajada e incluso amagos de teclados de tanto en cuanto), aunque sí se aprecia un trabajo solista por parte de Nyström más maléfico y absorbente. Pero la base sigue siendo la misma: Death Metal puro y duro de vieja escuela, de finales de los ochenta y principios de los noventa, centrado en la escena de Estocolmo y poco más: ritmos acelerados unas veces, riffs de ascendencia Thrash, Groove otras veces… y un sonido oscuro y putrefacto que sirve de banda sonora funeraria para las voces guturales de Akerfeldt, Tägtgren y ahora Holmes.

La clave de BLOODBATH es que aunque tenga la etiqueta de banda paralela para diversión de sus miembros, suena creíble y bien asentada (aunque creo que tanto Renske como Nyström tienen a la banda por algo más, como una terapia para sacar su lado más oscuro y mantenerlo alejado de KATATONIA, siendo realmente Akerfeldt el que intentaba quitar hierro a BLOODBATH dejándolo como un mero divertimento). No en vano BLOODBATH lleva ya 16 años en activo, pudiendo considerarse una banda viva con todas las de la ley. En su momento pudo parecer algo curioso que miembros de la escena sueca que de una u otra forma habían crecido y participado de la morbosidad de sus inicios, quisieran recuperar ese sentimiento y ese sonido en un proyecto paralelo. Entonces los gustos musicales aún no habían iniciado el revival de los últimos años y BLOODBATH fue un proyecto muy bien recibido en la comunidad extrema. Ahora BLOODBATH convive con muchas otras bandas que recuperan este sonido y lo hacen propio, y es ahora cuando BLOODBATH les tiene que mirar a la cara de tú a tú y creerse su propio concepto. Y lo hacen, disco tras disco.

En cuanto al menú ofrecido por BLOODBATH en “Grand Morbid Funeral”, lo mejor es la capacidad de enganche que han tenido desde el primer corte, “Let The Stillborn Come To Me”, acelerado y brutal al principio y muy pegadizo en su parte central, un estruendo de guitarras y ritmos entrecortados, donde Holmes adopta una voz más agresiva de lo que podría esperarse pero no por ello menos buena, y una estructura más larga de lo que sería habitual en el género. En otros cortes se opta por algo más directo y crudo, como el siguiente “Total Death Exhumed”, que es puro DISMEMBER, “Mental Abortion” que mira hacia ENTOMBED con ritmos de D-Beat y cierto aire de Death ‘n’ Roll, o “Famine of God's Word”, que es una de las más americanas y mórbidas. También hay atmósfera como en “Church Of Vastitas”, donde la voz de Holmes es un ingrediente esencial o “Grand Morbid Funeral”, que hace honor a su nombre, e incluso temas como “Beyond Cremation”, que aunque mantienen la viveza de otros más cortos, destaca por sus atmósferas recreadas por sutiles teclados y los solos de Nyström.

Como comentaba antes BLOODBATH sigue a lo suyo, sólo que ahora no es una isla desierta en medio del océano y su existencia está más justificada. “Grand Morbid Funeral” es un trabajo solvente, ni mejor ni peor que los anteriores, evolución hacia un sonido más oscuro y afilado si lo comparamos con “Resurrection Through Carnage”, pero sin grandes cambios. Y encima con un Nick Holmes que ha vuelto al subsuelo completamente. Una pieza disfrutable para todo buen amante del Death Metal, de su esencia, un ejercicio de nostalgia.

Raúl Ureña

Madness Live!

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