CRADLE OF FILTH – Darkly, Darkly Venus Aversa

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Leyenda

Quizá sean “Thornography” y “Nymphetamine” los más flojos de su época reciente, emergiendo en ambos una vena comercial (para lo que es el grupo) apuntada por temas como la versión de “Salvation” y la colaboración con Liv Kristine, convertidas ambas en vistosos videoclips. Esta faceta ha quedado por fortuna apartada en la cuneta del camino de la rectitud retomado por “Godspeed on the Devil’s Thunder” y reafirmado ahora con “Darkly, Darkly, Venus Aversa”. Si prescindimos del aspecto cada vez más pintoresco de Danni Filth, no hay motivos de alarma: las canciones son tan tétricas como siempre, y en líneas generales muy directas, quizá con un punto menos del adorno y teatralidad que caracterizan a los ingleses, pero sin dejar de lado las intros y los interludios más dramáticos.

Entre las mejores composiciones, con cierto regusto amargo al mítico “Cruelty And The Beast”, están la larga apertura “The Cult Of Venus Aversa”, “The Persecution Song” o “Retreat Of The Sacred Heart”, en las que se combinan furia y delicadeza con ese halo de banda sonora de película de terror gótico con el que la banda se siente cómoda. Pero si, por el contrario, queremos unas guitarras macarras y oscuras al mismo tiempo no hay que dejar de escuchar “Deceiving Eyes” o “The Spawn Of Love And War”, sin dejar de lado el papel de los teclados, que también son protagonistas de la tétrica función al transmitir un aura pavorosa.

Como tema memorable tenemos “Lilith Immaculate”, el corte más pegadizo de todo el disco y musicalmente de los más atractivos. Es el más melódico, incluye un interludio sorprendentemente ligero, y combina el nervio de las guitarras con un teclado interesante, pero sobre todo cuenta con unas voces femeninas que, en vez de perderse en aventuras operísticas, apuestan por una interpretación solemne apenas lírica, que además remite al papel de la fallecida Ingrid Pitt como condesa Bathory en el “Cruelty And The Beast”. Es por este motivo por el que resalta frente al resto, exceptuando el delicioso “Forgive Me Father (I Have Sinned)”, que se sirve de los mismos elementos, enfatizando un gran trabajo de guitarras.

Aunque a lo largo de una hora y dos minutos la pérfida voz ratonil de Danni Filth puede agotar al más pintado, en esta ocasión no nos podremos quejar de que el disco sea corto, desde luego. “Darkly, Darkly Venus Aversa” cautiva y reclama sibilinamente nuevas escuchas y se posiciona, además, entre los mejores discos que han parido estos pervertidos caballeros ingleses en la década que llega a su fin.

 

Enrique Herrero

Madness Live!

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