Crítica de ABORTED – TerrorVision

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Aborted - TerrorVision

He mirado en Metal Archives para corroborar lo primero que me vino a la cabeza al escuchar “TerrorVision”, nuevo y décimo disco de ABORTED: la única constante en este grupo belga es su cantante, ya un clásico en la escena, Sven de Caluwé. Desde luego, mucho más que un maestro de ceremonias en una banda ya paneuropeísta que nunca ha grabado dos discos con la misma formación y que, eso sí, en los últimos tiempos ha evitado revoluciones drásticas y mantiene una base sometida solo a pequeños pero parece que inevitables cambios. Lo dicho, he mirado en Metal Archives: más allá de la formación actual por ABORTED han pasado otros 24 músicos, la mitad de ellos guitarritas, además de siete bajistas y cinco baterías.

Todo eso desde 1995, cuando el Death/Goregrind espantaba al mundo y ABORTED se posicionaba junto a EXHUMED como los referentes del subgénero ante el gran público metálico. Me queda con la carrera de los californianos (que editaron el impresionante “Death Revenge” el año pasado) pero no le niego la persistencia y la longevidad a ABORTED, que ha tenido un camino mucho más revirado (según las idas y venidas creativas de De Caluwé, imagino) y cuya trazabilidad es notoria en este “TerrorVision” que picotea (en distintas proporciones) de todas las caras que le hemos visto al grupo, desde los ilustres inicios en la evolución del Goregrind al sonido más puramente CARCASS (de las portada escandalosa de “The Purity Of Perversion” al excelente “Goremageddon”) y de ahí a ese tramo central en el que se coqueteó con el Metalcore y el Melodeath hasta llegar al aburrido “Strychnine.213”, que parecía poner en un callejón sin salida a un grupo que se reinventó, suele ser así, con un regreso a sus orígenes (hasta cierto punto) en el brillante “Global Flatline”. Y que hace dos años editó el notable “Retrogore” con los niveles de intensidad disparados y un enfoque algo más técnico.

Hago este repaso porque todo eso aparece y desaparece en este nuevo disco que es un empacho, y no siempre por desgracia en el buen sentido. ABORTED picotea de todas partes, no solo de su historia sino de la propia escena extrema. Y el resultado tiene momentos apabullantes pero otros visiblemente inconexos, que saturan unas composiciones no siempre memorables. A veces menos es más y, por la misma regla de tres, a veces más es menos. Y por “TerrorVision” pasean chispazos de los orígenes de ABORTED junto a sus intentos de llegar a un público más amplio e ingredientes sacados de recetas que van de DISPOSED ICON a BENIGHTED, CATTLE DECAPITATION o THE BLACK DAHLIA MURDER.

Así que este disco es un saco sin fondo con Death Metal, Grindcore, Melodeath, Deathcore y hasta riffs más propios del Black. Con, eso sí, un sonido apabullante y moderno (que lo hace definitivamente accesible a pesar de su obvia brutalidad) en el que yo habría rebajado un poco la voz y alzado algo más una batería tremenda que tal vez abuse de los blastbeats. Y con, eso también, una portada extraordinaria (a cargo del excelente Par Olofsson) y una historia central basada en un mundo en el que deidades malvadas y primigenias utilizan los nuevos medios de comunicación y las redes sociales para controlar a la humanidad y, en fin, destruirla. Problemática actual con tintes de viejo cine de terror. Nada que objetar por ahí. Ni al tema ni a las referencias a Candyman, Dario Argento o el Infierno de Dante.

Exceso compositivo de ABORTED en “TerrorVision”

También hay colaboraciones: Seth de SEPTIC FLESH, Julien Truchan de BENIGHTED y Sebastian Grihm de los pujantes CYTOTOXIN (un grupo interesantísimo). Y hay momentos buenísimos que ni por asomo permiten ni siquiera pensar en poner un suspenso a un disco que, sin embargo, tiene varias canciones que me agotan después de varias escuchas y que rebajan el nivel que sói alcanzan “A Whore d’Oeuvre Macabre”, “Vespertine Decay”, “Squalor Opera”, “Visceral Despondency” o la propia “TerrorVision”, que demuestra desde el inicio, ya con picos altísimos y algún evidente valle, que ABORTED ha querido englobarlo todo, meter mucha brutalidad, muchas melodías, muchos solos y muchos más cambios de ritmo que en el frenético “Retrogore”. “Deep Red” o “Altro Inferno”, por el contrario, resultan frustrantes porque podrían haber sido mucho mejores con un poco de podadora compositiva. Otra vez: a veces, menos es más y más es menos.

Estoy seguro de que habrá a quien le encante “TerrorVision”. Objetivamente es un disco de buen nivel y con más virtudes que defectos. Pero a mí no me ha apasionado. No tanto como, en la última época (no tiene sentido comparar con los viejos tiempos) “Retrogore” y, sobre todo, “Global Flatline”. En cualquier caso Swen de Caluwé seguirá al pie del cañón, haciendo música y (supongo) cambiando de compañeros de viaje cada dos por tres. Así que seguiremos pendientes de lo que hace porque por cada posible “Strychnine.213” que nos caiga como un jarro de agua fría puede haber un “Goremageddon” que se eleve a la altura de clásico. Este “TerrorVision” no es ni tan discreto como el primero ni tan inolvidable como el segundo. Y transmite más calor que frío, pero sin ningún exceso, la verdad.


 

Discográfica: Century Media

Reseña Panorama
Nota
6
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
Madness Live!

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