Crítica de ALICE COOPER – Paranormal

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Alice Cooper - Paranormal

Vincent Furnier, más conocido como Alice Cooper. Parte de mito, parte de realidad. Indiscutible padre del Shock Rock que vio crecer en su beoda juventud a multitud de artistas a los que amamantó con su hechizante propuesta, los cuales siguieron comiendo, hasta nuestros días, de la excéntrica mano del tipo de los ojos tintados, el semblante cadavérico y los diabólicos guantes. El mito sigue más vivo que nunca y la credibilidad en su producto sigue intacta y sin apenas rasguños, como demuestra en “Paranormal”. Si acaso, podemos encontrar un par de molestos arañazos en trabajos como “The Last Temptation” o “Brutal Planet”, aunque, parafraseando a GOLPES BAJOS, eran malos tiempos para la lírica o, al menos, para la lírica que siempre ha abanderado ALICE COOPER.

En cualquier caso, no hablamos de ese tipo de artista al que se deba mirar con lupa. Si tienes un poco de respeto hacia nuestra música, deberías guardarte la tuya en el cajón de la ropa alborotada y escoger mejor ocasión para sacarla. Los directos de Mr. Furnier, desde hace eones, vierten riadas de profesionalidad y rigor musical, y su longeva discografía, a la que se suma “Paranormal”, podría coser la boca de la voz más discordante.

Nueva obra de ALICE COOPER bajo el brazo con clara mirada a sus creativos e inspirados años setenta y sin que el resultado, pese a quien le pese, huela a naftalina y a producto caduco en ningún momento. Echémosle un vistazo al compacto si te parece.

Lo primero que me llama la atención es que el de Detroit se ha desmarcado con un disco de corte más setentero que “Welcome 2 My Nightmare”, su predecesor, que ya de por si exploraba esos viejos hábitos compositivos del músico pero con un sonido más contundente e inflado que el que encontramos en “Paranormal”, donde todo tiene un empaque más garajero, directo y ligado a la vieja usanza. Prueba de ello es “Paranormal”, el tema de apertura del álbum, donde además ha colaborado otro peso pesado, Roger Glover, bajista de DEEP PURPLE. La canción se ubica en aquellos setenta de discos como “Killer” o “School’s Out”, con unos fraseos de guitarra perfectamente arropados por una inmejorable melodía del vocalista y un sorpresivo punteo de guitarra que cambia de rumbo la pieza dándole ese toque levemente psicodélico de los primeros trabajos de la banda. “Dead Files” es más directa y sencilla. El sonido seco de la batería de Glen Sobel, junto a los golpeos de Chuck Garrie, acompasa perfectamente un tema que, con lo mínimo, define lo que es el Rock.

Asimismo, “Fireball” es más acelerada y oscurita. El vocalista se apoya en una atractiva melodía abrigada en todo momento por una dinámica un tanto mística que, de nuevo, recuerda a sus trabajos de los setenta. Gran tema. Como gran tema es “Paranoiac Personality”, cuyo enfermizo arranque rememora al mítico “Welcome To My Nightmare”, aunque el tema tiene mayor empuje y suena más avivado que el citado clásico.

En “Fallen In Love” colabora el tejano Billy Gibbons de los imperecederos ZZ TOP. Hablamos de un tema tan comercial como efectivo que recuerda a esos temas de KISS repletos de feeling con Gene Simmons al frente como vocalista. El propio Gibbons se luce con un punteo bluesie de los de siempre, tan atemporal como resultón. “Dynamite Road” es cañera, marchosa, alocada por momentos y entra con fuerza, recordándome levemente al ALICE COOPER de los primeros noventa, aunque el estribillo no sea de los más inspirados del compacto.

“Private Public Breakdown” posee uno de los mejores riffs de inicio del lanzamiento. Puro groove a las cuerdas al que se suma el vocalista con una sugerente melodía vocal de las que te hace mover las caderas quieras o no quieras. Una historia distinta es “Holy Water”, un tema muy trabajado, con instrumentos de viento incluidos y cierto deje al viejo Boogie Rock que, desde luego, le da una tremenda frescura al tramo final del compacto. Brillante canción.

“Rats” es un Hard Rock de carretera, de taberna atestada de humo e iluminada con neón barato. Podría tratarse del corte más ochentero de todo el trabajo, con cierto aire a lo que hacía la formación en discos como “Constrictor” antes de meterse de lleno en el “sonido L.A.”. Dos minutos y medio de pura diversión. “The Sound Of A”, por su parte, se deja seducir por el Blues y la psicodelia, devolviéndonos al terreno del ALICE COOPER más siniestro y creepy.

En los bonus tracks nos encontramos con “Genuine American Girl”, un tema con la mirilla puesta en el Rock vitalista de los cincuenta que resulta ser tan elemental como entretenido y pegadizo, y con “You And All Of Your Friends”, de nuevo apoyado en un sonido primitivo cercano al Punk de la primera era y al Hard Rock 70’s. Como curiosidad, en ambos temas participan viejos miembros de la primera etapa de ALICE COOPER.

A su vez, y como ya nos vienen acostumbrado muchos artistas, el trabajo incluye a modo de cara B un buen puñado de clásicos del grupo registrados en vivo en la última gira, un significativo aliciente para incentivar la venta de discos en unos tiempos que cada vez acompañan menos en lo que a esto se refiere.

“Paranormal”, nuevo triunfo de ALICE COOPER

El señor Furnier, igual de desmelenado que siempre, se tiene que apuntar otro tanto en su casillero personal de triunfos con este lanzamiento. El mito es más real y terrenal que nunca y, como no tiene que rendirle cuentas a nadie, se reinventa en cada trabajo sin modificar ni un ápice su fisionomía musical, sonando más setentero, ochentero e incluso noventero según le venga en gana. A sus años, más septuagenario que sexagenario, y con el peso de la experiencia encima, no necesita ni investigar hacia dónde se dirigen las nuevas tendencias dentro del Rock. Él, a lo suyo, a lo de siempre, a la buena música. ¡A acrecentar la leyenda y el mito!


Discográfica: EarMusic

Reseña Panorama
Nota
8
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Licenciado en Comunicación y redactor en varias webs especializadas en Rock y Metal desde hace más de una década, plataformas que me han servido, al igual que el actualmente aparcado mundo radiofónico, para darle rienda suelta a mi creatividad enfocada a una de mis grandes pasiones: la música. A su vez, soy un gran entusiasta del cine en todas sus vertientes, especialmente en la rama dedicada al terror, fantasía y ciencia-ficción.
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