Crítica de BATTLEROAR – Codex Epicus

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BATTLEROAR - Codex Epicus

Cuatro largos años han transcurrido ya desde la publicación de su anterior trabajo. Para quien no los conozca, BATTLEROAR es una banda de Epic Metal proveniente de Grecia que justo en este 2018 nos presenta su quinto disco de estudio: “Codex Epicus”.

Así de primeras, el título del trabajo debería venirles como anillo al dedo. Digo de primeras, ya que en este disco dejan un poco de lado la velocidad para dar cancha a temas más lentos y pesados. Hay muchos giros y unos desarrollos instrumentales bastante largos que hacen que la escucha pueda convertirse en algo tediosa en algunos momentos. Quizás el título “Codex Doomicus” hubiese sido más acertado para esta nueva entrega.

Lo primero que llama la atención son los cambios en sus filas desde que lanzaron “Blood Of Legends”. El de su violinista sería el más significativo a nivel musical, ya que curiosamente no ha sido sustituido por nadie. Los griegos nos presentan un redondo que no llega a la hora de duración, compuesto casi en su totalidad por temas extensos, como viene siendo costumbre en ellos.

“Codex Epicus”, grabado en los Devasoundz Studios de Atenas, arranca de la mano de “Awakening The Muse”. Es una introducción orquestal con coros heroicos. El ritmo va aumentando paulatinamente hasta que nos damos de bruces con el riff inicial de “We Shall Conquer”, un tema que recuerda a bandas como VIRGIN STEELE o MANOWAR, aunque sin llegar a la excelencia de las épocas doradas de estas. Posee un estribillo sencillo y repetitivo marcado por el ritmo galopante de la base rítmica. El final de dicho tema se funde con la solemne “Sword Of The Flame”, que cuenta con la colaboración de Mark Shelton de MANILLA ROAD. El corte es de los más lentos y pesados del trabajo pese a que hacía la mitad de canción esta da un giro y llega a acelerarse levemente, excepto a nivel vocal cuyas líneas siguen ceremoniosas como desde el inicio del mismo.

La base rítmica abre la lata de “Chronicles Of Might”, que nos muestra a unos BATTLEROAR algo más cercanos al Doom que al Epic Metal al que nos tienen acostumbrados. El inicio de “The Doom Of Medusa” sigue la misma estela, pero esta, en cambio, nos muestra unas melodías vocales más animadas con unos coros que son de lo más épico (ahora sí) del trabajo y que están muy bien acompañados por unos ritmos cabalgantes. A pesar de esto, la duración del tema (más de ocho minutos) puede que lo hagan un tanto fatigoso de escuchar.

Siguen sacando punta a sus influencias más Doom en “Palace Of The Martyrs” donde las melodías vocales pueden recordar levemente a un primerizo Eric Adams cuando rasgaba menos que en la actualidad y usaba su timbre más limpio.

“Kings Of Old”, pese a empezar lenta como la mayoría de las canciones del trabajo, rápidamente se acelera. Nos muestra a los griegos en una tesitura más Heavy, pero aun así se echa de menos que las guitarras suenen más robustas, más potentes. Y es que, como en la mayoría de “Codex Epicus”, los colchones de teclado e incluso algunos coros operísticos les restan importancia a las seis cuerdas. Se trata de la canción más corta y directa del trabajo y eso seguramente es lo que la convierta en una de las más amenas de todas ellas.

“Codex Epicus” ahonda en el Doom Metal, dejando la carga épica mermada

En “Enchanting Threnody” tampoco vamos a encontrar la velocidad de antaño. Es un tema pausado con estribillo falto de fuerza, y sumado a la duración del mismo, hacen que no la dejen brillar lo que debiera.

El bonus track “Stronghold” cierra un álbum que posee buenos momentos pero que peca alargando en exceso la mayoría de sus temas. Además, se se echa de menos una producción más potente y más dosis épicas de las que ofrece.


Discográfica: Cruz del Sur Music

Reseña Panorama
Nota
6
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Pasé mi infancia en la habitación de mis hermanos mayores, quedándome boquiabierto admirando los posters de bandas de los 80 que empapelaban sus paredes. Poco a poco fui creciendo y empecé a desempolvar sus vinilos, quedándome impresionado con esos nuevos sonidos y portadas que hoy en día siguen emocionándome como entonces.
Madness Live!

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