Crítica de EON – Médula

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EON - Médula

¡Esto no me lo esperaba yo! EON es una banda en cuyo frente tenemos a Diego Cardeña, que además de su vocalista es también locutor de radio y periodista musical. Tenía ya un disco previo, “In[visible]” y su sonido estaba muy marcado en una tendencia que rodea SÔBER, SKUNK DF, PRESOS DEL OLVIDO, DEIDRE, etc. Casi tres años después aparece este “Médula”, segundo trabajo de la banda madrileña. Mi sorpresa viene cuando veo que el sonido se ha enriquecido y aunque la base se mantiene, hay muchas novedades en forma de ritmos más variados, riffs más pesados y sobre todo mayor variedad vocal, con guturales y pasajes que son casi Death Metal o Metalcore de segunda ola. A eso se le llama cambiar para bien.

Y es que debo confesar que este tipo de grupos al final me suenan todos iguales, pero EON se ha desmarcado en “Médula” con algo, no original en sus formas, pero sí en su contenido. Empezando por una producción mucho más contundente, conseguida por Carlos Santos en los Sadman Studios y redondeada por el sueco Jens Bogren (OPETH, AMON AMARTH…). Siguiendo por un contenido lírico que utiliza como motivo principal o concepto la psicología humana y que llena los textos de introspecciones y contrapuntos. Terminando con la propia ejecución de EON y es que la banda de Carabanchel sigue sonando como en su primer disco pero parece otra. Sobre todo el propio Diego Cardeña, que tiene una voz gutural muy buena, llegando al punto en un tema en concreto, “Víctima”, usado como cierre del disco a ser propia de un grupo de Brutal Deathcore, afinada en el subsuelo y acompañado de riffs pesados y doble bombo (de hecho escuchando este tema dudé si no era una colaboración con otro cantante). Impresionante.

En general todos los temas son variados y no hay altibajos. Todos mantienen una constancia rítmica y de elementos que hacen que el disco tenga un carácter marcadamente conceptual no sólo lírico sino también instrumental. Además la producción es soberbia, se escucha todo y uno puede disfrutar de patrones rítmicos, riffs, punteos atmosféricos e incluso líneas de bajo que se salen de lo normal y llenan todos los espacios (como ocurre en “Duramadre”). Los estribillos siguen siendo ejecutados con esa voz limpia melancólica que es heredera de todos los grupos citados en el primer párrafo, pero la versatilidad de Cardeña ha quedado fuera de toda duda y sus gruñidos pegados con orden y concierto, dotan de gran variedad a cada tema. En algún momento me recuerda de hecho a los mejores tiempos de ALL SHALL PERISH o SCAR SYMMETRY, con ese contraste de voces que eran su característica principal.

Entre los cortes más destacados además de los citados, yo particularmente incluiría “Nébula”, que es uno de los que más contraste tiene y el estribillo limpio de Cardeña tiene una gran carga emocional (me recuerda mucho a PRESOS DEL OLVIDO); “Soma”, por las melodías de las guitarras y la estructura en general, una de las más pegadizas y fáciles de retener; e “Insomnia” que varía un poco los patrones rítmicos y se vuelve más viva y agresiva que el resto. Por otro lado tenemos “Llaga”, un corte muy pausado y envolvente y donde aparece como colaboradora en la voz Lydia Rodríguez de PRESUNTOS IMPLICADOS en lo que podemos considerar el corte más melódico y emotivo del disco, no por ello exento de contrapuntos con voces cavernosas y riffs contundentes.

Globalmente “Médula” es un disco cuidado y muy bien hecho con el que EON ha dado un salto de madurez. Añadiendo elementos a una propuesta algo clónica, han conseguido decir algo diferente y muy interesante a mi parecer. Tampoco es que sea la octava maravilla, pero está hecho con convicción y los resultados son francamente buenos. Ahora sólo toca moverlo y seguir hacia delante.


Discográfica: Rock Estatal Records
Reseña Panorama
Nota
8
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Como músico frustrado siempre me ha gustado investigar y compartir mis sensaciones sobre la música que escucho, dando igual géneros, épocas o artistas. No hay mayor placer que descubrir un nuevo sonido e ir tirando del hilo hasta hacerte una idea en tu cabeza de todo el contexto que lo envolvió. Desde la humildad del analfabeto musical, mis torpes palabras pretenden servir de descarga para todos estos sentimientos que se generan al dejar caer la aguja sobre un vinilo.
Madness Live!

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