Crítica de SONATA ARCTICA – The Ninth Hour

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“The Ninth Hour” parece no querer arriesgar demasiado y tampoco brilla por tener composiciones apabullantes. No obstante, ofrece unos cuantos buenos cortes y sorpresas power metaleras inesperadas. Un disco pasable de SONATA ARCTICA.

A SONATA ARCTICA hace tiempo que dejó de abrumarle la etiqueta que vio a la banda nacer hace ya 18 años. El Power Metal en cierta manera constreñía la necesidad del grupo de explorar nuevos rumbos musicales sin alejarse por completo del Metal Melódico al que se le puede adscribir. Esta ruptura se hizo patente con los discos posteriores a “Reckoning Night” (2004), – ah, el odiado pero apenas escuchado “UNIA” (2007) – y que alcanzó el mayor pico de lamentos de antiguos fans con “Stones Grow Her Name” (2012). SONATA ARCTICA no volvería a componer temas como los de sus tres primeros discos, para llanto de muchos. Sin embargo, ganamos con cada uno de sus nuevos trabajos estupendos ejercicios melódicos y compositivos.

Para tocar bien, leí una vez, no basta con saber tocar rápido en determinados estilos, sino bajar las revoluciones y demostrar que se sigue manteniendo el toque en cada nuevo tema. Y esto es “The Ninth Hour”, el noveno disco de estudio de estos finlandeses que, sin llegar a la excelencia de su anterior “Pariah´s Child”, alcanza la hermosura en muchísimos de sus cortes.

Unos SONATA ARCTICA personales

“The Ninth Hour” es un disco que evoca melancolía e invita a la introspección gracias a sus letras; muchas veces, hay que reconocerlo, enormes parrafadas de Tony Kakko a modo de poemas. En esta ocasión versan sobre las relaciones interpersonales y la humanidad en su conjunto. “Closer To An Animal” y “Life” son los dos primeros cortes con los que inician este trabajo y remarcan la idea de todo el disco. El que fue su primer single, “Closer To An Animal” parece una canción que no termina de despegar nunca. No obstante, escuchada junto a “Life”, podemos comprobar que hacen un díptico perfecto.

Las canciones de “The Ninth Hour”

“Fairytale” trae a unos SONATA ARCTICA más combativos. Se trata de un tema de corte político que habla de la situación democrática (o, mejor dicho, su ausencia) actual. El guiño al episodio de Black Mirror ‘The Waldo Moment’ se ha quedado grabado en mis meninges desde la primera escucha. Quien disponga de la edición física podrá ver como en el libreto terminan este tema con la cita atribuida a Iósif Stalin en las elecciones del Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1934: “No importa quién vota ni a quien votan, sino quién cuenta los votos”.

Tras este excelente primer bloque llegamos a algunos altibajos y sorpresas agradables. Todo mezclado, a lo loco, para no dejar neurona entera. “We Are What We Are” es un medio tiempo con unos instrumentos de viento muy bien introducidos y una letra hermosa. Sin embargo, casi resulta un impasse de no ser por la siguiente “Till Death´s Done Us Apart”. Este corte recupera a los Sonata más acelerados y resulta toda una descarga de adrenalina.

Tras esta composición llega el tema más flojo de todo el trabajo, “Among The Shooting Stars”. Puede que sea por su poco inspirada letra, o porque se trate de otro medio tiempo demasiado extenso, pero parece encajado en este segmento del disco solo para servir de entrada al que es la composición más inesperada de todo este “The Ninth Hour”, “Rise A Night”. Esta canción podría haberse escrito en la etapa de sus cuatro primeros discos. Doble bombo, teclados incesantes con duelos de guitarra y estribillo agudo como pocas veces habían grabado desde hace años.

Si bien les hemos podido disfrutar de muchos segmentos semejantes en sus canciones, tener un tema completo dedicado a este género que tan bien conocen no hace sino engrandecer el álbum. Parecen querer decir aquí tenéis un tema de Power Metal, ahora dejadnos seguir a lo que estábamos”.

“Fly, Navigate, Communicate” abre el que sería el tercer segmento y final del disco. Es otro corte con varios momentos en los que aceleran para luego bajar el tempo. Llegan así a un espídico y apoteósico final en el que de nuevo brilla el duelo guitarra y teclado junto a gritos guturales y otras cabriolas vocales de Kakko. “Candle Laws” es la balada del disco, muy agradable aunque no termina por destacar pero que se disfruta con ligereza ya que sigue una estructura muy clásica.

Y en este punto llega la esperada “White Pearl, Black Oceans -Part II”. La canción les sirve para retomar una de sus mejores melodías compuesta en Reckoning Night (2004), esta vez en un tema y que utilizan para crear una pausada composición llena de matices. Aunque no se atreve a convertirse del todo en una canción a la vieja usanza, encantará a sus seguidores. La despedida del álbum la entonan con “On The Faultline”, a modo de outro al tema inicial del LP, como ya hicieron en 2009 con su “The Days Of Grays”. Acompañando esta edición del disco, el trabajo lo complementan con el cover “Run To You” de Brian Adams, bastante fiel.

Sin arriesgar demasiado

“The Ninth Hour” parece no querer arriesgar demasiado. Tampoco brilla por tener composiciones apabullantes como fueron sus “Cinderbox” y “Willdfire Town, Population 0” (del “Stones Grow Her Name”) o las “X Marks the Spot” y “Larger Than Life” de “Pariah´s Child”. No obstante, ofrece unos cuantos buenos cortes y las sorpresas subrayadas a lo largo de la reseña. Lo mejor, sin duda, es que no parece un disco de mero trámite. Sin duda es un trabajo estupendo para volver a acercarse a ellos si se les había perdido la pista. También para sumarlo a nuestra colección si, hagan lo que hagan, van a contar con el favor del pequeño power metalero que aún reside en nuestros corazones.

Os recordamos las fechas de los próximos conciertos de SONATA ARCTICA.

Samuel González

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