Crítica de STEVE VAI - Passion & Warfare 25 Anniversary

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Hablar de STEVE VAI y su disco “Passion And Warfare” es difícil. No estamos refiriéndonos a un músico al uso, ni tan siquiera a alguien con una carrera consistente que cada cierto tiempo sigue el hilo conductivo de su propia esencia. Hablar de STEVE VAI es hacerlo de uno de los mayores genios de la música contemporánea, de alguien que se reinventa a sí mismo en cada nuevo paso, sin conocer límites. Compositor, multi instrumentista, dueño de un sello discográfico, excelso guitarrista…multitud son los adjetivos que se me vienen a la mente a la hora de hablar de uno de los padres de la guitarra eléctrica moderna.

VAI comenzó su leyenda al lado de FRANK ZAPPA,  músico adelantado a cualquier época, quien descubrió no sólo su virtuosismo con la guitarra si no también su asombrosa capacidad para desenmarañar y transcribir las piezas más complejas que jamás había escrito. De su andanza con el ecléctico músico, VAI adquiriría su gusto por las melodías marcianas y las composiciones imposibles, lo que le llevaría a ser, con notable éxito, el guitarrista solista de DAVID LEE ROTH en los maravillosos “Eat’em And Smile” y “Skyscraper”, dos de las piedras angulares del Hard Rock americano ochentero y que justificarían la huída de DAVID LEE ROTH del seno de VAN HALEN.

A esta época más accesible habría que sumarle su participación como guitarrista en WHITESNAKE durante el período de “Slip On The Tongue”, compacto polémico en su concepción pero intachable en su ejecución, en donde los excéntricos fraseos y pequeños detalles instrumentales de VAI otorgaban de gran belleza y elegancia a cada uno de los cortes. Toda estas experiencias variopintas plantaron en VAI el germen de una creciente inquietud por desarrollarse como músico, intentando expandir toda su espiritualidad y mundo interior a través de una carrera en solitario, andadura que no haría más que incrementar la leyenda de un músico que, aún hoy en día, es capaz de seguir sorprendiendo. De esta búsqueda incansable nació  “Passion and Warfare”, el disco de guitarra solista más exitoso de la historia junto con “Surfin’ With The Alien”, de su colega y profesor JOE SATRIANI.

“Passion and Warfare” no es un disco al uso, es casi un credo, las sagradas escrituras de todo aquel guitarrista que busque no tener límites en su imaginación. Es una nueva manera de entender la guitarra rock, más culta, más densa y compleja pero igualmente emotiva. Con motivo del 25 aniversario de esta obra, SONY lanza al mercado una edición especial remasterizada del compacto en el que se incluyen 4 bonus tracks, además de un segundo cd con 13 temas llamado “Modern Primitive”, en el que aparecen composiciones desarrolladas en el período de transición entre “Flex Able”, su primera obra en solitario, y este “Passion and Warfare”. Comentar  esta obra  es complicado; cada tema es un mundo en sí mismo. Hay coherencia entre las canciones, por supuesto, se reconoce en seguida quién está detrás de ellas, pero la variedad de texturas, ambientes o ritmos nunca deja de sorprender.

Compuesto originalmente por 14 temas, el disco se inicia con la hímnica “Liberty”, un corte vitalista, fresco y muy festivo. A través de la coreable y lenta melodía nos adentramos en el mundo de VAI. El In Crescendo final, con esos bends y armonías tan influenciadas por QUEEN,  desemboca en “Erotic Nightmares” tema en es dónde uno comienza a darse cuenta de por qué STEVE VAI es tan especial. Este tema encierra tantos giros, detalles, tantos cambios…que es complicado asimilarlos todos. El poderoso riff muteado inicial sirve de guía a un tema que atraviesa vertiginosos solos llenos de complicadas técnicas y recursos sonoros. Para ello nos acompañan voces y ruidos en una hipnótica e irreal atmósfera. El enrevesado solo final armonizado pone la guinda a uno de los temas más misteriosos y complicados de la guitarra eléctrica moderna.

“The animal” cambia de tercio. En este caso el riff es más pesado y cadente, con mucho Groove. Quizás este sea  uno de los temas más viscerales de toda su obra. “The Animal” canturrea orgulloso con sus slides y sus legatos y grita con sus bendings y tappings alternados con técnicas de la palanca de vibrato. Después de estos dos temas tan intensos,  “Answers” muestra la cara más fresca y desenfadada del disco. Es una canción ligera, con unas ágiles rítmicas casi acústicas y una melodía altamente accesible y coreable y que sirve de antesala a “The Riddle”. STEVE VAI es un maestro del disfraz al que le gusta jugar al despiste. Esta alternancia de contrastes acentúa esa diversidad. Prueba de ello es la citada “The Riddle”, posiblemente, el tema más complicado de toda la obra. Introduciendo por primera vez  en el mundo del rock las guitarras de 7 cuerdas (recordemos que el disco es de 1990), VAI nos trae una pieza hipnótica, densa y retorcida. Lo que comienza siendo una melodía casi espectral, con armónicos artificiales y tappings de infarto, termina por fusionarse con ligeras acústicas, sintes y el propio VAI recitando el himno de Estados Unidos a golpe de pitch. Merece la pena detenerse en escucharlo atentamente.

Tras un tema tan denso, “Ballerina” pone el contra punto “divertido”. El escaso minuto y medio de duración parece una fusión entre música de anuncios infantiles y un arpa que arranca más de una sonrisa todo ello, eso sí, ejecutado con una técnica impoluta. STEVE VAI siempre ha sido una persona muy espiritual y eso se nota en su música. “For the love of God” es, posiblemente, su tema más famoso y más versioneado.  Nos encontramos ante  un tema muy elegante y expresivo, lento y con cuerpo, en donde cada sección nos habla.  Pasar de los lánguidos slides a rápidos trinos  o tappings perfectamente medidos es parte de lo que hace tan especial a este tema. La solemnidad del séptimo corte del álbum nos traslada a la canción más macarra del álbum, un tema crudo, complicado y alocado. Los simpáticos diálogos entre  VAI y su profesora sirven de hilo conductor en una canción en donde el wah wah es el completo protagonista. Durante los 5 minutos de canción, la guitarra parece querer vacilarnos, rematando con uno de los solos más crudos de toda su discografía.

“Passion and Warfare” sirvió a VAI para colarse en la casa de muchos americanos. Prueba de ello es el éxito en las radiofórmulas de canciones frescas y alegres como “I Would Love To”. Tema sin más pretensiones que transmitir positivismo, “I Would Love To” ayudó a entender un poquito la idiosincrasia de los temas desenfadados de VAI y sentó un precedente que continuaría en otras canciones como “ Juice” o “ The Cryin’ Machine”. Hombre de contrastes, en “Blue Powder” vuelve a traernos ese toque más intimista y pausado del VAI más espiritual. “Blue Powder” es uno de los temas más valorados entre los fans del guitarrista, y no es de extrañar. El equilibrio entre técnica, melodía, originalidad, sentimiento y tecnología es perfecto, lo cual es realmente difícil ante la cantidad de matices que aparecen en cada compás.

El undécimo corte, “Greasy Kid’s Stuff” recoge el testigo de “I Would Love To” en cuanto a frescura y sencillez, aunque incorpora unas guitarras sintetizadas que traen a la memoria los grandes años 80’. Para ir cerrando, tan excelsa obra, VAI nos aporta tres temas tan dispares entre sí y tan distantes del resto del redondo que llama la atención. “Alien Wáter Kiss” no es más que unos excéntricos ruidos armonizados, mientras que “Love secrets” es, de lejos, el tema más excéntrico que haya compuesto nunca, una amalgama sonora en donde baterías programadas, voces, ruidos, teclados, ritmos electrónicos o guitarras más propias de metal industrial se funden en un todo. Dentro de lo que son los cortes que aparecieron en la versión original del compacto,  falta por hablar del que es, sin duda, el mejor corte pseudo acústico de VAI. “Sisters” podría haber sido firmado perfectamente por BOB DYLAN y no es más que un tema sin pretensiones, preciosista, lento y con mucho sentimiento.

En esta reedición, la gente de SONY ha querido incluir cuatro bonus tracks pertenecientes a la época de grabación de “Passion and Warfare”. Salvo “As above” y “So Below”, que son, más que canciones en sí, pequeñas piezas experimentales, “And We Are One” y “Lovely Elixir” son dos preciosas canciones que para nada desentonan en el contexto general del disco. El primero es un lánguido solo, lento, perfectamente adornado por un colchón de teclado, batería y bajo en donde STEVE VAI tira de todo su arsenal técnico y decora en todo momento cada segundo con un sinfín de matices los 3:30 minutos de duración. La reedición de los temas propios de la época “Passion and Warfare” se cierra con “Lovely Elixir”, un tema muy en la línea de grandes clásicos como “Blue Powder” o la propia “For the Love of God”, lento y dramático en donde la melancólica melodía empasta perfectamente con el colchón de teclado y el sitar de acompañamiento.

Como obsequio a sus fans, STEVE VAI ha querido incluir en esta reedición el compacto que ha denominado “Modern primitive”. Esta obra es el nexo de unión entre su época con FRANK ZAPPA (cuando grabó su primer disco en solitario, “Flex able”, en 1984 ) y “Passion and Warfare” (1990) y sirve como increíble documento sonoro en donde se aprecia la transición entre la música más excéntrica y ecléctica del VAI más zappaniano y sus primeras andaduras en el mundo del rock en su primera banda llamada “The Classified”. “Modern Primitive” se inicia con el excéntrico “Bop!”, un tema funky, con un trabajo excepcional de bajo a cargo de Mohini Dey y en donde los sintetizadores midi incorporados a la guitarra cobran todo el protagonismo.

Mucho más interesante se muestra “Dark Matter”, un corte más dinámico y enérgico, cercano al single “Gravity Storm” de su último álbum “The Story of Light”. Este tema es mucho más cercano al VAI experimental y cuyo paroxismo guitarrero nos regala grandes momentos. La estela más comercial y de la que se nutriría en los años 80’ reluce en el siguiente tema, “Mighty Passengers”. La canción es rápida, muy pegadiza y percusiva, con un VAI más que correcto a las labores vocales y que recuerda mucho a otros “recortes” de su discografía como “You Didn’t Brake it”. Para el siguiente tema, VAI ha querido recurrir a quien ha sido su cantante favorito durante años además de su pupilo personal, DEVIN TOWNSEND. “The Lost Chord” es la continuación natural de “Mighty Passengers” pero en donde la atmósfera alegre y vitalista se torna diametralmente opuesta, mucho más fatalista, melancólica y densa.

Continuando con los devaneos más excéntricos, “Upanishads” y “Fast Note People”, trae una interesante amalgama sonora en donde destacan los extraños ritmos y modos, en ocasiones mezclado con coros o etéreas melodías vocales de cierto carácter espiritual. Una de las joyas de este segundo redondo es “And We Are One”, una preciosa balada cantada por Vai, realmente dulce, con un solo lento y muy sentido, cercano a la filosofía de su ya mítico “Whispering a prayer”. “Never Forever”, en cambio, parece la versión bastarda de “ Love Secrets”. Si bien es cierto que  esa mezcla de excéntricos colchones de teclado, sitares, efectos de guitarra y la suave melodía vocal es complicada de asimilar, resulta muy fresca, lo que aligera un tema algo denso en su concepción.

Acercándonos al final del segundo redondo, nos encontramos con “Lights Are On”, un ejercicio de armonía que le fue encomendado en los 80’ cuando estudiaba en Berklee. Al margen de que estuviese concebido como un mero ensayo, sí que es cierto que se disfruta, trayéndonos a ese VAI ágil y dinámico de sus primeros álbumes. El último tema destacable de la obra es “No Pocket”, un tema que podría haber estado firmado perfectamente por STEVE VAI junto GRAHAM BONNET y los maravillosos ALCATRAZZ.

Si bien es cierto que quedan tres piezas más, la trilogía formada por “Pink and Blows Over”, no deja de ser un tema compuesto de tres partes, “Part I”, “Part II – Mars attack” y “ Part III”, que lo único que aportan es la evidencia de que Steve Vai , en ocasiones, permanece en una dimensión paralela cuando compone. Si bien la primera parte es más accesible e intimista, cercana al jazz y cantada por Sue Mathis, el resto no dejan de  ser los primigenios delirios de un genio.

Passion and Warfare” lleva años sin necesitar presentación.  Lo que ha significado para la historia de la música Rock en formato instrumental y para el propio Steve Vai creo que es algo que muchos aún no alcanzan a comprender. No se trata de solos imposibles o técnica sin parangón, significa la visión más amplia que nunca se llegó a tener de la música contemporánea, en donde todo tiene cabida si tú crees que es así. En eso radica la magia de este espigado virtuoso, en demostrarnos que el ladrido de un perro, la rotura de una bombilla o la voz de un niño pequeño pueden formar parte de un disco que escapa a los límites de la imaginación. Dicen que la música es arte, alma, pasión y en ocasiones, algo de técnica. En casos como éste eso es tan sólo un modesto acercamiento hacia su significado.

Alberto Bravo Sánchez

Madness Live!

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