Crítica de THE OCEAN – Phanerozoic I: Palaeozoic

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THE OCEAN - Phanerozoic I: Palaeozoic

Ha habido un otoño inusualmente lluvioso, al menos en Madrid. Un otoño inusualmente otoñal, si se me permite, en estos tiempos en los que nos seguimos haciendo los sorprendidos con el cambio climático porque siempre hay temas de actualidad que captan más nuestra atención que, ya se sabe, el simple colapso de nuestro planeta y la muerte de todo excepto de una élite poderosa que, la ciencia ficción lleva décadas avisándonos, saldrá por patas con cara de pensabais que era broma, eh. Un otoño de cielos grises y plomizos y suelos ocres y húmedos. Uno al que la música de THE OCEAN sienta como un guante, una presencia que acompaña y abriga pero también que desnuda y resquebraja.

Así tiene que ser: “Phanerozoic I: Palaeozoic” es un esfuerzo ciclópeo de este colectivo musical berlinés que dirige Robin Staps y en el que, entre tanto vaivén, el cantante Loic Rossetti empieza a ser ya una presencia estable y duradera. Este octavo disco tendrá segundo parte, fechada para 2020. Y es, probablemente, lo mejor que jamás ha grabado THE OCEAN. Dicho queda. O, al menos, una especie de resumen de la trayectoria que les ha traído hasta aquí, un hijo de maravillas como “Aeolian”, “Precambrian” y el anterior “Pelagial”, que tiene ya cinco años de vida.

Los alemanes vuelven a emparejar conceptos de la vida humana y de las eras geológicas

La música de THE OCEAN, retomando el escatológico asunto del fin del mundo, siempre me ha parecido una especie de banda sonora para la extinción: de la vida o de una emoción, del planeta o de una relación… hay algo, un juego de escalas, en este grupo que siempre me hace pensar en la crisis contra la vida orgánica en las que acaba el Doctor Manhattan en Watchmen. Pero con una crispación existencial, un regreso a lo que define en lo más profundo al ser humano, que escapa hacia metáforas finalmente íntimas, imagino que distintas para cada oyente.

Como la citada ciencia ficción se acabó convirtiendo en el mejor vehículo para dar explicación a nuestras preocupaciones más mundanas, y de ahí su eterna vigencia, THE OCEAN elige la historia geológica del planeta, una colosal narración en la que el tiempo se mide en eras, para conectar con cada sentimiento que distingue al ser humano (tan minúsculo en esa proporción) del resto de seres.

Un recordatorio de que no somos literalmente nada en un gran plan del universo que finalmente no existe… pero también de que si no somos, al menos estamos. Y llevamos en nuestro instinto más atávico la sensación de que todo sucede a nuestro alrededor precisamente porque nosotros estamos mirando. Aunque nuestro destino se mida en segundos y el de la tierra en millones de años. Aunque finalmente no seamos más que recuerdos y nuestro planeta, un trágico gigante destinado a consumirse.

Muchas preguntas detrás de cada supuesta respuesta: eso somos y eso explica la música de THE OCEAN. Una majestuosa, orgánica, inmensa, paisajística y volátil narrativa que funde Post Metal, Progresivo, Hardcore, Metal Extremo y Doom con un tono monumental pero crispado, sugerente pero peligroso. Riffs más férreos y heavies que en “Pelagial”, melodías lunares, esencia Doom, exquisitez progresiva, violencia espiritual pero también física, quiebros de una desesperación que encalla entre el Hardcore y lo Extremo… y un recorrido sobre el Eón Fanerozoico, en el que vivimos y el de la explosión de la vida tal y como la entendemos. Al final regresa a la gran extinción del Pérmico, una especie de funesto recordatorio en un disco que pivota finalmente sobre el eterno retorno de Nietzsche e incluye proclamas absolutamente humanas hasta la final “soon everyone of us will be dead, in the greater scheme of things it makes no difference“…

THE OCEAN ofrece una obra compleja y densa en “Phanerozoic I: Palaeozoic”

La música de THE OCEAN no es para todo el mundo, y del mismo modo que me apasiona entiendo que haya a quien le parezca aburrida, distante. Es exigente, es poética, compleja y llena de una sutileza escrita en riff pétreos, monolíticos y tremendamente heavies.

Rossetti hace equilibrios entre los gritos más desesperados y los susurros más quietos, en “Devoian: Nascent”, con la ayuda de Jonas Renske, de KATATONIA. Le van de maravilla sus cadencias tristes y delicadas y sus crescendos de lo sinfónico a los desgarrador en una de esas canciones emocionantes e impresionantes que van de tu garganta a tu estómago y de ahí a tu corazón. Sucede igual en las extraordinarias líneas vocales de la apocalíptica “Permian”, una heroicidad Progresiva y dramática que cierra un disco que se había abierto con la crepitación de “The Cambrian Explosion” y la sensibilidad cambiante, con viajes a lo Extremo, de “Cambrian II: Eternal Recurrence”. Si se añade el misterio reptante que esconde “Silurian: Age Of Sea Scorpions”, una inmersión absolutamente Progresiva, el resultado es uno de los conjuntos de canciones más desgarradores, rotundos, compactos y cargados de significado de la carrera de THE OCEAN. Y eso es mucho decir, claro.

Es imposible no asociar a este grupo con ISIS o CULT OF LUNA, pero a veces se pasa por alto su vínculo con el Doom Death más clásico o con las texturas más oscuras del Prog de PORCUPINE TREE o RIVERSIDE. THE OCEAN es un grupo lleno de significados distintos pero rara vez contradictorios, una creación muy cerebral para un consumo completamente emocional. Y “Phanerozoic I: Palaeozoic” es un disco sublime, excepcional por concepto y calidad. Un tierno pero terrible monstruo de casi 48 minutos que tendrá continuación, y final, en 2020. Es imposible no pensar que la espera merecerá la pena. Siempre es así.


Discográfica: Metal Blade Records
Reseña Panorama
Nota
9
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
Madness Live!

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