Crítica de DEADLOCK – Hybris

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Dando la bienvenida a la vocalista Margi Gerlitz, DEADLOCK presenta su nuevo disco, “Hybris”. La banda alemana de Death Melódico – Groove Metal no cambia un ápice respecto a anteriores trabajos, manteniendo impolutas sus características pese al cambio de cantante. En cuanto a Margi, juega en la misma liga que Sabine Scherer, por lo que no hay diferencias sustanciales respecto a las canciones antiguas.

Como es habitual en este grupo, escuchamos la voz de la participativa Margi continuamente. Ya desde la inicial “Epitaph”, dando la réplica al cabreado John Gahlert, con la que podemos comprobar las similitudes con su predecesora. Por lo tanto, juegos vocales, estribillos suaves, guitarras pesadas, ritmos aplastantes y toda la parafernalia del estilo que despliega DEADLOCK es lo que también encontramos en “Carbonman” -con un final dulcificado, eso sí-, en la rápida “Berserk” y en el discurrir general del álbum.

También destaca el pegadizo tema título, con una voz angelical en el estribillo, precedida de la más espesa intro “Blood Ghost”. La mezcla de riffs de Death Metal Melódico con breakdowns propios del Metalcore dan forma a “Backstory Wound”. En cualquier caso el tema sufre una metamorfosis gracias al solo y las voces de Margi. El contraste surge de nuevo en “Wrath – Salvation”, que se pasa de ligera, de alguna forma recordando a la versión más edulcorada de los CALIBAN de los últimos tiempos.

A pesar de que, en líneas generales, “Hybris” no refleje giros radicales, DEADLOCK ha incluido con mucho acierto una fabulosa canción que justifica por sí sola la escucha del disco. Se trata de “Ein Deutsches Requiem”, dedicada a su fallecido batería Tobias Graf. Es una reinterpretación de la obra clásica de Johannes Brahms en clave de Metal Extremo, capaz de conmover al oyente. Lo consigue juntando dos polos tan opuestos como la delicadísima voz de soprano -intuyo que de la propia Margi- con las voces más rabiosas de John. El guitarrista y líder de DEADLOCK, Sebastian Reichl, conectó con la obra original tras la muerte Tobias, y aquí ha plasmado su particular versión. Una canción barroca creada desde el dolor y que da la vuelta al concepto del grupo, especialmente en un disco tan “típico” en cuanto al sonido de la banda. Poderosísimo.

Para finalizar, después de una delicia acústica titulada “Vergebung”, llega “Welcome Deathrow”. Este notable corte no abandona los modismos de la banda, pero es de los más adictivos del trabajo gracias a su bonito estribillo.

En resumen, “Hybris” es lo mismo de siempre, lo que cumplirá las expectativas del fan de DEADLOCK. Un disco fácil de asimilar y entretenido, sin grandes innovaciones si exceptuamos la mencionada “Ein Deutsches Requiem”. Su gran aporte es demostrar que los cambios de vocalista no siempre son traumáticos.

 

Enrique Herrero

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