Crítica de FIREWIND – Immortals

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Viajamos 2.500 años en el tiempo hasta la antigua Grecia de la mano de FIREWIND. Ya conocidos entre los fans del Speed/Power, la banda vuelve a la carga desde su último larga duración en 2012 y nos presenta “Immortals”; una vorágine de arreglos complejos, momentos épicos, voces con personalidad y solos que quitan la respiración. Todo ello enmarcado conceptualmente en las invasiones del Imperio Persa en Grecia y las famosas batallas de las Termópilas y Salamina. No en vano es Gus G., líder y guitarrista de FIREWIND, de origen griego.

Es un momento importante para la banda; nueva voz y un largo impás desde su álbum “Few Against Many” en 2012. El paso de Gus G. por las guitarras de OZZY OSBOURNE y la curtida voz de cuero de Henning Base (ex METALIUM) han reconectado el chip de la banda que, sin perder la esencia que llevaba marcando sus trabajos, ofrece en su nuevo larga duración tanto tramos hard rockeros como partes melódicas cuasi orquestales u otras más heavies que el viento. Un lavado de cara en composición, producción y actitud que en mi opinión ha sido todo un acierto tanto para la exigencia del público actual como para sus seguidores de siempre, que no se verán decepcionados en absoluto por la renovada clásica fórmula de FIREWIND los cuales han hecho un movimiento arriesgado pero acertado con este “Immortals”.

La banda no pierde su idea base en el Rock, el Power y el Speed Metal con sus detalles progresivos, pero se acerca mucho más al Power épico en atmósfera general y al Heavy Metal crudo en sonido y riffs. Encontramos cortes como “Ode To Leonidas” entrando una actitud y reverb dignos de MANOWAR para pasar a un Metal de gusto más moderno después, pero igualmente bien cuidado a lo EDGUY (incluso con el toque alemán que da Henning), o maravillas como el tema “Back On The Throne”, que tensiona la armonía y afila las guitarras al más puro estilo ZAKK WYLDE o SAVATAGE de finales de los 80, acompañado de un solo digno de ser escuchado.

Por supuesto, el disco sigue contando con partes rápidas de doble pedal y juegos de ritmo, partes melódicas y voces armonizadas típicas de FIREWIND, pero es indudable la influencia del Hard Rock/Heavy que impregna todo el nuevo trabajo de la banda.

El cambio en el puesto de cantante se hace notar en todos los aspectos del álbum e impulsa las composiciones con energía y vigor en una tesitura que parece más grave, aunque las líneas vocales siguen en una línea similar.

Comparado con la trayectoria de la banda observamos que los teclados están menos presentes. Prácticamente sólo se hacen notar en primer plano en temas como “Hands Of Time”, pero tienen mucho más que decir cuando hablan de vez en cuando, enlazándose armoniosamente con las guitarras rítmicas de ese corte a veces Heavy a veces Power Metal. Todo esto mezclado con curiosas partes orquestales muy de Progresivo, compases de amalgama y cuerda frotada y coros líricos por detrás. Podemos ver algo así en el tema “Immortals”, que da nombre al disco. Considerándolo bien, el tema es una rareza de 1:50 minutos que, la verdad, podría sobrar. Yo no le habría dado el nombre del disco, pero sí es verdad que representa la idea general del álbum.

Aunque como en todo trabajo habría algún tema que si lo quitáramos no cambiaría mucho, en mi opinión la banda ha querido evitar esto y le ha dado una vuelta de tuerca a su composición tirando de progresiones armónicas clásicas y cambios de tono con su justa cadencia musical.

Lo demuestran cortes como “We Defy” con esos breaks y solos que te hacen rebobinar para escuchar de nuevo. Y es que llevamos mencionando los solos de Gus G. en toda la crítica y no es para menos; si hay algo que se lleva matrícula de honor son los punteos. Estos gozan de la clase y organicidad de la que rebosa el Heavy clásico sin olvidarse de una técnica depurada al milímetro y unos shreddings que vuelan sobre el mástil y se esperan de toda buena banda de Power/Speed. Otro punteo a prestarle atención sería el de “Warriors And Saints”, tema que se salvaría de estar de medio-relleno por ese detalle y la de su apoteósica entrada en la última mitad del tema.

“Lady Of 1000 Sorrows” es la balada que no puede faltar en un disco del estilo. Las acústicas vibrando muy arriba y las cadencias desde grado dominante me recuerdan a las baladas forzadas de DREAM THEATER; en esencia me deja un poco frío comparado con otros temas de “Immortals”. Ya hemos visto que hay tantas agradables sorpresas como temas más planos o no tan bien conducidos como “Rise From The Ashes” y la balada, que casi pasan de largo. A pesar de ello, llevar la tensión de una buena balada es una genialidad reservada a pocos y pienso que FIREWIND ha defendido su propuesta con elegancia y fuerza.

En conclusión, en “Immortals” tenemos un disco conceptual que merece la pena ser escuchado de principio a fin y en orden. Sobre todo si eres fan de las seis cuerdas, Gus G. y FIREWIND no te van a decepcionar en cuanto a este instrumento se refiere. Como toda producción compleja, tiene sus altibajos y además en ocasiones podemos sentir que el cambio estilístico de un tema a otro no procede (A pesar de que pensando en la ambientación de las letras, tiene sentido). Sin embargo, las pequeñas sorpresas compositivas, la fuerza de la voz y la excepcionalidad de los punteos de guitarra y de algunos riffs junto a la limpieza de la grabación y máster hacen que además te merezca la pena comprarlo y tenerlo en tu colección.


Discográfica: Century Media

Autor: Jorge Piñero

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