Crítica de GOTTHARD – Silver

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Hace tiempo ya que GOTTHARD abandonó su segunda juventud, aquella que les catapultó a la fama más allá de Suiza y alrededores con “Lipservice” uno de mis discos favoritos de todos los tiempos. Desde aquel disco les teníamos hasta en la sopa, aunque la banda seguía derrochando humildad y simpatía como pude comprobar hace diez años en una entrevista que les hice a Steve Lee y Leoni. El problema fue que la desgracia cayó sobre el grupo cuando Steve Lee moría en un accidente de moto. Desde entonces el grupo se mantuvo firme en seguir grabando, siempre con Lee presente y con un nuevo vocalista, de diferentes tonos y nuevos aires, Nic Maeder, al frente. Debo confesar que desde entonces, y aunque escuché “Firebird”, les perdí la pista. Ahora regresan celebrando el 25 aniversario con un nuevo disco “Silver”, el de las bodas de plata.

A priori y dejando a un lado que Nic Maeder es un vocalista enorme, me resulta raro escuchar a estos GOTTHARD. Pero no es solo Nic. “Silver” no contiene 13 cortes (dos más en la edición limitada) de Hard Rock festivo como antaño, sino que la música de GOTTHARD es mucho más reposada y tranquila en esta ocasión, con detalles muy clásicos, sobre todo en los teclados, con bastante medio tiempo y balada, y con una profundidad sonora mucho menos inmediata. Ya en el pasado hicieron discos así, como es el caso de “Homerun”, y fueron exitosos, pero si tenemos en mente “Lipservice” y “Domino Effect”, estos GOTTHARD suenan mucho más maduros y reflexivos. Pero que nadie se confunda que esto no es malo, porque “Silver” es un gran disco, quizás algo descompensado en su devenir o en la forma de construir el hilo argumental, pero buen trabajo.

La producción sí que es puro GOTTHARD. Clásica en ideas, pero moderna en formas, para que ningún seguidor al Hard Rock melódico se sienta defraudado. Quizás haya un mayor protagonismo de las teclas en la mezcla, en detrimento de Marc Lynn y su bajo, pero también Nic tiene un papel moderado, por lo que uno puede pensar que es Leoni el verdadero dueño y señor de todo con su batuta. El diseño nunca ha sido el fuerte de GOTTHARD, pero con “Bang!” tuvieron una buena idea gráfica y aquí en “Silver” vuelven a optar por la sobriedad, simplemente la plata en plena solidificación para reflejar que la banda suiza está en plena conformación de su cuarto de siglo. Ya sólo queda lo importante. La música.

Y ¿qué nos encontramos? Pues cortes de todo tipo. Un inicio muy retro con “Silver River”, en donde el hammond y los coros, unidos al ritmo saltarín, lo convierte en un tema muy de directo. A este tema le sigue otro bien conformado, excitante y guitarrero como es “Electrified” y finalmente para acabar este buen comienzo, el primer single, “Stay With Me” y aquí empiezan las emotividades y reflexiones, en forma de acústicas y tempos más tranquilos y sosegados. En “Beautiful” se mantiene la emotividad, aunque con un grado de excitación mayor. Es un corte algo atípico, me suena muy “alternativo”, como si fuera un tema lento de grupos de Post Metal de los noventa, si no fuera por los arreglos de cuerda que tiene. Mientras que las guitarras vuelven con “Everything Inside” que me suena muy Sleazy y vacilón.

El momento para mi gusto un poco más bajo es “Reason For This”, una balada a medio tiempo que se me acaba haciendo algo pesada, lo cual contribuye a que lo siguiente que encontremos, la pseudo acústica “Not Fooling Anyone” se encuentre algo desubicada, mientras que “Miss Me” que también opta por el medio tiempo aunque con más energía y un estribillo con mucho Soul, trata de remontar un poco el vuelo, algo que se consigue con “Tequila Symphony N.5”, que supongo quiere jugar un poco con el título y el propio oyente al hacer un pequeño tributo en forma de riff a la quinta de Beethoven.

Ya encarando al final tenemos otro bloque que vuelve a adolecer un poco de la falta de energía de “Reason For This”, con dos cortes reposados seguidos como son “Why” y “Only Love Is Real”, nuevamente con mucho protagonismo orquestal y en esta última un trasfondo muy Pop, aunque elegante y con buen gusto. Es el Hammond y el piano el que devuelven la fuerza al disco en “My Oh My” y finalmente “Blame On Me”, que sí es un corte muy up tempo para desfasar en directo, con cierto aire sureño, armónica incluida.

Como se puede ver GOTTHARD no ha querido estancarse en “Silver” y ofrece una paleta de colores muy amplia, quizás excesivamente amplia. Falta un poco más de sentido del ritmo o estructuración del disco de una manera más dinámica, pero esta apreciación no quita para que “Silver” sea una muy buena celebración de los 25 años de GOTTHARD, que tendrá reflejo en directo en España junto a PRETTY MAIDS próximamente. Eso sí yo personalmente sigo echando de menos a Steve Lee… ¡qué suerte que llegué a conocerle!

Raúl Ureña Salgado

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