Crítica de ICED EARTH – Incorruptible

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Iced Earth Incorruptible

Con la entrada del nuevo milenio, y tras “Horror Show”, ICED EARTH -banda llamada a recoger el testigo de los grandes grupos de Heavy Metal de los 80, por lo que había mostrado en los 90-, parecía hundirse poco a poco (“The Glorious Burden” fue capaz de mantener el tipo en el primer golpe de esta caída) en un agujero creativo del que daba la sensación que no podrían escapar. En 2011 llego “Dystopia”, un más que notable álbum en el que un recién incorporado Stu Block presentaba sus credenciales y nos daba sus argumentos para hacernos olvidar a Matt Barlow y a Ripper Owens. Sin embargo, y tras el nacimiento de lo que parecían unos brotes verdes, en 2014 llegó el desilusionante “Plagues of Babylon”, con el que esa aparente recuperación quedaba aplastada bajo el peso de una lista de temas sin garra ni atractivo. La aparición en escena de “Incorruptible” a mediados del mes pasado podía significar el encalle definitivo de la banda, o una vuelta a su ser.

Con la vuelta a la formación del batería Brent Smedley y, sobre todo, la incorporación de Jake Dreyer (WHITERFALL) como nuevo guitarra solista, los de Jon Schaffer se mudaban a los estudios Independence Hall, propiedad de éste, para estrenarlos con la grabación de un nuevo álbum. Tras lo visto en el último trabajo, no sabíamos exactamente con qué actitud afrontar esta noticia. Una banda que hizo lo que hizo en sus primeros años siempre mantiene viva en nuestro corazón una cierta llama de esperanza, pero no es sencillo encajar un directo al estómago como el que nos dieron en 2014. Así pues, encarábamos con ilusión, pero no sin cierto recelo, la primera escucha de este “Incorruptible”.

La apertura coral de “Great Heathen Army”, que pronto rompe con contundencia en un tema Heavy no falto de los aires de epicidad, y los riffs con los que Schaffer gusta de dotar a sus composiciones, nos daba una señal de por dónde iban a ir los tiros. Cambiando el ambiente vikingo por uno bucanero, pasamos a “Black Flag”, tema que empieza como un medio tempo, pero que acelera y gana agresividad rápidamente, con un ritmo al galope, un estribillo muy melódico y un Stu Block agigantado, demostrando su amplio registro.

Nos encontramos ahora con un comienzo acústico y de nuevo lento en “Raven Wing”, que no tarda en arrancar con un riff marca de la casa, y si bien es más calmado que los anteriores, atesora un impresionante solo en un intermedio instrumental, acabando con una potencia inusitada; para el que escribe estas líneas, probablemente el mejor corte del disco.

Con “The Veil”, reducen una marcha más, y aunque en los estribillos el ritmo aumenta ligeramente, estamos ante la canción más lenta del álbum (y puede que la más floja); en mitad de la canción, un solo corto y muy melódico… y, de nuevo, un Block luciéndose con un registro menos agresivo y en un tono muy emotivo. Ojo también a los abogados de LOVERBOY, que igual tienen algo que decir con respecto a la similitud del estribillo con el de “When It’s Over” (pese a la disparidad estilística).

Para evitar que nos quedásemos dormidos, Dreyer y Schaffer  muestran su buena sintonía en una de nuevo agresiva “Seven Headed Whore”, que empieza con un riff oscurecido -no es raro, al hablar sobre la ramera de Babilonia, personaje bíblico apocalíptico- y sigue con un Block demostrando su amplio registro, llegando a agudos mayores y dando al tema un tono mucho más Thrash.

Es a partir de este momento donde cambia el tono de “Incorruptible”, y nos encontramos con una serie de canciones más melódicas. En “The Relic (Part 1)”, Dreyer toma un mayor protagonismo, cosa que celebramos, pero parece que deberemos esperar a “Part 2” en un álbum próximo para que la canción acabe de romper; con un frenazo brutal en mitad de la canción, y en un tono melancólico, llegamos a un interludio dominado por bajo y teclados.

Un tal vez algo repetitivo y demasiado extenso homenaje instrumental a los indios americanos se cuela en mitad de la hasta ahora exhibición vocal de Block en “Ghost Dance (Awaken The Ancestors)”. Haciendo apología de los más manidos tópicos de la hermandad y la camaradería, Schaffer y Block pretenden hacer gala del lazo de amistad que les une en “Brothers”, y pese a la alternancia de subidas y bajadas tonales, al comienzo lento y posterior rotura, en nuestro oído queda como un tema algo plano.

“Defiance” huye de estos ritmos lentos y nos trae de vuelta lo que podría ser un tema clásico de cualquier disco de ICED EARTH. Cañero, rápido, con un estribillo que engancha y un riff potente… pecando tal vez de precisamente eso, ser demasiado clásico. Por un momento parece que Rob Halford se cuela en la escena, pero vuelve a ser Block explotando su magnífica voz.

Para terminar, Schaffer recurre a uno de sus temas favoritos, como ya demostró en “The Glorious Burden”: la Guerra de Secesión estadounidense. Con una intro que tal vez sobra, empieza con un guitarreo muy a lo MAIDEN, “Clear The Way (December 13th, 1862)”, es un tema de casi diez minutos con estribillos corales que nos cuenta las vicisitudes de un batallón irlandés durante la batalla de Fredericksburg (una de las mayores derrotas de la Unión a lo largo de esta guerra, por cierto). El instrumental central del tema también nos quiere recordar a la doncella de hierro, si bien hay un parón en seco en el que aparece una marcha marcial con sonidos de batalla que corta un poco la progresión del tema. Un buen tema, estirado de más, para terminar un buen disco estirado de más.

“Incorruptible” nos trae de vuelta a ICED EARTH

La portada del álbum, con la mascota de la banda envuelta en llamas y clavada a un pentagrama -un gran trabajo de David Newman-Stump y Roy Young-, no es, ni de lejos, lo más salvable de “Incorruptible”. Parece que ICED EARTH se ha reencontrado, con un Stu Block desatado a lo largo de todo el LP y un Jake Dreyer que parece haber aportado su virtuosismo y el toque progresivo que profesa en su banda a los recuperados riffs de Schaffer, que da sensaciones de haber vuelto al encuentro a su musa habitual del pasado. ¿El resultado? Un disco notable, aun con los más que presentes altibajos, y que nos da lo que cabría esperar de un grupo de esta trayectoria, recordándonos a los momentos de gloria de los 90, puede que incluso con demasiada fidelidad.  Esperemos que no nos vuelvan a abandonar.


Autor: Manuel SB

Discográfica: Century Media

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