Crítica de IMMORTAL – Northern Chaos Gods

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Immortal - Northern Chaos Gods

Según como se quieran ir hilando los acontecimientos que se han ido sucediendo en IMMORTAL-que ahora presenta “Northern Chaos Gods”durante los últimos años, se puede acabar señalando a Abbath como una especie de Marilyn Monroe del Black Metal.

Abbath y Demonaz, toda una historia

No sería del todo justo aunque de un tiempo a esta parte (un tiempo medido ya en años, por cierto) ha habido algo de cargante drama queen en un músico por lo demás esencial para entender la historia y, seguramente también, el éxito comercial del género. Más en profundidad, su ruptura con Demonaz daría para divagar sobre las relaciones humanas, sobre todo si lo adornáramos con el recurso sensiblón: no hablamos de Abbath y Demonaz sino de Olve Eikemo y Harald Naevdal. Durante años íntimos, compañeros de fatigas y prácticamente familia (el primero se casó y tuvo un hijo con la hermana del segundo).

Pero no: esto en realidad trata de Abath y Demonaz. De cómo dos jovenzuelos que querían ser los MORBID ANGEL noruegos conocieron a Euronymous y se dieron al maquillaje y los apodos (como apellido común, Doom Oculta: casi familia). Cómo acercaron a Varg Vikernes a Euronymous (y cómo acabó aquello…) y cómo se echaron al monte (literalmente) a pasar un frío tremendo, imagino, para dejarnos un montón de inolvidables sesiones de fotos. Hay tantos lugares comunes en su historia que hasta se dieron una fallida última oportunidad con “All Shall Fall” en 2009 (han pasado ya nueve años, maldita sea).

Por el camino los problemas con el alcohol de Abbath y, mucho antes, la tendinitis que sacó a Demonaz del primer plano del grupo y lo envió a la sala de calderas. Pero, ese es su consuelo, esto es al fin y al cabo el mundo de la música. Uno en el que nunca es casi sinónimo de siempre. Y apostaría algo valioso a que esto acaba con reconciliación sonada e IMMORTAL de vuelta a los escenarios con Abbath y Demonaz juntos por primera vez (sea cuando sea) desde que Demonaz (salvado por una operación de hombro en 2012) salió de los escenarios tras “Blizzard Beasts” (1997).

Claro que entonces no solo tendrían que compartir escenario sino también bastón de mando. E igual eso es lo que acaba siendo peliagudo. Porque si los últimos años nos han enseñado que las verdaderas batallas en el norte se libraron en los medios y los juzgados por el nombre del grupo, este nuevo disco, “Northern Chaos Gods”, ha convertido a IMMORTAL en la banda de Demonaz.

Por mucho que su nombre nos pudiera parecer inseparable de un Abbath que puede acabar siendo víctima de aquello de que “más te vale no faltar porque podría quedar en evidencia que no eres tan imprescindible como se pensaba”. Abbath se fue y debutó como ABBATH con un buen disco (hace dos años) creado a partir de lo que iba a ser la continuación del no siempre inspirado “All Shall Fall”.

En pleno proceso de recuperación y reinserción, Demonaz ya había editado su propio disco (“March Of The Norse”) en 2011. Así que lo que parecía un culebrón es en realidad, si se mira con amplitud, una saga. Y “Northern Chaos Gods” es lo mejor de toda esta década de idas, venidas y broncas. Mejor que “Abbath”, que “March Of The Norse” y que “All Shall Fall”. Y eso es, al fin y al cabo, lo verdaderamente importante para los que seguimos comprando discos.

Así que aquí estamos. 2018: IMMORTAL sin Abbath, quién iba a imaginarlo, con Demonaz de vuelta a la plena actividad musical y con, eso sí, un Horgh que lleva desde 1996 a bordo. El tiempo vuela y él, galones bien ganados al margen, sigue siendo un batería apabullante. Peter Tägtgren produce por quinta vez al grupo y se encarga esta vez además del bajo, al que (sepultado entre capas de blastbeats y riffs) no da más presencia de la habitual por ello.

Un monumento de IMMORTAL para IMMORTAL

Demonaz ha dicho con cierta intención que le gusta “Abbath” pero que le gustaba más cuando eran las demos de un proyecto de nuevo disco de IMMORTAL que voló con el líder fugado. Pero, sobre todo, ha acompañado sus palabras con hechos y ha creado con “Northern Chaos Gods” un disco que con respecto a “All Shall Fall” (que tenía sus buenos momentos) resulta mucho más vivo, más intenso. No solo porque es más extremo, que también, sino porque la energía crepita con una intensidad casi juvenil. Y eso se agradece mucho a estas alturas del camino y con todo lo que ha pasado en el grupo desde el mega éxito comercial que supuesto “Sons Of Northern Darkness”. Que era un gran trabajo, como “Damned In Black” y como clásicos que supongo son indiscutibles: “Pure Holocaust” y “At The Heart Of Winter” a la cabeza, también “Battles In The North”. De hecho, y precisamente por todo lo que ha pasado, Demonaz y Horgh han creado con “Northern Chaos Gods” una obra que pisa suelo firme y seguro y que difícilmente va a contrariar a ningún seguidor de un grupo que se ha hecho un monumento a sí mismo en este “Northern Chaos Gods”.

Solo habría faltado que, para colmo, de repente IMMORTAL hubiera decidido sonar a DEAFHEAVEN. Adalides de la evolución por la evolución: cuidado con lo que deseáis porque a veces lo conseguís. Y pasa lo que pasa.

“Northern Chaos Gods”, con la precisión gélida de los viejos tiempos

El tema título fue un acertado single de adelanto. Porque (simplifiquemos) puede ser la mejor canción del disco pero también porque se lanza a unas cotas de agresión que creíamos casi desaparecidas en IMMORTAL. Es el regalo de Demonaz en su regreso: riffs gélidos y precisos que recorren toda la trayectoria del grupo (también el Thrash/Death y las cabalgadas más heavies de sus últimos discos) sin ningún miedo a regresar a “Blizzards Beasts”, “At The Heart Of Winter” o “Pure Holocaust”.

A eso sabe “Northern Chaos Gods”, una apertura imponente, y a eso saben también las impresionantes “Grim And Dark” y “Blacker Of Worlds”. Vueltas al pasado con el sonido moderno de la casa Tagtgren, saltos indisimulados a “Sons Of Northern Darkness” y algún guiño (controlado) a “March Of The Norse” y su guitarreo más puramente Heavy. No a su estilo vocal, reemplazado aquí por un monótono pero correcto raspado Black, no radicalmente distinto a Abbath aunque sin su legendario toque de rana enfadadísima. Todo, insisto, está hecho con la fórmula IMMORTAL en mente. Y casi siempre para bien.

Hasta tal punto se sigue la receta a rajatabla que las canciones se parten literalmente entre las más violentas y esas descargas épicas ya también marca de la casa con las que IMMORTAL se sumó hace tiempo a la persecución de la inalcanzable sombra de Quorthon y su “Blood Fire Death” (escuchad más BATHORY, millennials, hacedme el favor).

En “Northern Chaos Gods” hay tres, bien escalonadas y, además, en grado creciente de calidad y carisma: correcta “Gates To Blashyrkh”, brillante “Where Mountains Rise” y absolutamente descomunal “Mighty Ravendark”, la canción más larga que ha grabado IMMORTAL, por encima de los nueve minutos, y una gélida oda a mundos lejanos y paisajes de silencios ensordecedores que cierra el disco en un tremendo pico de intensidad atmosférica que te recorre la espina dorsal. Nada nuevo, recuerdo: “At The Heart Of Winter” lo hacía (y lo sigue haciendo) desde la primera nota de “Withstand The Fall Of Time” hasta la última de “Years Of Silent Sorrow”.

No sé si Abbath irá poco a poco poniendo en orden su vida ni qué pensará del magnífico (y merecido) recibimiento que está teniendo “Northern Chaos Gods” y de lo poco que en general se le está echando de menos en las reseñas del primer disco de IMMORTAL sin él. Incluida esta. Tampoco sé qué deparará el futuro a ninguno de los implicados. Solo que este es un disco que me ha hecho disfrutar mucho y recordar muchas de las razones por las que IMMORTAL me pareció durante lustros un grupo excelente. No sé cuánta guerra queda ni cómo se desarrollará. Pero sí que, de momento, Demonaz y Horgh han ganado esta batalla. En el norte, claro (tenía que decirlo).


Discográfica: Nuclear Blast

Reseña Panorama
Nota
8
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
Madness Live!

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