Crítica de LEPROUS – Malina

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LEPROUS - Malina

En prácticamente cualquier conversación sobre música aparece el viejo mantra de “todo está inventado”. Hay un poso de verdad en una frase que, de todos modos, lleva décadas equivocándose: hay un número finito de combinaciones que se puedan hacer con las escalas basadas en doce tonos que utiliza la música popular, y unos patrones rítmicos limitados dentro de los compases más o menos habituales. Fuera de esto, queda el gusto del compositor, la posibilidad de experimentar con el sonido, con los matices de cada interpretación, y ahí es donde LEPROUS, y su nuevo disco “Malina”, tiene su espacio.

Es realmente difícil en 2017 tener un sonido propio y, además, reinventarlo en cada disco. LEPROUS lo ha vuelto a conseguir, son uno de los grupos con más personalidad del panorama del Metal Progresivo. Si ya en su anterior trabajo, “The Congregation”, se habían despojado prácticamente de todas sus influencias (PAIN OF SALVATION, IHSAHN y THE DEVIN TOWNSEND PROJECT, sobre todo), en “Malina” los noruegos no se parecen a nadie. Hay guiños, y si siempre habían tenido cierto parentesco con KING CRIMSON en cuanto a espíritu innovador, esta vez tanto la ejecución como el sonido de las guitarras se acercan más al legado de Robert Fripp.

“Malina” es el trabajo más personal de LEPROUS, pero también su disco más accesible: melodías vocales mucho más pegadizas y canciones de duración más estándar, además de un sonido de guitarras algo menos metalero. Mantienen los mismos mimbres, su virtuosismo instrumental al servicio de la originalidad y la emoción y una voz preciosa y versátil, ya sin asomo de guturales.

Desgranando “Malina”

Comienza con “Bonneville”, una pieza sutil guiada por una batería de aire jazz y un riff de guitarra cargado de armónicos naturales. La voz de Einar Solberg no tarda en hacerse protagonista del tema, y no abandonará el papel principal a lo largo de todo el disco: llena de matices, con un registro muy personal y elaborando melodías tan originales como contagiosas. La base rítmica lleva de la calma a la tormenta, poniendo los acentos siempre en el lugar más inesperado.

Le sigue “Stuck”, una pieza mucho más rockera en la estrofa, pero de nuevo con un estribillo melancólico y una melodía vocal con el sello de Solberg. Aparece por primera vez uno de los elementos distintivos de este disco: la sección de cuerdas. El toque cercano y cálido de los violines hace de contrapeso a los teclados de Solberg, con sus sonidos de sinte tan artificiales.

“From the Flame” es el primer single del disco, una canción corta, pegadiza y que parece mucho más sencilla de lo que es. Una virgería rítmica vestida con un estribillo hecho para el directo. “Captive” sigue la misma estela, cediéndole protagonismo a la batería de Baard Kolstad, impresionante durante todo el disco. Las percusiones de “Malina” merecerían una review solo para ellas por su complejidad y buen gusto.

“Illuminate” recuerda más a su primer disco “Tall Poppy Syndrome”, con los sintes de Solberg en primer plano, pero con “Leashes” vuelven a un sonido más cálido. En él las guitarras limpias tejen un riff sencillo sobre el que se explaya la voz de Solberg con las mejores melodías del disco. Una pieza redonda, a la que no le sobra ni una nota y que resume prefectamente el tono melancólico y lánguido de “Malina”. “Mirage”, en cambio, explora la vertiente más progresiva del grupo, con las guitarras de Tor Oddmund Suhrke y Robin Ognedal riendiendo homenaje a KING CRIMSON.

El tema que da título al disco es una muestra de lo que LEPROUS es capaz de hacer jugando con las dinámicas y con el cambio de acentos en el ritmo. Una canción que, como si de la marea se tratase, se calma y se enfurece de manera tan sutil y progresiva que arrastra al oyente en su evolución sin que apenas se percate. En cambio “Coma” es una muestra de rabia, de riffs entrecortados, sintetizadores agresivos y una sección de cuerdas que se clava en el tema como un cuchillo.

“The Weight of Disaster” vuelve a bajar la intensidad un punto, para cerrar el disco con “The Last Milestone”, una maravilla en la que el cuarteto de cuerda, sin más añadidos, pone un colchón de excpeción para que la voz de Solberg se adorne en múltiples capas. Una auténtica preciosidad, aunque no deja de ser atípico para LEPROUS.

“Malina”, un trabajo original

Resulta complicado explicar el sonido de LEPROUS, y más aún compararlo con el de otros grupos. “Malina” es uno de los discos más originales que el Metal Progresivo nos va a dar este curso y, si hay justicia en la música, será recordado como una piedra de toque en la discografía de uno de los grupos con más personalidad que el Metal ha dado en los últimos años. Más allá de gustos, este trabajo merece una escucha porque es muy difícil encontrar algo parecido, y porque destierran de una vez ese maldito”todo está inventado” que justifica el inmovilismo de tantas y tantas bandas.


Discográfica: InsideOut Music

 

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