Crítica de MACHINE HEAD – Catharsis

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Machine Head- Catharsis

Arden las redes sociales y los foros especializados en Rock y Heavy Metal con “Catharsis”,  el nuevo trabajo de MACHINE HEAD. Se habla de despropósito y, en menor medida, también de valentía. Gente encolerizada expulsando riadas de bilis y devorando a unas pocas voces tímidas y discordantes, refugiadas en su búnker y entonando un leve y casi asustadizo “pues a mí me ha gustado”. De todo menos indiferencia es lo que ha provocado este primer contacto de la audiencia con el reciente lanzamiento del cuarteto de Oakland, y eso a Robb Flynn, del que hablaremos largo y tendido en este escrito, le gusta. ¡Vaya si le gusta!

“Catharsis”, un álbum polémico

Una vez escuchado y reescuchado, entiendo perfectamente que se trate de un disco al que le vaya a acompañar la polémica de por vida. Personalmente, y que vaya por delante, me ha gustado “Catharsis”. No me ha enamorado, no me ha inyectado la adrenalina ni reportado la dosis de proteína metalera que otros discos de los norteamericanos sí han logrado, pero,  a fin de cuentas, y a pesar de ser un disco innecesariamente largo, me ha gustado.

¡Qué extraño y peculiar es “Catharsis”! MACHINE HEAD nunca ha querido casarse con nadie musicalmente hablando, aunque cabe pensar, y puede que esto se ajuste más a la realidad, que Flynn es un gran conocedor de la industria y que, con cada nueva entrega, le ha sonreído a la tendencia vigente en ese momento. Si echamos la vista atrás, parece que el tiempo podría darme la razón. Tras dos primeros discos de un magnífico Groove Metal/Post-Thrash meramente noventero y encolerizado, llegó una inesperada pero oportunista incursión en el panorama nu metalero mediante “The Burning Red” y “Supercharger”, con los que aún sigo intentando adivinar de qué se quisieron disfrazar Robb Flynn y Dave McClain para la ocasión atendiendo al videoclip de “From This Day”.

Curadas las heridas que le dejó la sobredosis de chándal como atuendo, la banda volvió un poco más cafre y “clásica” con “Through The Ashes Of Empires” (“Imperium” resultó música celestial para nuestros oídos) y, de ahí en adelante, las huestes de Flynn ampliaron la senda marcada por el citado trabajo con otros tres discos atiborrados de pasajes épicos, canciones largas elaboradas con gusto y momentos excelsos que jugaban con el Groove, el Thrash, el Metalcore o el Prog Metal más agresivo a partes iguales. Parecía que MACHINE HEAD había encontrado un nuevo sello de identidad y que la banda se sentía reconfortada esgrimiendo una música tan trabajada y pulida, pero en “Bloodstone & Diamonds”, su penúltimo lanzamiento, la fórmula se presentó desinflada y manida, con lo que al astuto, y siempre trepa para algunos, Robb Flynn, se le encendió la bombilla. Tocaba vuelta de tuerca y buscar nuevo destino en el que anclarse.

Así nos plantamos en “Catharsis”, otro punto de inflexión en la discografía de MACHINE HEAD, un lanzamiento que, de primeras, me ha llevado a una reflexión: o bien el señor Flynn no sabe o no quiere amortiguar un poco su supina arrogancia acrecentada con los años, o bien el público metalero, con su tendencia al conservadurismo, no está preparado para lidiar con el enésimo lavado de cara que ofrece MACHINE HEAD.

Dejando a un lado la nostalgia

Sea como fuere, y como indicaba anteriormente, “Catharsis” es un disco chocante, un bicho raro al que cuesta aceptar. Cabe la posibilidad de que, aparcando un buen puñado de prejuicios, puedas lograr valorarlo como he podido hacerlo yo o, por el contrario, acabes enterrándolo de por vida. Una cosa sí deberías tener clara: MACHINE HEAD no volverá a ser jamás esa banda visceral y ensangrentada que pareció reinventar el Crossover/Hardcore americano a mediados de los noventa combinándolo con las sonoridades ahogadas en pesadez y en groove que se empezaban a estilar durante esos años. Es otra banda, simple y llanamente. Y cuanto antes te desligues de ese sentimiento de nostalgia que, en el fondo, nos repercute a todos los seguidores de esta música con una u otra banda, antes podrás disfrutar, o al menos intentarlo, de la experiencia de escuchar a una banda reconvertida, pero igualmente especial y creativa.

Excesiva duración

Volviendo a “Catharsis”, el primer pecado de manual que comete la banda es el de la duración. Casi 75 minutos de experiencias sensoriales del señor Flynn o, lo que es lo mismo, un billete de ida y vuelta al más soporífero de los aburrimientos. Todo esto sería así si no fuera porque en la travesía nos topamos con un alto porcentaje de canciones inspiradas y creadas con inventiva, con estructuras tan dispares como atípicas en MACHINE HEAD. Nos hallamos ante el disco menos homogéneo que, hasta la fecha, ha editado el combo yanqui. La pluralidad de temas rema a favor del entretenimiento, aunque el concepto de disco o de obra, entendida como algo más uniforme, se desdibuje bastante. La realidad es que “Catharsis”, arropándose en el sonido compacto y grueso que nos suele ofrecer la banda, es un viaje de locos que, repentinamente, te sitúa en discos como “The Burning Red”, como lo hace en “Unto The Locust” o “The More Things Change”. “Catharsis” carece de identidad, pero, sin embargo, se muestra espontáneo, arriesgado por momentos y tan anárquico que, en mi opinión, logra seducirte y acaparar tu atención.

Hay temas contundentes como “Volatile”, donde el edulcorado pero práctico estribillo me recuerda a la faceta menos abrasiva de SLIPKNOT; “Beyond The Pale”, cuyo machacón arranque es calcado, casualidad o no, al del tema “Love” de STRAPPING YOUNG LAD; o “Triple Beam”, un corte inflado de graves que podría ser una aleación entre BIOHAZARD y FEAR FACTORY y en el cual Robb Fynn vuelve a sacar a la palestra su gusto por las melodías hip-hoperas.

Canciones épicas y chocantes

Las estructuras mas épicas y heavies también tienen su casilla en este disco mediante piezas como “Heavy Lies The Crown”, un tema nebuloso y oscuro, con cierto aire oprimido, que va in crescendo hasta rellenar ocho minutos de pura destreza musical en la que llegamos a verle las orejas a la vertiente más thrasher de la formación.

Por otra parte, hay otro buen puñado de temas que invitan, como poco, al asombro. Un asombro que, en ocasiones, puede mutar a mera indignación; y en otras, a una grata sorpresa. Hallándome en este segundo grupo de oyentes, no me queda otra que rendirme ante el coraje que demuestra “Bastards”, el tema más singular que nos haya dejado la carrera de MACHINE HEAD, poseedor de una melodía de Rock americano de clara inspiración Country/Folk puesta al servicio de una letra vehemente en la que Flynn saca al tipo comprometido que lleva dentro. Al igual que no entendería un disco de la banda repleto de temas de esta índole, apruebo el riego que conlleva haber incluido tan solo uno que, eso sí, denota pasión y sentimiento de principio a fin. “California Bleeding” también tiene un cierto tufillo comercial que ubica al tema en la etapa “The Burning Red/Supercharger”, aunque el sonido sea más correoso y el acabado más dinámico.

Del mismo modo, logran descolocar esas palmas al inicio de “Kaleidoscope”, aunque luego el tema se embrutezca y rememore los viejos tiempos del “The More Things Change”. En la línea ultramelódica de “Bastards”, pero más azucarada y sigilosa si cabe, se halla “Behind A  Mask”, una canción pausada en la que nos llegamos a encontrar un leve pasaje con guitarreo pseudoflamenco.

Colorido “Catharsis”

En definitiva, el colorido universo que MACHINE HEAD exhibe en este controvertido lanzamiento seguirá siendo repudiado por mucha gente, y más cuando se ha viralizado una corriente de opinión en su contra, pero mi humilde consejo del día es que aparques toda aprensión previa de cara a la escucha de “Catharsis” porque el setenta por ciento de este álbum funciona y cuaja a la perfección en un estilo más melódico y menos embravecido de lo habitual en MACHINE HEAD. Composiciones con subidas, descensos, anomalías y sobreexcesos que invitan a más y más escuchas conforme vas comprendiendo que el imparable narcisismo de Robb Flynn no está reñido con su lucidez y que la digestión del álbum no es ni mucho menos fácil, y más cuando la sombra del pasado de la banda se cierne sobre el cuarteto más que nunca. Lejos de ser una obra maestra, ni tan siquiera un disco puntero en su discografía, merece más valoración de la que está obteniendo.

Por cierto, MACHINE HEAD presentará “Catharsis” en España, en una larga gira gira en abril.


Discográfica: Nuclear Blast

Reseña Panorama
Nota
7
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Licenciado en Comunicación y redactor en varias webs especializadas en Rock y Metal desde hace más de una década, plataformas que me han servido, al igual que el actualmente aparcado mundo radiofónico, para darle rienda suelta a mi creatividad enfocada a una de mis grandes pasiones: la música. A su vez, soy un gran entusiasta del cine en todas sus vertientes, especialmente en la rama dedicada al terror, fantasía y ciencia-ficción.
Madness Live!

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