Crítica de MARDUK – Viktoria

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Marduk - Viktoria

De primeras me decepcionó este “Viktoria”, el nuevo (y decimocuarto) disco de MARDUK. Después volví a él, fui captando detalles, quedándome con más cosas… y finalmente no rompió en mucho más que un trabajo pasable, de entretiempo. Una valoración que no alcanza ni de lejos a la media de la (excelente) etapa abierta con la llegada de Mortuus como nuevo cantante, Hace ya catorce años. Hay algunas muy buenas canciones, desde luego, este clásico sueco garantiza un nivel que aplaudiríamos en una banda novel o desconocida… pero esto no pasa el corte de la exigencia que le podemos pedir a estas alturas (han pasado 27 años desde la archifamosa Demo “Fuck Me Jesus”) a MARDUK. No si se compara, y es inevitable por temática y por ser su inmediato predecesor, con el excepcional “Frontschwein”. No si pretende que sigamos intentando no leer demasiado en sus masturbatorias evocaciones al ejército nazi y la Segunda Guerra Mundial. El gran tema ahora mismo para Morgan, Devo y compañía.

¿Es MARDUK un grupo nazi? No, diría. No en el sentido más obivo del término. ¿Son algunos de sus miembros nazis? Pues… probablemente su fascinación con esa etapa va más allá de la del amante de la historia o de la de, por ejemplo, un coleccionista políticamente incorrecto como Lemmy. Probablemente el grupo explote esa ambigüedad con cierto gusto. Por amor a la polémica en sí misma, a los beneficios publicitarios que genera… o a la Alemania nazi, sin más. Después de los últimos rumores sobre qué y dónde compraban algunos de sus miembros (webs de ciertas asociaciones tan peligrosas como despreciables…), su nuevo disco se titula “Viktoria”, en alemán, y su arriesgado artwork bebe directamente de la imaginería publicitaria del Reich. Aunque los de mi generación sigamos viendo en él un retrato a la germana de Bret Hitman Hart. El discurso oficial es, otra vez, el amor por la historia y por la (indiscutible) ingeniería y planificación bélica de aquel ejército alemán que puso en jaque al planeta hasta que comenzó a cometer errores. Básicamente, hasta que intentó poner los pies en Rusia y le dieron la del pulpo.

No sé si cuánto más flojo el disco, más espacio para estas elucubraciones, que nos rondarían en todo caso porque al fin y al cabo MARDUK ha puesto la lupa de forma obsesiva, en este momento de su carrera, en una determinada época y un determinado conflicto. Pero la cuestión es que “Viktoria”, con su aroma a nostalgia y a la amargura de la derrota que se sobreviene, se queda muy por detrás del monumental “Frontschwein”. No es buena señal hablar de inconsistencia y de picos y valles. Y menos en un disco que no llega a 33 minutos y que a veces parece elaborado a partir de cortes e ideas sobrantes de su predecesor. Enfocado en la velocidad más violenta y disonante y en una atmósfera atroz que casa perfectamente con la temática, “Viktoria” tiene una buena dosis de lana para los amantes de la vertiente más suicida de MARDUK, pero menos sustancia de lo que nos tenía acostumbrado el grupo desde que Mortuus está al frente. El listón estaba alto, claro, con discos inconmensurables por el camino: “Rom 5:12”, “Wormwood”, “Frontschwein”… De hecho puede que “Viktoria” sea para “Frontschwein” lo que “Serpent Sermon” fue para “Wormwood”, una continuación que apenas soporta la comparación. Y nada explica mejor esa sensación algo frustrante que los riffs épicos y el ritmo pesado de “Tiger I” (otra carta de amor al arsenal nazi): una canción que no es gran cosa y que se hunde definitivamente ante el recuerdo de “Wartheland” o “Nebelwerfer”, ambas del disco anterior.

Devo vuelve a trabajar una producción moderna pero con el suficiente olor a trinchera y fango. Bien. Y nunca ha sido tan notorio (y tan beneficioso) que hay un verdadero ser humano tocando la batería en MARDUK como con Fredrik Widigs, que vuelve a estar impecable. Hay buenos riffs, hay atmósferas absolutamente rancias, malévolas y extremadamente agresivas. Y alguna idea sutilmente novedosa en algunas de las mejores canciones del disco, como la obsesiva “Viktoria” o la épica “Narva” y su envolvente parte central. “June 44” es pura abrasión MARDUK, un temazo tremendo, y la inicial “Werwolf” mezcla sirenas, coros de niños y un ritmo Punk al servicio de la iniciativa de guerrillas que pusieron en marcha los nazis casi al final de la guerra para tratar de combatir desde dentro a unos aliados que ganaban terreno ya irremediablemente. Eso fue Werwolf. Y es que MARDUK ama la historia. Una historia más que otra. Ejem.

“Viktoria”, un disco poco más que correcto en la carrera de MARDUK

Un muy buen disco para cualquier otro, uno poco más que correcto para MARDUK. Por debajo de su antecesor, que en todo caso era una bestialidad, y por debajo de la media de los años de Mortuus a bordo, para mí seguramente los mejores del grupo como bloque (más allá de hitos como el inolvidable “Opus Nocturne”). Como MARDUK ha decidido seguir haciendo mucho ruido con cada nuevo lanzamiento, más le vale asegurarse de que lo que sigue a continuación es un buen montón de nueces. En “Viktoria” estas no pasan de un puñado. Sabroso, pero puñado. Esperaba más. Y sigo viendo en la portada a Bret Hitman Hart.


Discográfica: Century Media Records

Reseña Panorama
Nota
7
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
Madness Live!

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