Crítica de MASTERPLAN – PumpKings

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Masterplan - PumpKings

Bajo el insinuante título de “PumpKings” nos llega el nuevo trabajo de MASTERPLAN, la banda del ex HELLOWEEN Roland Grapow; una formación que, si bien comenzó una carrera muy prometedora a comienzos de la pasada década, no se puede decir lo mismo de la trayectoria de sus últimos años.

Y es que, a pesar de no dejar de ser una observación subjetiva por parte de quien escribe estas líneas, mucho ha llovido desde que Mr. Grapow dejó de ser miembro de HELLOWEEN y formase MASTERPLAN, editando aquel destacado y magnifico álbum homónimo que bien les catapulto a la fama y les colocó automáticamente en el solido podio europeo del Power Metal y del Metal Melódico. Todo ello con la incuestionable ayuda de una de las grandes voces del panorama, el portentoso Jorn Lande, sin el cual quizá el éxito de la banda de Grapow no hubiera alcanzado las cotas de calidad y elegancia que llegó a conquistar.

Después vino un segundo álbum “Aeronautics” que, si bien también se podría calificar de notable, significó un punto y aparte que trajo tras él idas y venidas de diversos cantantes, así como de otros miembros que terminaron por descuidar la esencia de MASTERPLAN, perdiendo en general bastante fuelle.

Con todo, los alemanes se presentan ahora con “PumpKings”, un disco de versiones de los temas compuestos por el propio Roland durante su época con las simpáticas calabazas, un momento que coincide en el tiempo con la mega gira mundial de reunión “Pumpkins United” que han estado realizando sus ex colegas de HELLOWEEN (os recordamos su concierto en Madrid) y a la que el guitarrista no ha sido invitado.

No sabemos si ha sido editado precisamente en 2017 como un guiño a este hecho, pero el señor Grapow venía ya rumiando hace años este disco de versiones, en el que encontramos canciones que nos dan un paseo por diversas épocas de HELLOWEEN. Desde “The Chance“, perteneciente a aquel “Pink Bubbles Go Ape” de 1991,  la cual abre el plástico como una sonora bofetada que nos lleva directamente al pasado, sólo que es una especie de pasado alternativo, ya que este corte suena más denso y más grave que su predecesor, el cual trasmitía bastante más ligereza y rapidez. Algo que viene ocurriendo en prácticamente todos los temas que componen este plástico debido a una óptima labor de producción, pero también al propio toque nuevo de la canción.

Temas que ganan en pesadez como si hubieran pasado por un túnel del tiempo en forma de puerta de plomo hasta nuestros días. Es el caso de “Mankind”, también extraída de aquel álbum del año 1991, la cual sin sonar mal del todo, no logra convencer, principalmente debido a sus líneas vocales.

El guiño a su peculiar “Chameleon” de 1993 viene de la mano de “Step Out of Hell” que, junto a “Music”, se puede decir que mejoran con respecto a sus hermanas mayores. Sobre todo ésta última, que parece ganar en agresividad (dentro de la calma del propio tema) pero sobre todo en feeling gracias a la voz de Rick Altzi, sin perder ese toque casi místico que poseía su predecesora.

El plato fuerte lo traen las versiones de su disco “Master Of The Rings” (uno de mis favoritos de los alemanes junto a “Walls Of Jericho” y después de los Keepers) y del cual sus doppelgänger en nuestro tiempo están representados por “Mr. Ego”, “Still We Go” y “Take Me Home”, probablemente los temas con menos gancho de aquel trabajo (pero los compuestos por Grapow) y que no salen precisamente ganando. En el caso de las dos primeras se pierde totalmente la esencia y, aunque es cierto que ganan en empaque, se echa de menos el peculiar toque de Andi Deris a la voz, sin desmerecer en absoluto el trabajo de Altzi, quien se luce en especial en la última mencionada del álbum de 1994, un tema que carece del toque “gracioso” y algo canalla de la original (sobre todo en el inicio) pasando a ser un arranque casi infantil y mágico con un sustancial cambio vocal, sobre todo en segundas voces con respecto a la antigua, pero manteniéndose Grapow en su rol con su frase que ya se incluyera en la canción original (How many times must a man cross the line, to find his own way).

“The Dark Ride” y “The Time Of The Oath” son los otros dos trabajos plasmados en “PumpKings” con sus respectivos temas. Es el caso del homónimo corte del disco que vio marcharse a Grapow, el cual gana mucho en peso, dramatismo y gravedad, principalmente en las guitaras, pero también vemos como pierde en frescura y gancho principalmente en “Escalation 666” dentro de su famoso y pegadizo estribillo que no convence y me hace preferir, con diferencia, el antiguo. Algo parecido ocurre en “The Time Of The Oath”, tema que, junto a la mencionada al principio de este párrafo, conforman quizá los cortes con más arreglos y complejidad, elementos que MASTERPLAN no logra reflejar, a pesar de hacer suya la canción y llevarla a un terreno más pesado y bastante más moderno.

“PumpKings” no pasa de ser una curiosidad

En definitiva, MASTERPLAN parece sacarse un as de la manga para intentar arreglar una partida, que ya dura años, con este “PumpKings“. Un trabajo que se defiende bien, y que a grandes rasgos gana en sonido de producción, en feeling y en densidad con respecto a sus anteriores versiones, pero que se queda en mera curiosidad. Una curiosidad no sólo empleada como sinónimo de un disco singular, sino de una gran cuestión: el porqué de la salida de este disco justo ahora. Algo que me lleva al hecho de preguntarme, una vez escuchado el álbum entero… ¿Era realmente necesario? Escuchadlo y decidid por vosotros mismos. Mientras, les tendremos pronto de gira presentando el trabajo en A Coruña, Oviedo, Burgos, Irún y Barcelona.


Discográfica: AFM Records

Madness Live!

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