Crítica de NATRIBU - Acorán

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Natribu - Acorán

Los canarios NATRIBU presentan su tercer y, por el momento, último trabajo: "Acorán". Los de Fuerteventura empiezan situando el listón altísimo. Su primer corte, "Respirar" es un ejemplo arrollador de Heavy Metal clásico. Prácticamente no le falta nada. Goza de una conseguida melodía vocal de Chapi Solla, un juego de guitarras de Jorge Brito y Salvador Iglesias tremendamente efectivo, y un potente interludio rítmico gracias al bajo de Aridani Ríos y la batería de Alejandro González. El pistoletazo de salida despierta grandes esperanzas e ilusiones de estar ante un discazo.

No obstante, esta promesa tarda poco en desfondarse. Tema a tema se empieza a hacer patente una tendencia a forzar y retorcer la métrica de las letras, como en "Sueños Rotos" o, sobre todo en "Pedir Perdón". Pese a que Chapi tiene un tono agradable y personalidad propia -me gusta mucho el tono andalusí que saca en "Mis Motivos" o en "Sueños rotos"- el grupo tiende a atropellar y forzar sus letras para adaptarlas a la métrica. También necesitan pulir las melodías vocales, que se hacen repetitivas y monótonamente lineales.

Otra faceta que no me acaba de convencer de "Acorán" es su tendencia a la oscuridad. El principal ejemplo de ello lo tienes en el tema título del álbum. En él las guitarras suenan demasiado apagadas y opacas, quizá por la intención de conseguir un  tono épico y  oscuro. El resultado acaba siendo más gris que tenebroso, en una composición que se alarga sin necesidad.

 

La vertiente gótico-sinfónica de la banda luce más en "Eima" gracias al juego de las guitarras con el teclado en la introducción y en el solo. Es una lástima que la línea vocal monocorde y forzada desluzca el resultado final.

La vena melancólica llega a su cénit con "Decir Adiós", un tema que casi es un poema recitado. La voz de Chapi suena arropada solo por un tenue colchón de teclado. Esa fuerte presencia de la voz hace que el defecto de las métricas forzadas se haga más evidente, pese a la evidente emoción del tema, que habla de la pérdida de un ser querido. Afortunadamente, el corte que suena inmediatamente a continuación, "Maho" supone un brillante contrapunto instrumental que resalta tras lo monótono de su antecesor.

En el balance positivo de la banda está su flexibilidad y versatibilidad. No solo porque alterne entre el Heavy clásico y lo sinfónico-gótico, sino porque con se atreven inesperadamente con el Rap Metal en "Borbones Y Verbenas" un tema que me recordó a los añorados OCHORIZO. O a los O'FUNKILLO más desatados o a los FAITH NO MORE más asalvajados, por poner dos referentes más conocidos.

Al final, pese a estos devaneos, la banda regresa con el directo "No Tiene Piedad" a la vertiente del Heavy Metal más clásico. Personalmente, tengo la impresión de que el grupo sobresale más en esta tesitura. La inicial "Respirar" y esta final "No Tiene Piedad" son, con diferencia, lo mejor del álbum. Cuando se alejan de esta ortodoxia el resultado es más errático y me ha convencido mucho menos.

Sin lugar a dudas, NATRIBU tiene un gran potencial y un brillo que demostrar, pero pierde en ocasiones el rumbo y han de trabajar más sus melodías vocales para hacerse un hueco real entre los grupos nacionales. Tienen madera para ello: solo necesitan pulirla.


Discográfica: Autoeditado

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