Crítica de NEAL MORSE - Testimony 2

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"No exagero al decir que NEAL MORSE es uno de los artistas más prolíficos del panorama mundial, en cualquier estilo. No hay año que no nos desayunemos con uno o dos nuevos trabajos del que fuera antiguo vocalista de SPOCK´S BEARD".

No exagero al decir que NEAL MORSE es uno de los artistas más prolíficos del panorama mundial, en cualquier estilo. No hay año que no nos desayunemos con uno o dos nuevos trabajos del que fuera antiguo vocalista de SPOCK'S BEARD. Hemos de distinguir, si queréis, entre su carrera “normal” en solitario, los álbumes exclusivos de tributo a dios y otros proyectos paralelos, el más conocido, lógicamente, TRANSATLANTIC, cuyo “Live in London” de 2010 es una experiencia fundamental para todos aquellos que amen el Progresivo y eso que “The Whirlwind” me pareció el disco más flojo del trío de ediciones de este supergrupo formado por Morse, su amigo Mike Portnoy, Pete Trewavas (MARILLION) y Roine Stolt (THE FLOWER KINGS), en directo acompañados por Daniel Gindelow de los otrora cracks PAIN OF SALVATION.

Transcurridos apenas doce meses de la gira, NEAL MORSE nos presenta “Testimony 2”, la continuación al álbum más rupturista e importante de su trayectoria en solitario, el que puso el punto y aparte a su etapa con SPOCK'S BEARD en busca de nuevas vías espirituales ya que, musicalmente, tampoco hay tanta distancia. Recuerdo que con “Snow” (el epitafio con sus ex compañeros) quedé tan impresionado que al escuchar “Testimony” me dio un bajón considerable. En mi mente albergué la idea de “otro grupo más que se rompe y, por separado, ninguna de las partes consigue reverdecer viejos laureles”. “Testimony” es un buen disco pero languidece, para mi gusto, ante la magnificencia de “Show”. En vivo la cosa mejoraba (prueba de ello el DVD que extrajeron de aquel tour) pero tanto rollo de renacido cristiano me superaba, sinceramente.

A partir de aquí, he ido adaptándome a la propuesta de Neil, en especial el oscuro e introspectivo “Sola Scriptura”, difícil de digerir pero original y con una temática atractiva en la que Morse se adentra en los desmanes de la iglesia durante el medievo. “Lifeline” me resultó inacabado, un quiero y no puedo, una mezcla de todo lo que había hecho anteriormente pero sin la chispa de muchas de sus obras. Por eso, despojado de la ayuda de sus amigos de TRANSATLANTIC tenía interés en ver qué salía de la mente de nuestro protagonista. Además, el llamarlo “Testimony 2” crea expectativa comercial pero, a la vez, en un riesgo porque se cae en la comparación fácil, propiciada por el artista. Para este disco, además de sus habituales Mike Portnoy y el bajista Randy George, aparecen un montón de colaboradores, entre ellos la mayoría de sus ex compañeros de SPOCK'S BEARD o el guitarrista de DEEP PURPLE, Steve Morse, con quien ha emprendido un nuevo proyecto, aún sin definir.

Ya con la primera rotación te das cuenta de que “Testimony 2” es bastante más accesible que su predecesor. Esto no necesariamente significa que sea mejor sino que se deja oír con facilidad. Las composiciones presentan un halo de positivismo y alegría que contrasta con el efluvio casi místico de trabajos pretéritos. El disco se presenta en dos CDs. El primero es, como tal, la continuación de “Testimony”, la partes sexta a octava de la historia. El segundo compacto es un añadido con la que, probablemente, sea la mejor canción que NEAL MORSE jamás haya escrito. En total, casi dos horas que puedes degustar del tirón si eres amante de la música de este hombre y no te cansas, lo cual es siempre una buena señal.

La mitad inicial nos ofrece un muestrario de las influencias que han marcado a Neil desde sus comienzos. Los momentos más progresivos se los debe a YES y GENESIS, la zona poppy a THE BEATLES, mientras que las melodías vocales son deudoras de sus amados GENTLE GIANT. Ahora bien, todo lo tamiza desde su impronta. La personalidad de NEAL MORSE está presente desde el primer segundo. Es más, considero que “Testimony 2” es el álbum más SPOCK'S BEARD que ha hecho jamás desde que se separó del grupo. Me parece una fiel continuación a lo que se quedó a medias después de “Snow”. Con ello no quiero menospreciar lo que ha hecho después. Simplemente afirmar que, en mi opinión, la evolución natural era ésta.

Desde ese precioso piano que abre el álbum en “Mercy Street”, con una gran transición hacia la comercialidad bien entendida, hasta el adiós marcado por el estribillo feliz de “Crossing Over / Mercy Street Street” (con guiños a un montón de canciones de los dos “Testimony”), navegamos en parajes conocidos para los seguidores de MORSE. “Overture” es un corte instrumental típicamente progresivo donde Portnoy y George se lucen, mientras que “Timechanger” es más cañera y sincopada, con un estribillo 100% GENTLE GIANT y QUEEN. “Jayda” cierra la sexta parte y nos habla de la enfermedad de su hija Jayda de forma emotiva. Supongo que para Neal será una de las canciones más sentidas que haya compuesto. Espectacular la parte orquestal, si bien un pelín pomposa bajo mi punto de vista.

La parte séptima arranca con un ritmo muy roquero y un solo de guitarra que nos lleva a un corte menor, “Nighttime Collectors”, simple y directo que supone un interludio agradable e intrascendente entre tanta pomposidad. Sin duda, es este segmento del disco mi preferido. “Time Has Come Today” nos deleita con unas melodías de guitarra alucinantes mientras que en “Jesus' Blood” NEAL MORSE canta con el alma en el tema más introspectivo de “Testimony 2”, excepcional. La sección se completa con la adictiva “The Truth Will Set You Free” dejando un listón tan elevado que el epílogo no puede igualar salvo, quizá, en la beatleliana “Chance Of A Lifetime”. No obstante, el conjunto es notable.

El segundo disco es fácil de describir. Por un lado, tenemos dos temas Pop Rock, muy accesibles para tararear sus estribillos. “Absolute Beginner” diría que casi Modern Rock en la línea de los también cristianos SKILLET. Me ha gustado mucho. “Supernatural” es aún más light con unos bonitos juegos vocales. Sin embargo, la joya de la corona y de todo “Testimony 2” es “Seeds Of Gold”, casi un disco de veintiséis minutos en sí misma. Es una experiencia oírla entera porque hay incursiones en diferentes estilos, siempre solventados de manera brillante por un Neal en estado de gracia, tanto a nivel compositivo como en su manera de cantar. Cuando el tema lleva un cuarto de hora hay una parte acústica que es lo mejor que le he oído a NEAL MORSE, inigualable ni tan siquiera por SPOCK'S BEARD.

No se puede pedir un mejor cierre a un disco fantástico. No solo es digno sucesor de “Testimony” sino que, personalmente, pienso que le supera y le coloca en el puesto de heredero de “Snow”. Después de casi una década, NEAL MORSE ha logrado, por fin, reflejar sus creencias en la música que, realmente, sabe hacer. Hasta ahora, no terminaba de encajar la mezcla a la perfección. Estaba bien pero parecía primar la espiritualidad y las letras sobre la música. Ahora, el equilibrio es el adecuado. Independientemente de lo que cada uno piense sobre la religión, “Testimony 2” es un must have para los amantes del Rock Progresivo.

Marco-Antonio Romero

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