Crítica de NECROPHOBIC – Mark Of The Necrogram

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Necrophobic - Mark Of The Necrogram

Cuando hace unos meses disfrutamos del avance del single Pesta, pocas conclusiones podíamos sacar de lo que sería el nuevo álbum de NECROPHOBIC. Tiempo después, cuando se desveló el título y la portada de “Mark Of The Necrogram”, una idea elemental emergió entre sus seguidores: el glorioso pasado. Los pequeños atisbos que ofreció aquella canción, también incluida en el álbum, se ratificaron justo ahí.

Ese aire antiguo lo encuentras a primera vista con el impactante arte de Kristian Wåhlin, pero también en las sucesivas reproducciones del disco. Al fin y al cabo, según nos indicó el bajista Alex Friberg en una reciente entrevista, la idea era representar lo que había tras las puertas de “Darkside”. Visualmente logrado. Y musicalmente. Al fin y al cabo, esto es puro NECROPHOBIC.

Los esquemas de siempre marca de la casa siguen vigentes: melodía, oscuridad, agresión. Bien hecho, además. Los meros imitadores quedan retratados ante la comparación. Respecto al anterior álbum “Womb Of Lilithu”, los suecos han declinado hacer uso de arreglos como pianos y coros, haciendo un álbum más simple y tradicional. Aunque los hay, tienen menos peso en la producción. No es que aquel fuera un trabajo radicalmente diferente de NECROPHOBIC por el más evidente uso de esos arreglos, porque a mi me encandiló con esas variantes, pero nunca llueve a gusto de todos. Los que no acabaron de engancharse al útero de Lilithu, quedarán colmados con este refuerzo de la pegada en “Mark Of The Necrogram”.

Reavivar esa esencia clásica no solo se debe a la dirección un poco más elemental de este nuevo trabajo. Hay una serie de regresos importantes al seno del grupo: los guitarristas Sebastian Ramstedt y Johan Bergebäck y el cantante Anders Strokirk han dado ese empujón extra hacia el pasado a NECROPHOBIC. Por su parte, el siempre presente Joakim Sterner, único miembro fundador del grupo, sigue tocando la batería con esa ligereza de caja para imprimir velocidad a los temas. Nada nuevo.

La verdad es que, tras sucesivas escuchas del disco, la sensación es muy buena. Se respira todo aquello que se podía esperar de los suecos, incluidos los remansos de guitarras sin distorsión y los susurros diabólicos. Quizá se trate, eso sí, de un trabajo demasiado homogéneo en las composiciones, uniformes en su concepción. A cambio de ese posible aburrimiento que pudiera llegar a provocar, tenemos un nivel parejo en todas las canciones, que rallan a muy buen nivel. Si siempre te gustó NECROPHOBIC, no te importará que no haya grandes diferencias en las ideas empleadas para este álbum.

Destacar una serie de canciones es complicado por este motivo, quizá Tsar Bomba, por el estribillo y la cadencia con la que Strokirk afronta las estrofas, es más fácil de recordar que el resto. “Mark Of The Necrogram”, “Sacrosanct”, la propia “Pesta” (con su intervalo ritualístico de percusión y bajo) y “Requiem For A Dying Sun” (la más pesada del álbum) son piezas atractivas y que cumplen todas las expectativas que levanta el enorme peso de la historia de NECROPHOBIC.

NECROPHOBIC ha seguido su sendero habitual en “Mark Of The Necrogram”

Si aún disfrutas con el sonido arraigado en la maldad, el ocultismo y eres un apasionado del Death Metal teñido por el Black que se hizo en Suecia hace ya tantos años, este trabajo está hecho para ti. El camino que empezamos a atravesar bajo la mirada amenazante de las gárgolas en “Darkside” nos ha llevado hasta las puertas de la catedral en “Mark Of The Necrogram” 21 años después. El viaje no podía haber sido mejor con tantos discos de calidad.

¡Gloria a NECROPHOBIC por esta obra y por todas las anteriores!


Discográfica: Century Media

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