Overkill - The Grinding Wheel

Hay bandas que nunca se fueron pero viven una segunda juventud. OVERKILL es una de ellas. Siempre tuve predilección por este grupo, incluso en sus discos más densos de los noventa y principios del nuevo milenio. Sin embargo, desde “Ironbound” están viviendo otro mejor momento, más que por Bobby Blitz, que sigue teniendo un pacto con el diablo y está igual que siempre, por DD Verni, que compositivamente hablando volvió a encontrar la senda adecuada. “The Grinding Wheel” es otro gran disco de esta nueva etapa, e incluso me atrevería a decir que el mejor desde el citado renacer, porque combina todo lo que me gusta de OVERKILL e incluso los vicios sabbathicos de Verni. Ahora sólo falta que algún promotor les reclame y vuelvan por estos lares para completar un 2017 con OVERKILL sobre las tablas.

Los adelantos ya daban buena espina. Seguían la línea de “White Devil Armory”, pero la longitud de algunos temas era mayor y había más elementos de variedad. El resultado final de “The Grinding Wheel” no ha hecho más que confirmar esta sospecha. Con la producción acertada de Andy Sneap y en el caso de la batería de Ron Lipnicki la de Joe DeMaio de MANOWAR, que consigue un sonido de apisonadora pero sin saturar la mezcla, el nuevo disco de OVERKILL es una rueda aplastante desde el primer minuto. Y eso no significa que tenga que ir a piñón fijo de velocidad desde el principio, más bien al contrario. Hay buenos riffs, hay partes ralentizadas y otras más salvajes, esta la voz de Blitz y unos poderosos coros, los estribillos y puentes siempre certeros y el bajo saturado de Verni dando cuerpo a todo. Todos los elementos que OVERKILL había conjugado en mayor o menor medida en los últimos cuatro discos, presentes en su justa proporción en “The Grinding Wheel”.

 

Musicalmente hablando me gusta mucho la labor de Dave Linsk. Tiene momentos de solos muy lúcidos que, sin abusar de técnica, ofrecen variedad y otro punto de vista a los cortes. Me encanta por ejemplo el de “Goddam Trouble” que no en vano es el tema usado para hacer vídeo de adelanto con muy buen criterio, pues tiene un solo magnífico, buenos riffs, ese sonido de bajo al que antes me refería y un ritmo contenido que al final se desata, con Blitz dando lo mejor de sí tanto en las partes casi escupidas, como en los estribillos. Su secuela, “Our Finest Hour” sería un ejemplo de tema más acelerado, que en directo tiene pinta de desatar las melenas de los asistentes, con un final que es de puro infarto y que invita a corear el estribillo a voz en grito. Como más adelante pasa con “The Wheel” que es otro tema furioso, acercándose a riffs más propios del Power americano ochentero en algunas partes.

 

Pero como decía antes Verni también sabe dejar retazos de su amor por el riff pausado y sabbathico, que en su otra banda THE BRONX CASKET CO. es lo predominante. El caso más claro es “Come Heavy” que hace honor a su nombre y todo en ella es groove y riffs gruesos, pero también la segunda mitad de “Shine On”, donde hasta Blitz parece un poco OZZY al cantar, o el riff de entrada de “Let’s All Go To Hades”, que luego acaba por acelerarse y ofrece otro tema de formas ochenteras más cercano al Power americano que al Thrash, también con un buen momento de lucimiento para Dave Linsk. Y para acabar con estas eclécticas influencias, una versión del “Emerald” de THIN LIZZY que me entusiasma sólo moderadamente, pero que consigue ser reconocida en su parte doblada como la mítica banda siempre hacía.

Casi tres años hemos esperado, pero “The Grinding Wheel” vuelve a ofrecer la mejor cara de OVERKILL, esa que no se ha quitado desde hace una década que llevan con formación estable y que en este nuevo disco se mantiene como si estuviésemos en los mejores años del grupo de Verni y Blitz. Maquinaria pesada y bien engrasada que gira y gira y machaca todo a su paso.


Distribuidora: Nuclear Blast
Reseña Panorama
NOTA
9
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Como músico frustrado siempre me ha gustado investigar y compartir mis sensaciones sobre la música que escucho, dando igual géneros, épocas o artistas. No hay mayor placer que descubrir un nuevo sonido e ir tirando del hilo hasta hacerte una idea en tu cabeza de todo el contexto que lo envolvió. Desde la humildad del analfabeto musical, mis torpes palabras pretenden servir de descarga para todos estos sentimientos que se generan al dejar caer la aguja sobre un vinilo.

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