Crítica de SATAN – Cruel Magic

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Satan - Cruel Magic

Nada ha cambiado en SATAN, “Cruel Magic” sigue sonando a lo que los británicos hicieron en sus inicios dentro de la NWOBHM. Heavy Metal sin concesiones, una de las bandas que le dieron el enfoque más agresivo, pesado y oscuro a la tan variada música parida en aquellos años bajo el gran paraguas de esa etiqueta. No en vano, su vocalista Brian Ross, explicaba recientemente casi con las mismas palabras que prefiere tildar el estilo como British Metal (incluyendo también a su otro grupo, BLITZKRIEG) por precisar, ya que como New Wave Of British Heavy Metal se amparó una gran amplitud de sonidos.

En este álbum vamos a encontrar riffs que recuerdan a los fabricados en la casa Denner-Sherman. Vienen aquí y allá por todo el álbum, como en la propia canción “Cruel Magic”, y aunque puedan parecerse a los hechos por los daneses, Steve Ramsey y Russ Tippins lo hacen así de bien desde inicios de los 80. Un dúo de muchísima clase el suyo, esa forma de parir guitarreo tan fresco y clásico a la vez es muy difícil de conseguir.

Y así es “Cruel Magic”, un disco que vuelve a tener el sello que SATAN ha puesto a todo lo que ha hecho previamente. Grandes punteos, geniales melodías vocales… todo ello al servicio de un ambiente oscuro y más enérgico cuando toca. La atmósfera que generan los británicos casi 40 años después sigue siendo sensacional, y además muy personal.

Por ejemplo, volvemos a tener esos toques orientales, que se vuelven a rescatar en determinadas melodías de guitarra, incluso en percusiones dentro de “My Prophetic Soul”. Esto no es nuevo en el género, desde luego, pero estos tipos saben hacerlo con un gusto espectacular. Todas las canciones tienen momentos brillantes aislados, y que además se retroalimentan para hacer piezas redondas en su conjunto.

“Ghosts Of Monongah”, por ejemplo, dedicada a las casi 400 víctimas de un accidente en una mina de carbón en Estados Unidos, es una pedazo de canción. Lo mejor de todo es que hasta que llegas allí hay una cantidad de material impresionante, porque ya es la penúltima pista. No es para menos la que le sigue: “Mortality”. Esta pone fin al disco, y la extraña manera de desarrollar los riffs no hace más que demostrar que los compositores de SATAN están en estado de gracia.

Por el camino hay mucho brillo compositivo: la apocalíptica “The Doomsday Clock” y “Legions Hellbound”, con un estribillo apabullante, acontecen de un modo vertiginoso. Parando cuando hay que parar, los ingleses tienen un dominio de los tempos maravilloso. “Ophidian” y “Death Knell For A King” también dejan el listón muy arriba

SATAN está en estado de gracia, con las ideas clarísimas en “Cruel Magic”

Lamentablemente, a pesar de otros trabajos recientes tan buenos como “Atom By Atom” (y especialmente “Life Sentence”) SATAN no tiene el reconocimiento merecido. Debería ser un referente sólido de ese enorme saco de NWOBHM. Supongo que el parón desde finales de los 80 hasta mediados del año 2000 no ayudó a refrendar esa posición de liderazgo que debería tener una banda así de buena, con un Heavy Metal tan clásico, tan suyo, tan increíblemente excelente.

Todavía se percibe naturalidad en lo que hace SATAN. Su sello personal les aúpa a ese altar en el que, algunos, ponemos sus trabajos. Este trabajo no es para menos. Enhorabuena a la banda, y a sus seguidores: música de un nivel incontestable.


 

Discográfica: Metalblade Records

Reseña Panorama
NOTA
9
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Empecé a escuchar Heavy Metal en 1995 y con el paso de los años fui ampliando el espectro ahondado en el Metal extremo, pero nunca olvidando esas raíces. Llegado el momento, sentí que aquello no era suficiente, empezando a involucrarme más en la escena con el periodismo musical desde 2005.
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