Crítica de SEPTICFLESH – Codex Omega

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Septicflesh - Codex Omega

Hay ciertas bandas que son capaces de sentar cátedra con cada nuevo movimiento. En determinados estilos, cuando se trata de conjugar elementos tan equidistantes que resulta casi extravagante hacerlo, es muy complicado imbricarlos todos y continuar sonando coherente. Si hay una banda que  actualmente merezca ser admirada por ser capaces de haberlo conseguido es SEPTICFLESH, y buena muestra de ello es su “Codex Omega”.

Hace algunos años, la formación de los hermanos Antoniou tomó la decisión más acertada de su carrera; descansar. Y no es que su último lanzamiento antes del parón, “Sumerian Daemons”, no fuese una gran obra, sino por todo lo que ha venido detrás.

“Communion” fue uno de los mejores discos del 2007, sin paliativos. Un disco bestial, con una agresividad y oscuridad digna de mención  y en donde se conjugaban a la perfección las melodías de temas más “accesibles” tipo “Anubis” con otros pasajes más monolíticos  e hipnóticos como “Sangreal”.

SEPTICFLESH estaba en forma y había vuelto para quedarse. A su apabullante regreso le seguiría “A Great Mass”, un álbum aún más complejo y grandilocuente que el anterior, en el que la orquesta sinfónica de Praga dotaría a las composiciones de una dimensión única y que culminaría con “Titan”, su redondo más accesible y compacto hasta aquel momento, el cual cerraría, además, la trilogía iniciada en el 2007 con su regreso “Comunnion”.

El equilibrio de “Codex Omega”

“Codex Omega” es su disco más equilibrado hasta la fecha  Y no sólo por los temas en sí, sino porque los griegos han sido capaces de alcanzar tal cohesión con la orquesta que se la podría considerar un miembro más de la banda. A cambio han perdido algo de velocidad pero han aumentado en densidad y oscurantismo con unos temas desgarradores, llenos de texturas y diferentes atmósferas que evocan como pocas bandas ese pesimismo apocalíptico tan característico de su género.

La obra se abre con “Dante’s Inferno”, uno de los cortes más elegantes que jamás hayan firmado. Denso y realmente dramático, este tema es la perfecta carta de presentación para hacer entender a alguien la magia que envuelve a SEPTICFLESH; un tema rápido y agresivo en ciertos momentos, monolítico y caótico en otros… Especial atención merece el trabajo de los coros y la orquesta, muy complejo y con gran énfasis en los grandes instrumentos de viento metal.

“The Third Testament (Codex Omega)” recupera la faceta más Death de la banda. El  corte rápido y cuenta con mucho trémolo y rítmicas muteadas que acentúan crudeza de la pista.

“Portrait Of A Headless Man”, tercera canción de la obra, contiene todo lo que un buen tema de SEPTICFLESH ha de incluir: brutalidad, dramatismo y una hipnótica melodía que arrastra al oyente a lo largo de todo el corte; mientras que “Martyr” levanta un poco el pie del acelerador, trayéndonos a unos griegos algo más contenidos y sinfónicos con ciertos dejes a GOJIRA en cuanto a estructura y concepción de la parte eléctrica del tema, pero mucho más preciosista a nivel de arreglos.

“Enemy Of Truth” se encuentra a medio camino entre la faceta más hímnica de la banda y la más extrema mientras que la dulce intro de “Dark Art” vomita una atmósfera cuasi Doom que desemboca en el primer estribillo con voces limpias de toda la obra. En temas como este en donde se puede apreciar hasta qué punto SEPTICFLESH es una banda única. Aunar tanta brutalidad y belleza y sonar coherente es algo digno de elogio.

“Our Church Below The Sea” recupera esa energía y velocidad de temas como “Burn”, más centrado en su enfoque Death y dejando sin respiración al oyente, al igual que “Faceless Queen”, otro corte  rápido y contundente y que trae a la mente nombres propios como “Anubis”.

Acercándonos al final del plástico, “The Godless Of Fear” se erige como uno de los temas más intensos de todo el álbum. Retorcido, oscuro, rápido, dramático, apocalíptico… un corte tan intenso que deja exhausto tras su escucha.

Y llegamos al final con “Trinity”. La que comienza siendo la canción más accesible de todo el álbum atraviesa todo tipo de fases; melodías preciosistas intercaladas con delicadas acústicas, partes sinfónicas, puente monolítico y machacón… y así, sin quererlo, dejamos atrás el que, sin lugar a dudas, será uno de los discos mejor valorados de este 2017.

Ser capaces de entender a una banda como SEPTICFLESH no es fácil. La ingente amalgama de detalles, texturas y sonidos que acompaña cada tema compuesto por los griegos es un desafío para un oyente que, una vez que empatiza con ellos, es capaz de sentir esa rabia exquisita, elegante, desaforada y brutal que destila toda su obra (podremos comprobarla en vivo en sus conciertos con INQUISITION).

Los puedes amar, los puedes odiar, pero hay dos cosas en las que todo el mundo coincide: la calidad que atesora no deja indiferente a absolutamente nadie.


Discográfica: Season of Mist

Autor: Alberto Bravo

 

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