Crítica de SONS OF APOLLO – Psychotic Symphony

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SONS OF APOLLO - Psychotic Symphony

SONS OF APOLLO ha sido la última gran revolución en el mundo del Metal Progresivo con su debut “Psychotic Symphony”. Es el nuevo proyecto del culo inquieto Mike Portnoy (ex de DREAM THEATER, LIQUID TENSION EXPERIMENT, ADRENALINE MOB, OSI y un largo etcétera) y otro ex del Teatro de los Sueños, el teclista Derek Sherinian, junto a un equipo lleno de estrellas: Bumblefoot (ex GUNS AND ROSES) a las seis cuerdas, Billy Sheehan (MR. BIG) al bajo y Jeff Scott Soto (WET, ex Malsmteen) al micrófono.

Tras el esperado revuelo que su formación causó en los círculos más afines al Progresivo, faltaba saber si la alineación de gala jugaría como un equipo o se quedaría en un puñado de individualidades sin más objetivo que el propio lucimiento. Sobretodo después de lo irregular de la carrera de Portnoy tras dejar atrás a Petrucci y compañía.

Bien, ¿a qué suena SONS OF APOLLO? Pues depende de la canción si queremos buscar referencias, pero lo que está claro es que suena a grupo, compacto, bien hecho y fluido. Lo que hay en “Psychotic Symphony” son canciones, y no escaparates, de una muy buena banda de Metal Progresivo que usa la técnica como medio y no como fin.

Se abre el plástico con los sintes de Sherinian ambientando una canción con ecos al próximo Oriente, con un sonido muy parecido al que usa Richard Andersson en TIME REQUIEM. ‘God of the Sun’ es la primera pieza, un tema largo de once minutos, pero curiosamente de los menos progresivos del disco. Jeff Scott Soto se luce desde el primer momento: a pesar de los grandes nombres y la experiencia que hay detrás de este trabajo, él es el auténtico protagonista, llevando a quien lo escucha a donde quiere con su voz versátil y llena de sentimiento.

Le sigue ‘Coming Home’ con un inicio muy hard rockero. Lo que entra en nuestras orejas es lo que pasaría si ADRENALINE MOB se fuesen de gira en el autobús de THE WHO. Un tema pegadizo y directo al grano. A estas alturas ya hemos podido conocer los elementos principales de la banda: bajo la voz de Soto encontramos el sonido clásico de la batería de Portnoy, que, como ya demostró en THE WINERY DOGS, casa perfectamente con el las cuatro cuerdas de Billy Sheehan. Su bajo suena exactamente igual que en MR. BIG, gordo pero muy cargado de agudos, con algo de chorus y con un papel protagonista en la mezcla. Sherinian está muy presente con su característico sonido de lead y Bumblefoot está perfecto en cada nota, brillando cuando debe y apoyando en el trabajo sucio cuando se le requiere.

“Coming Home” suena mucho más moderna y pesada, pero aún con ciertos elementos de Hard Rock, y de nuevo con un estribillo pegadizo. Un buen tema, pero menos inspirada, a pesar de los buenos solos de teclado y guitarra de aires setenteros. El tempo se baja en “Labyrinth”, pero no la intensidad. Es una pieza de Rock Progresivo de cabo a rabo y en su parte central se aprecian por primera vez los ramalazos a los DREAM THEATER del “Falling Into Infinity”, con el mismo contraste entre secciones instrumentales complejísimas y estrofas y estribillos que se quedan en la cabeza.

Si algo de característico tiene este disco es que puede gustar a seguidores de prácticamente cualquier género relativamente melódico. Es un disco de Metal Progresivo, pero el Hard Rock, el Heavy Metal e incluso un poco de Power no abandonan en ningún momento su música. Buena prueba de ello es el siguiente corte. “Alive” comienza oscura, melancólica, si la cantase Carlos Escobedo podría pertenecer a SÔBER, pero explota en un estribillo genial, muy rockero y con un Soto en estado de gracia. El tema más accesible del disco, y uno de los mejores.

“Lost On Oblivion” vuelve a recordar a TIME REQUIEM. Es una pieza a toda velocidad en la que el doble bombo de Portnoy casi no para. El estribillo podrían firmarlo muchas bandas de Power Metal, pero el riff moderno y agresivo y el sonido general le dan otro ambiente.

“Figaro’s Whore” es un ejercicio de autoindulgencia por parte de Sherinian, una pequeña pieza instrumental que da paso a la setenterísima “Divine Addiction”. Más DEEP PURPLE que los propios DEEP PURPLE. Cierran “Psychotic Symphony” de manera un tanto previsible, con un tema instrumental de más de diez minutos donde dan rienda suelta a todo aquello que han contenido durante el resto del disco. “Opus Maximus” disfrutable, pero resulta ligeramente fuera de lugar después de las andanadas de Hard Rock que hemos recibido.

“Psychotic Symphony”, buen debut de SONS OF APOLLO

“Psychotic Symphony” es un buen primer disco de una formación que, a nada que Portnoy se centre y le dé suficiente continuidad, puede dar muchas alegrías a los acérrimos al Metal Progresivo y al Hard Rock. De momento les está yendo muy bien, crucemos los dedos.


Discográfica: InsideOut Music

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