Crítica de SURVIVAL IS SUICIDE – Retrovolution

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Survival Is Suicide - Retrovolution

Nunca he extraído ni el más mínimo disfrute de hacer una crítica negativa de un grupo español, ni siquiera de una gélidamente neutra. Por el mismo principio que hace que sea fantástico recomendar a gritos bandas de nuestro país (que hay muchas y muy buenas): en base a que uno sabe que están ahí, al otro lado, más cerca que los grupos nórdicos o estadounidenses (aunque solo sea por una cuestión de idioma, que todos tienen internet). Pero tampoco me ha gustado nunca nada la condescendencia que históricamente ha existido en nuestros medios hacia lo nuestro. Me parece que hay demasiado flaco favor, carantoñas paternalistas y, precisamente por eso, nocivas. Me parece que lo mejor que se puede hacer con nuestros grupos es tratarlos a partir de la mayoría de edad y de la ausencia de complejos. Con una valoración justa de su talento, sus intenciones y, desde luego, sus medios. Y sí, como parece obvio tras esta introducción, lo que viene no es un análisis demasiado halagüeño de “Retrovolution”, el segundo disco (y primero en siete años) de SURVIVAL IS SUICIDE.

“Retrovolution”, Death Metal sin guitarras

Tenemos un oxímoron en el nombre de esta pareja de hermanos de Gavá (Epojè y Zaratozom) que define su música como “Experimental/Drums/Synt Bass/Extreme Music from Barcelona”. Volveré a esto ahora, claro, ya que es el meollo del asunto. Pero tenemos también una portada con una pareja de doberman desafiantes que apunta a un estilo distinto al que en realidad se desarrolla en esta continuación del ya lejano “…Just Like Spiders Eat Flies” (2011). Y tenemos un sonido denso y recio, duro para, ahora sí, esta ración de “Experimental Drums Synt Bass Extreme Music”. Es decir, no hay guitarras. Es decir, hay riesgo, tiene mérito y se intenta hacer algo en cierta manera diferente. Por momentos se consigue. Por momentos “Retrovolution” es un buen disco, con fases convincentes. En general… se queda en no demasiada cosa. Al peso, es corto: son 37 minutos con dos instrumentales que ocupan casi cinco y que aparecen en el nudo del disco, justo cuando este está cogiendo algo de calor. Imagino que pretenden recrear una experimentación cercana a la banda sonora de ciencia-ficción espacial, más terrorífica (“The Hunger”) o más ampulosa y sinfónica (“Chrysalis”). Y no es que sean ni especialmente brillantes ni totalmente prescindibles. Pero quizá estarían mejor en el inicio y el final del disco, por muy típico que pueda ser. Que de hecho es.

Además hay experimentación… pero tampoco hasta un extremo asombroso. La base es un Death Metal crudo y agresivo (y sin guitarras, insisto), muy volcado hacia Florida y MORBID ANGEL (hay ramalazos totalmente “Covenant”) y con pinceladas centroeuropeas. Guturales correctas, batería con fuerza y el bajo multiplicando riffs y efectos para ocupar el lugar de sus primas de seis cuerdas, ausentes. Funciona pero, otra vez, cuando manda ese Death Metal más descarnado y canónico el resultado tampoco es gran cosa. O a veces sí… pero no las suficientes.

La gran baza de SURVIVAL IS SUICIDE es la combinación (poco habitual en este estilo) con unos sintetizadores que reclaman sus referencias a ARCTURUS y toda su rama de Black Metal/Avantgarde y que en realidad no emparentan casi en ningún momento con NOCTURNUS, que podría haber sido a priori una referencia obvia. No lo es y, ya puestos a navegar aguas complejas, yo soltaría amarras del todo con un instrumento que debería ser aún más esencial: más terror, más atmósferas, más claustrofobia, más efectos alienígenas. Con dos composiciones al norte de los nueve minutos, no estorbaría un resultado final más libre, más barroco, más individual. Quizá este disco, claro, sea la senda y no la meta.

Otra vuelta de tuerca a SURVIVAL IS SUICIDE

“Beauty Of A Stoned Machine” es una buena canción, más personal e intensa que la inicial “Demon”. “Complication” es mejor cuanto más abraza su naturaleza de mastodonte psicodélico y “The Wonderful Scars” amaga con un ritmo Sludge pero retrocede con éxito hacia unos ritmos muy primitivos (CELTIC FROST, en buena medida). Pero, francamente, todos los buenos momentos de “Retrovolution”, sumados, no conforman en mi opinión un trabajo sobresaliente, ni de notable alto.

“Retrovolution” no es malo, tampoco es especialmente bueno. Es un disco que escucho y olvido, que no me llama a gritos si me alejo de él. Que, con absoluta sinceridad, no resiste en mi caso un puñado de escuchas a la semana. Creo que con las mismas ideas se puede conseguir más. Tal vez la próxima vez. En ocasiones basta, sencillamente, con unos cuantos meneos más a la coctelera.


Discográfica: Blood Fire Death

Reseña Panorama
Nota
5.5
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
Madness Live!

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