Crítica de UNRULY CHILD – Can’t Go Home

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UNRULY CHILD - Can't Go Home
Leyenda

El que tuvo… ¡pues no siempre retuvo! La de veces que habremos aplicado el archiconocido refrán, volteado en estas líneas, para hacer referencia al presente de bandas con una larga trayectoria y poder alegar con ello el buen momento de forma de las mismas. Por desgracia, no creo que este sea el caso de UNRULY CHILD, que edita ahora “Can’t Go Home”, de ahí que haya querido comenzar este escrito de un modo un tanto inusual.

UNRULY CHILD siempre ha sido una banda que, a nivel periodístico y de fans del género, ha sido tratada como legendaria, asunto que no me termina de convencer, dado que al analizar globalmente su discografía me viene a la mente un nuevo refrán que, al igual que el anterior, habrás escuchado en multitud de ocasiones: “mucho ruido, pero pocas nueces”. Habrá quien ya se esté llevando las manos a la cabeza por mi atrevimiento, así que intentaré apaciguar algunos ánimos como buenamente pueda.

El disco homónimo de los de Marcie Free (antaño Mark Free) fue una obra potentísima de Rock Melódico editada, eso sí, en un año no muy prolífico para el género como lo fue 1992. A raíz de dicho trabajo, el quinteto fue sacando discos claramente inferiores a lo largo y ancho de una década que le dio la espalda de lleno al AOR y derivados. Y así nos plantamos en pleno siglo veintiuno, con el género recuperado y, de nuevo, en estado de gracia. La formación original decide arrejuntarse y, bajo el amparo de dicha decisión, ven la luz “Worlds Collide”, hace siete años, y el aquí tratado “Can’t Go Home”.

Es innegable la categoría musical que atesoran los cinco individuos que militan en UNRULY CHILD. Hablamos de músicos más que experimentados cuyos nombres se relacionan también con KING KOBRA, Steve Overland de FM, HURRICANE y muchos otros artistas. Dilatadas carreras que, por desgracia, no se han traducido en el caso que nos ocupa en un disco a tener en cuenta más allá de una o dos escuchas, y eso que quien os deja estas líneas es un fervoroso fanático de los dos primeros discos de KING KOBRA y, en general, de toda la carrera musical de Free; pero ni con esas he logrado disfrutar de un compacto somnoliento, apagado y con pocos momentos de lucidez.

Está claro que los años no pasan en balde y que a lo grupos no se les debe exigir que saquen discos a la altura de sus clásicos, pero sí que, al menos, mantengan su esencia. Si hacemos una leve inmersión en el género nos sirven de ejemplo, a bote pronto, DARE, HAREM SCAREM, FM y JOURNEY, bandas con tantos años a sus espaldas como trabajos notables publicados. Tampoco quiero inflarme a latigazos con UNRULY CHILD, pero veo necesario recalcar la falta de chispa, energía y cuerpo que tiene “Can’t Go Home”, un compacto cuya evocadora y onírica portada, por el contrario, sí que me ha gustado.

El lanzamiento de marras no molesta, pero tampoco enamora, ni mucho menos. Estamos ante uno de esos trabajos facturados para escuchar de fondo mientras realizas alguna actividad y, de vez en cuando, desconectar sin mayor problema de la música.

Como apuntaba antes, la carrera del quinteto no es especialmente espectacular, salvo ese majestuoso primer trabajo, lo cual no quita para que piense que, con esfuerzo y dedicación, el grupo puede dar mucho más de sí. Free sigue teniendo una voz mágica, con matices que son el santo y seña del Rock Melódico, y todo parece sonar con convicción, profesionalidad y calidad. El problema es que a los temas les falta fuerza y empuje, ya que el compacto está plagado de medios tiempos como “Four Eleven”, “Driving Into The Future”, “She If She Floats” o “She Can’t Go Home”; desinflados, anodinos y amparados por una Marcie Free que canta a medio gas, sin regalarnos ninguno de esos portentosos arranques vocales que solía ofrecer antaño.

También hay algunas piezas que no pasan tan desapercibidas y que logran avivar el compacto. “Get On Top”, con unos coros de la escuela DEF LEPPARD, es de las más animadas del trabajo; como “Point Of View”, que posee un arranque exótico mediante una guitarra pseudoflamenca y, por fin, muestra carisma con creces, resultando ser un esbozo de aquel primerizo y lejano UNRULY CHILD. De largo, el mejor tema del compacto.

“Ice Cold Sunshine” tampoco entra nada mal y posee un revestimiento que me traslada hasta los FOREIGNER más guitarreros, al igual que funciona la que echa el cierre, “Someday Somehow”, que se ampara en un estribillo energético y movidito.

UNRULY CHILD debería ofrecer más en “Can’t Go Home”

Raro será que me vuelva a acercar a este compacto, la verdad. Quizá, el hecho de que sea devoto de Free me haga retractarme algún día y, de este modo, pueda llegar a apreciar cosas que en las presentes escuchas no he podido o sabido lograr. Sea como fuere, quédate con una idea: si otras bandas de la vieja guardia pueden, ellos también. Deben ofrecer más, mucho más, y más cuando hay una oleada de formaciones noveles irrumpiendo con fuerza en la escena de aquí a unos pocos años atrás.


Discográfica: Frontiers Records
Reseña Panorama
Nota
6
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Licenciado en Comunicación y redactor en varias webs especializadas en Rock y Metal desde hace más de una década, plataformas que me han servido, al igual que el actualmente aparcado mundo radiofónico, para darle rienda suelta a mi creatividad enfocada a una de mis grandes pasiones: la música. A su vez, soy un gran entusiasta del cine en todas sus vertientes, especialmente en la rama dedicada al terror, fantasía y ciencia-ficción.

Madness Live!

2 Comentarios

  1. No es su mejor disco pero suena bien. Le falta quizá un par de temas rompedores pero en conjunto yo le daría un 7,5.

  2. Coincido plenamente contigo Jorge. Album que suena bien y elegante pero que deja ciertamente indiferente. Con algún chispazo de clase pero que no llega a arrancar.
    También coincido en la valoración. Un 6.

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