Crítica de VALLENFYRE – Fear Those Who Fear Him

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VALLENFYRE - Fear Those Who Fear Him

“Fear Those Who Fear Him” es el tercer álbum de VALLENFYRE, una obra que se pasa en un suspiro. Destaca claramente su corta duración global y la de sus temas en particular, breves en general, pero de intensidad máxima. Siendo un viaje al que se le dedica tan reducida carga de minutos, es un disco que apetece escucharlo más de una vez.

El título del álbum es toda una invitación a encender los engranajes de la mente: temed a aquellos que le temen a él. Sí, con él se están refiriendo a Satán. “Fear Those Who Fear Him” es una sugerencia que empuja a la reflexión y que ataca de algún modo al fanatismo religioso, todo ello englobado dentro de esa tonalidad oscura y terrorífica que inspira la música de los británicos.

Con una exposición de motivos así y mirando las letras, se puede ver desde otro prisma, el de aquel que invita a enrolarse en un culto satánico para adorar al maestro. Creo, a pesar de esto, que en VALLENFYRE parece claro que ese retorcimiento conceptual es un recurso para cargar contra la absurda fe que domina las mentes humanas en distintas culturas desde hace ya cientos de años. Satanás podría verse según los británicos como el liberador, el punto de vista crítico, el catalizador de la ruptura del fanatismo.

Las piezas que más brillan son “An Apathetic Grave”, “Kill All Your Masters” y “Soldier Of Christ”. Hay que hacer una mención muy especial a “Cursed From The Womb”, que sería la que debería terminar el disco por su largo desarrollo, sus cualidades para crear sensaciones y, por qué no decirlo, por incluir en sus letras el título del álbum, clave para tener una visión general de todo el trabajo a nivel de textos y conceptos.

Igualmente, la calidad no decae en las otras, y cada vez que escucho el disco voy quedándome con riffs y cambios de ritmo o melodías de las demás canciones, como “Amongst The Filth” o “The Merciless Tide”. Este álbum es una pieza muy sólida y no decae, lo que le lleva a igualar sus anteriores trabajos.

El final lo pone “Temple Of Rats”, que por su mayor explosividad debería aparecer antes en el álbum, aunque no llega al nivel Punk de “Nihilist”, otra muy buena canción. Como curiosidad, el grupo dedicó a las víctimas de Manchester este tema, lo que de nuevo entronca con la idea global del álbum, de la banda y puede que de buena parte del Metal Extremo en general: la religión es una estúpida fuente de problemas sin fin.

A nivel de músicos, la formación ha sido recompuesta por las circunstancias actuales del grupo, tal y como explicó el vocalista y líder Gregor Mackintosh. Ha sido él y dos colegas más los encargados de la grabación del disco. Hamish Hamilton Glencross ha grabado el bajo y de las guitarras junto al propio Greg, y las pistas de batería han sido para Waltteri Väyrynen.

Técnicamente hablando, Greg presenta quizá la voz más retorcida y desgarrada que en anteriores entregas, como si estuviera adherida a la garganta y quisiera regurgitarla. Por lo demás, esta tercera entrega no hace más que confirmar lo visto en las dos anteriores en cuanto al estilo extremo que practican.

“Fear Those Who Fear Him”, un disco opresivo

Doom y Death se han dado la mano otra vez en VALLENFYRE, con el habitual barniz de estocolmo de la distorsión de guitarras, arenosas y ásperas. La herencia del Death Metal sueco está aún muy presente, así como su gusto por el Crust Punk: los ataques enérgicos de caja a todo meter cuando el tema requiere repuntar en agresividad y los pasajes más cavernosos siguen intercambiando posiciones, generando esa dualidad entre agresión y pesadumbre que debe transmitir el género.

Se mantiene pues ese espíritu VALLENFYRE, gracias a las melodías tenebrosas, que dominan el ambiente, conformando una sensación de atmósfera opresiva y desagradable, como si estuvieras acompañado por algo espeluznante.


Discográfica: Century Media
Reseña Panorama
Nota
8
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Empecé a escuchar Heavy Metal en 1995 y con el paso de los años fui ampliando el espectro ahondado en el Metal extremo, pero nunca olvidando esas raíces. Llegado el momento, sentí que aquello no era suficiente, empezando a involucrarme más en la escena con el periodismo musical desde 2005.

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