Crítica de WITCHERY – I Am Legion

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Witchery - I Am Legion

“Porque Jesús le decía: ‘sal del hombre, espíritu inmundo’. Y le preguntó: ‘¿cómo te llamas?’ Y él le dijo: ‘Me llamo Legión, porque somos muchos”. Así narraba el Evangelio de Marcos el sanador encuentro de Jesús con un hombre de Gadara poseído por ese demonio que en realidad es un millón de demonios, concepto fascinante que la cultura popular (el cine de terror y el Metal a la cabeza: como en casi todo, en realidad) se ha encargado de que tengamos siempre más o menos presente. El último en recurrir a él es WITCHERY, a través de una portada tan descriptiva como poco brillante y de un nuevo disco titulado precisamente “I Am Legion”. Ellos no son legión (son cinco) pero sí son extremadamente irregulares: dos discos y un EP en su primer año y medio de vida, tres discos en los siguientes tres lustros y, de pronto, otros dos en menos de doce meses.

Quizá ha sido por la buena acogida que tuvo el (todavía caliente) “In His Infernal Majesty’s Service”. O porque quedaron las suficientes canciones (enteras o pensadas) en el tintero, o porque estos suecos se sentían en estado de gracia compositivo (por cantidad, al menos); Pero el caso es que han vuelto rapidísimo y con un disco, en mi opinión, superior al divertido “In His Infernal…”, que estaba bien pero sin pasarse. “I Am Legion” está bastante bien pero sin pasarse, así que la diferencia es ese “bastante” porque así, basculando por encima y por debajo de la media, se está escribiendo la (larga) historia de un grupo que, admitámoslo, nunca llegó a ser lo que prometió con aquellos primeros y refrescantes “Restless & Dead” y “Dead, Hot and Ready” (cuya portada me sigue resultando muy divertida a día de hoy). Y que ni siquiera ha sido más que la llamativa suma de sus partes: siempre al frente Patrik Jensen (THE HAUNTED), Richard Corpse (ex SEANCE y SATANIC SLAUGHTER) y el inacabable bajista Sharlee D’Angelo (ARCH  ENEMY, MERCYFUL FATE y un etcétera tan largo como él), a los que ahora acompañan en estos dos nuevos discos tan seguidos el (cumplidor) cantante Angus Norden y el notable batería Christofer Barkensjö, que tiene un currículum también amplísimo en la escena Death sueca.

Después de dos párrafos dando rodeos alrededor de “I Am Legion” supongo que dará la sensación de que no tengo mucho que decir sobre él, pero no es del todo cierto. De hecho, hacía tiempo que este grupo no captaba tanto mi atención. A “In His Infernal…” le acabé dando bastantes escuchas y a esta continuación le he estado dando todavía más. Es un disco fácil, directo, con mucha pegada, la suficiente diversión y muy poca exigencia. No ofrece nada extraordinario pero tampoco pide nada extraordinario al oyente. Es como comida basura de la buena (que es la mayoría, en realidad…), como una de esas series sin mucho trasfondo que vas viendo cuando no tienes la cabeza para otras que dejan más huella pero también demasiado profundas o complejas.

No hay nada de malo en ofrecer sencillamente un muy entretenido puñetazo metálico que llega tan rápido como se marcha y que se podría medir casi matemáticamente por intensidad de headbanging provocado: media/alta en general, muy alta/sobresaliente en sus tres o cuatro momentos álgidos.

Como ya es habitual en los últimos tiempos (al menos si llamamos últimos tiempos a estos últimos y prolíficos doce meses) la fórmula de WITCHERY es más Thrash/Black que Black/Thrash (supongo que me explico). Como no ha pasado ni un año, las diferencias con respecto a su predecesor son cualquier cosa menos groseras, pero “I Am Legion” resulta más frontal, más extremo, con menos miramientos si cabe en su pegada. Un simple toque de violencia indiferente al qué dirán establece una diferencia pequeña pero al mismo tiempo esencial.

Hasta el punto de que buen puñado de riffs tienen un carisma frío y añejo que, producción muy del siglo XXI al margen, podría llegar a satisfacer al mismísimo Fenriz. De hecho la segunda etapa de DARKTHRONE se puede citar como influencia periférica dentro de un abanico que va de CELTIC FROST y SLAYER a lo último o penúltimo (uno ya no sabe) en lo que anda metido SATYRICON (una pizca de Black’n’Roll, digamos) y el omnipresente Thrash, del más pretérito al Groove Metal. Y eso es precisamente lo atractivo de WITCHERY a estas alturas: mete todo eso en la coctelera y, sin complejos ni vueltas de tuerca, sirve canciones directas y vibrantes listas para consumir.

Durante casi todo este nuevo disco es así a pesar de la sensación de anemia que deja un final en el que una instrumental “Great Northern Plague” se intercala entre las dos canciones más genéricas de todo el trabajo: “An Unexpected Guest” y “The Alchemist”. Es un buen pellizco que deja el resto del disco, el que me ha gustado de verdad, en ocho canciones que no llegan a los 40 minutos. Vaso medio vacío o medio lleno, ya se sabe.

“I Am Legion”, un buen disco de un buen grupo

Veámoslo medio lleno: el arranque es francamente convincente, con los riffs afilados de “Legion” abriendo la puerta a “True North”, el nuevo himno del grupo y una canción con indudable carisma que forma casi un todo (un tríptico excelente para abrir en contraposición al de cierre) con la citada intro y “Welcome, Night”, construida sobre el tenso galope sostenido de sus riffs. Después, “Dry Bones” y “A Faustian Deal” ponen la atmósfera, los estribillos y los ritmos crujientes y “Amun-Ra” y “Seraphic Terror” la violencia más desatada, con un Thrash que descarrila con toda intención (y gusto) en el Metal Extremo de vieja escuela. Todas las citadas en este párrafo son buenas canciones, y juntas forman un lote que, ese ha sido mi caso al menos, sostiene divinamente un buen montón de días de escuchas.

Estamos ya en 2018 y así están las cosas en WITCHERY. No sé si ahora tocará otro disco en seis semanas y media o solo un par en veinte años. Tampoco importa demasiado. Ni es el grupo de mi vida ni creo que sea el de la de nadie. No es una banda con status de culto ni fama imperecedera (de hecho esta reactivación hiperactiva resulta francamente sorprendente) pero es un buen grupo que ha editado en menos de un año dos buenos discos de los que se podría extraer uno verdaderamente potente si se seleccionara lo mejor de cada uno de ellos. No creo que nadie haya vivido echando de menos a WITCHERY, en fin, pero con trabajos así conservará un huequecito en nuestro baqueteado corazón metálico. Pequeño, pero huequecito.


Discográfica: Century Media Records

Reseña Panorama
Nota
6.5
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De la vieja guardia a base de cumplir años, y ya van suficientes como para que cumplirlos sea una putada. Me gano la vida escribiendo y llevo más de un cuarto de siglo escuchando Metal. La gran constante de una vida que me paso intentando cumplir aquello de que hay que ser de los buenos porque ya hay demasiados de los malos en el mundo.
Madness Live!

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