Crónica de GRAVE DIGGER y ORDEN OGAN en Madrid

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Promotora: Madness Live!

GRAVE DIGGER volvía a la capital con un gran álbum bajo el brazo, pero la ocasión no era la propicia. La fecha resultó ser un pésimo día para obtener una asistencia digna de un concierto de los alemanes, y esto es debido gracias a varios factores. El primero de ellos sería la asistencia no muy boyante que hubo en las visitas previas a Madrid cuando vinieron como cabezas de cartel, siempre sobre las 150 ó 200 personas como mucho. El segundo, la coincidencia con el concierto de FM, crónica que también puedes leer en nuestra web, y el tercero la presencia del partido de liga que enfrentaba a Real Madrid y Barcelona (el más seguido de toda la temporada) que afeaba el ambiente. Así, los germanos estaban en lucha contra tres situaciones bien distintas, pero al menos contando con un arma que siempre han tenido a favor y que no han perdido a tenor de lo visto en gira, y no es otra que su bien acreditada fama de tener uno de los mejores directos del Heavy Metal internacional. En eso, GRAVE DIGGER sigue siendo un valor seguro, a pesar de los últimos cambios en la formación.

Podríamos sumar un cuarto elemento contra el que batallar, y es que por distintos motivos SISTER SIN y los ansiados GRAND MAGUS no pudieron participar como teloneros en esta gira. Hubo que buscar un sustituto, y así llegó ORDEN OGAN a telonear a sus compatriotas GRAVE DIGGER. Esta banda de Power Metal tenía el difícil cometido de reemplazar no a unos teloneros de relleno, si no nada más y nada menos que a GRAND MAGUS, que con “Hammer Of The North” había cosechado uno de los mejores discos del último año. Había bastante personal con ganas de verlo representado sobre el escenario, nos quedamos con las ganas y hubo que ajustarse a lo que ofrecía ORDEN OGAN.

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El resultado no fue nada espectacular, pero al menos hay que valorar su actitud ante tan difícil papeleta. Desde el principio fueron recibidos con bastante timidez (el estar como en familia tampoco ayudaba a crear una atmósfera explosiva), y empezaron con “To The New Shores Of Silence”. Con dos amigos acompañándolos en la gira (el bajista y el batería) para completar el grupo, se presentaban en formación de quinteto. La verdad es que algo de animación y atención por parte del público fueron consiguiendo, por ejemplo cuando explicaron que les gustaba recibir el grito de FUCK YOU PUSSY!!! desde el foso cada vez que ellos dijeran Hello People!, y también cuando fuimos entendiendo su propuesta musical según caían las canciones.

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Su sonido, gracias a la imperturbable (hasta el día de hoy) calidad de Caracol, fue lo suficientemente limpio para entender con bastante claridad lo que estaban tocando. El minúsculo teclado de Nils se podía escuchar a buen volumen durante todo el show, lo que favoreció junto a las labores vocales de Seeb el sentido melódico del grupo, siempre sobre una base de guitarras rítmicas bastante duras.

El núcleo de la actuación fueron “Farewell”, “Welcome Liberty”, “Easton Hope” y “We Are Pirates”, esta última causando sensación por estar inspirada en la aventura gráfica por antonomasia, “Monkey Island”, además de su similitud en las partes más “pirata” con riffs a lo RUNNING WILD.

Otro detalle gracioso fue la aparición de los guitarristas para tocar una parte de una canción entre el público, que respetó su espacio mientras les tiraban fotos, codo con codo. Curiosa fue también la petición de que todo el mundo que tuviera una cámara de vídeo, fuera cual fuera su calidad, grabase imágenes para preparar un videoclip de “Angels Of War”.

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En definitiva, la actuación de ORDEN OGAN no parece que obtuviera gran repercusión entre los allí presentes. Reconozcamos que hicieron bien su trabajo, gustaron y además les dio tiempo para anunciar que tienen su tercera obra de estudio en camino, además de tocar temas de todos sus lanzamientos hasta la fecha.

Tras el habitual intervalo de tiempo para preparar el escenario a los héroes de la noche, el rojo telón del escenario de Caracol se retiró por completo, se apagaron las luces y la intro “Days Of Revenge” empezó a caldear, ahora sí, el ambiente de la sala, especialmente con The Reaper (conocido en su casa como H. P. Katzenburg, o lo que es lo mismo el teclista disfrazado de La Muerte) marchando al ritmo del himno de batalla, portando una gaita escocesa. En esta ocasión su atrezzo mejoraba, desempolvando la máscara de calavera claramente visible, en detrimento de aquel maquillaje negro bajo la capucha que nunca me terminó de convencer. Como era de esperar, el primer trallazo en caer fue “Paid In Blood”, para seguir el orden de su último y aclamado álbum “The Clans Will Rise Again”. Desde un primer momento, el poderoso sonido que siempre acompaña a GRAVE DIGGER hizo acto de presencia, con un Axel Ritt demostrando que defiende bien las seis cuerdas en una banda un poco conflictiva en ese puesto, y un Chris Boltendahl en buena forma vocal. Gracias a la intensidad que estos músicos imprimen a su ejecución, transmitiéndola al público, muchos ya estábamos sudando e incluso algo afónicos al tratar de seguir la canción, mostrando nuestro máximo apoyo a la banda.

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El primer clásico en caer fue “The  Dark Of The Sun”, y el recién llegado Axel ya pareció sentirse cómodo por completo y empezó a mostrar su catálogo de posturitas tocando la guitarra, incluso portando al principio del show una de doble mástil. La verdad es que en eso difiere bastante de los últimos guitarristas que han pasado por el grupo, habiendo sido Manni Schmidt y Thilo Hermann unos músicos que no acaparaban tanto protagonismo escénico.

Los germanos continuaron con la canción más sencilla de su último trabajo, “Hammer Of The Scotts”, tan simple que parece estar diseñada para interpretar en directo por su estribillo directo. La furia que concentra y la facilidad para corearla puño en alto, permitió desatar la locura del público que se sentía como los pictos en la película “Braveheart”. Cuando anunciaron que se rescataba “The Bruce”, toda una rareza de sus set lists (aunque siempre que he visto a GRAVE DIGGER se han incluido regalitos de este tipo), alguno sospechaba ya lo que se explicó justo al terminar la canción, que fue maravillosamente ejecutada y que a uno le trajo muy buenos recuerdos.

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La situación actual en la que se encuentra el grupo daba pie a esto: el reciente lanzamiento de su DVD grabado en Wacken (conmemorando 30 años del grupo) donde se interpretó “Tunes Of War” al completo, junto con el hecho de que su última obra sea una “segunda parte” de aquel mítico disco, daba pie a que esta primera mitad del concierto fuera una pequeña lección de historia escocesa, tal y como manifestó Chris Boltendahl. Para seguir rematando la faena, su balada más conocida y recientemente regrabada “The Ballad Of Mary (Queen Of Scotts)” sonó al menos tan conmovedora como su versión de estudio.

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Luego llegó uno de los mejores temas del último trabajo. Bien conocido gracias al videoclip, “Highland Farewell” fue recibido efusivamente por el público, aunque personalmente yo eché de menos los atavíos tradicionales escoceses que lucía en la grabación del mismo, y que por lo que he comprobado en algún video, sí empleó en París tan solo 5 días antes. Una pena que en Madrid no tuviera ese detalle, que desconozco si lo tuvo en Barcelona y Pamplona. Otro guiño al pasado y a mis recuerdos fue “Killing Time”, que también se celebró y coreó abiertamente. El público estaba satisfecho con la elección del set list hasta el momento por su sentido de unidad al girar sobre el tema histórico escocés, y por qué no decirlo, el gran el significado que tenía recuperar determinados temas olvidados para el directo pero a los que se les tiene mucho cariño. Para cerrar el bloque temático, optaron por la emotiva “Whom The Gods Love Die Young” y el himno “Rebellion (The Clans Are Marching)”, que una vez más se resistía a desaparecer de los sets.

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GRAVE DIGGER se tomaba un descanso y con las luces creando una ambientación oscura, The Reaper volvía a escena mientras sonaba “The Gallows Pole”, realizando un curioso truco visual al sacar una soga bajo su túnica e ir tensando la cuerda hasta obtener una horca que colgó del techo del escenario hasta el final de la actuación. Esta introducción dió paso a “Ballad Of A Hangman”, único tema rescatado de su anterior obra y en el que Caracol se dejó los pulmones para ayudar en los estribillos. La selección seguía siendo bastante acertada, con “Morgane Le Fay” y el tercer minuto de gloria de H. P. Katzenburg, con un buen solo de teclado propio de un órgano de catedral, que sirvió como introducción a un medley bastante bien traído, compuesto por “Twilight Of The Gods”, “Circle Of Witches” y “The Grave Dancer”. Hubiéramos preferido esas tres gloriosas piezas por separado, pero de algún sitio tendrán que recortar.

Se iba acercando el final del show, y acompañando a “The Last Supper” (otra que parece complicado mover del set) estaban los imperecederos “Excalibur” y “Knights Of The Cross”, que hicieron las delicias de los allí presentes. GRAVE DIGGER se marchó en busca de algo de resuello antes de culminar su agotadora actuación, hasta que Chris Boltendahl se asomó casi a escondidas por el lado izquierdo del escenario, levantando una pequeña ovación del público, que andaba más pendiente del maldito partido de fútbol aprovechando el parón. Con todos los músicos en posición y al frente, nos dieron la última joyita de la noche que fue “Yesterday”, material de su época de los 80 que por suerte siguen tocando en algunas giras.

Para finiquitar la descarga tenían guardado “The Round Table (Forever)”, que nos puso en movimiento, puño en alto y que seguirá funcionando a las mil maravillas en directo por los siglos de los siglos. Evidentemente, los alemanes no iban a despedirse en una tremenda noche de Heavy Metal sin el mayor himno de sus inicios como es “Heavy Metal Breakdown”, con todo el mundo entregado y un ambiente de perfecta comunión entre GRAVE DIGGER y sus seguidores.

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Para mí, los dos minúsculos borrones tras asistir a tal avalancha musical fueron no tocar “Coming Home” (posiblemente la mejor canción de su último álbum) y el que hayan vuelto a ser un cuarteto en directo con un solo guitarrista, lo que les resta un puntito de fuerza en el sonido. Salvando estos dos “peros”, los alemanes se despidieron con el pleno convencimiento de haber ofrecido todo lo que llevaban dentro hasta vaciarse, dando como resultado uno de los mejores conciertos de 2011 en Madrid. Yo me despedí desde la pequeña masa, sabiendo que de nuevo había vivido un concierto de los que crean afición, una clase magistral de cómo se trabaja encima de las tablas en la que habrían barrido a la inmensa mayoría de los grupos de la escena internacional del Heavy Metal que se hubieran atrevido a subir allí a tocar. Me vienen a la cabeza poquitos nombres que resistan la comparación. Como decía al principio, las actuaciones de GRAVE DIGGER tienen la reputación de ser sobresalientes, y es por algo. Difícilmente igualables, posiblemente insuperables.

Crónica: Carlos Herrero
Fotos: Enrique Herrero

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