Crónica de MICHAEL MONROE en Madrid

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Cálida noche la que empapeló Madrid el pasado 21 de mayo y eso que las previsiones meteorológicas anunciaban tormenta, dado que el huracán Monroe iba a hacer acto de presencia en la sala Penélope a eso de las 22:00 horas.

Los encargados de ir calentando el ambiente fueron los madrileños ÁNGELES, de los cuales no había escuchado nada previamente y solo tenía algunas referencias por terceras personas. Personalmente, no me entusiasmaron mucho, pero entiendo que sirvieran como aperitivo antes del comienzo del show del rubio finlandés, dado que entre el público había todo tipo de gente; desde los heavies clásicos de toda la vida, pasando por los rockeros modernetes con estética ligada al Power Pop o los hard rockeros más glamies y sleazies, como no podía ser de otro modo. Por eso, supongo que ÁNGELES gustaron a unos y a otros no tanto, como es mi caso.

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Se puede decir que la formación madrileña practica un Sleazy muy rockanrolero, pero el tipo de voz, bastante popera y en la línea de grupos como PEREZA,  me echó mucho para atrás, aunque en lo que a actitud se refiere no tengo nada que reprocharles a los chavales.

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El sonido les acompañó y tocaron algunas piezas como “Mil Promesas”, “Dulces Sueños” o “Cuestión De Fe” y, a su vez, nos obsequiaron con una buena versión del “I Love Rock And Roll” de JOAN JETT, la cual, a mi parecer, fue de lo más reseñable de los cerca de 45 minutos que duró su show.

Pasados varios minutos sobre las 22:00, las luces se apagaban y hacía acto de presencia a todo volumen una timbalesca y curiosa intro que daba la bienvenida a los músicos, los cuales fueron apareciendo sobre el escenario. El último en hacerlo, como cabía esperar, el señor Monroe.

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“Trick Of The Wrist”, de su último álbum”, fue la encargada de romper el hielo y desatar la locura, sobre todo en las primera filas, donde hubo bastante movimiento durante todo el concierto. Si hay una palabra que define plenamente lo que representa MICHAEL MONROE esa es “actitud”. El tipo parece que tiene una legión de inquietas hormigas recorriéndole el cuerpo de arriba a abajo, dado que no para ni un solo segundo. Abandera como pocos la cara más gamberra del Rock, es speedico, atolondrado, visceral y corrosivo a más no poder, y cautiva con su mera presencia. A decir verdad, parece mentira que haya tanto potencial en un tipo que difícilmente llegará a los 50 kilos de peso.

Su gesto desencajado, sus ojos saltones y desorbitados y sus anárquicos movimientos sobre el escenario; todo luce y vale a la hora de levantar un pabellón repleto de miles de personas o una sala media, como en este caso fue la Penélope, porque si hay algo que tengo claro es que la forma de enfocar el show y el comportamiento del rubio finlandés serán idénticos tanto en un caso como en el otro.

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Posteriormente fueron cayendo más piezas de ese último trabajo llamado “Sensory Overdrive” (muy bueno, por cierto),  como “Got Blood” o la punkarra “78”. A su vez se pudieron escuchar los primeros guiños al pasado de Monroe, tanto al más lejano, mediante “Motorvatin” de HANOI ROCKS, como al más reciente, con “Hammersmith Palais” y “Nothings Allright” de DEMOLITION 23,  proyecto que el vocalista llevó a cabo durante los 90 junto con músicos como Sami Yaffa.

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Hasta el momento, el sonido era correcto, si bien, algunos pasajes quedaron ligeramente sucios y embarullados, como sucedía cada vez que Monroe cogía su armónica o su saxofón.

El bolo no daba respiro, ya que las canciones entraban una tras otra y llegó uno de los momentos de la noche con “Not Fakin It”, canción que da título al disco que el cantante sacó a la luz en el 89, de los más brillantes de su extensa carrera.  A su vez, fueron entrando más temas de su último lanzamiento, el cual venía claramente a presentar sin que por ello tuviera que dejar de hacer un amplio recorrido por toda su discografía. “Superpowered Superfly” y “Bombs Away” fueron las piezas elegidas, momento durante las que a Monroe le pasaron desde el público un panfleto, el cual leyó para sí mismo diciendo posteriormente “viva la revolución”, que dado los tiempos que corren, y sobre todo aquí, en España, hasta vino como anillo al dedo.

A continuación, la banda nos obsequió con una acelerada versión del “Love Song” de THE DAMNED, formación inglesa que siempre fue una de las grandes influencias musicales desde sus inicios con HANOI ROCKS. No fue de las que más me gustó, la verdad, no como sucedió con el clasicazo “Dead, Jail Or Rock And Roll”, todo un himno callejero y una auténtica declaración de principios por parte del vocalista, que sonó a rabiar y que levantó del todo a los allí congregados.

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En el tramo final del concierto y tras un leve parón en el que la banda se retiró del escenario para pegarse un pequeño y merecido descanso, la misma interpretó el clásico de JOHNNY THUNDER “I Wanna Be Loved”, quizá excesivamente alargada, lo cual le sirvió  a Monroe para hacer de las suyas, ya que se subió a unos de los altavoces laterales de la P.A. de sonido, desde donde nos observó a todos con su chulería y desparpajo habituales para bajar de inmediato y hacer partícipe de la canción a las primeras filas con su micrófono.

“Life Gets You Dirty” clausuró el show tras hora y cuarto, que dicho así, podría parecer un tiempo escueto y tacaño, pero a mí me supo a gloria, dada la intensidad y la energía del mismo. Realmente, creo que es complicado salir defraudado o con poco convencimiento de un concierto de uno de los padres del Sleazy, el cual, a día de hoy, aún puede mirar por encima del hombro a muchos de sus ahijados musicalmente hablando.

 

Texto: Jorge Osoro
Fotos: Blanca Revenga

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