Crónica de WORK OF ART y DYNAZTY en Madrid

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Comienzos de año. Nuevos propósitos, retos, ilusiones que, normalmente, se ven truncadas en semanas cuando te enfrentas a la realidad, a tu realidad. Ni tan siquiera esta sensación de eterna primavera meteorológica nos permite olvidarnos de la cruda situación. Por eso, la música es un gran bálsamo, no para alienarte sino para distraerte, aparcar por un rato las amarguras y compartir el sueño imposible de los que ansían triunfar en un mundo tan complicado o, simplemente, divertirse componiendo y tocando, sea enfrente de miles de personas o de un puñado de colegas. El caso es pasarlo bien, disfrutar y hacer disfrutar a tus seguidores.

En Madrid, habíamos tenido otros eventos estos días pero, por una convalecencia, no había podido asistir a alguno. Por lo tanto, este hecho de ser, para mí, el primero de la temporada se añadía a que estábamos ante un acontecimiento especial. El debut en directo de WORK OF ART, una de las formaciones más impresionantes de la última década dentro del Rock Melódico. Con dos discos exquisitos, los suecos jamás habían pisado un escenario como tal ya que, en teoría, lo suyo era un proyecto de estudio. Sin embargo, el éxito (a su nivel) ha supuesto una gran demanda por verles. Por fin, las circunstancias eran idóneas, eligiendo la capital de España como lugar donde bautizarse encima de un escenario.

La expectación que se había creado en torno a esta visita era tremenda. Es cierto que Ritmo y Compás es una sala pequeñita, que ni tan siquiera llega a las trescientas personas de capacidad, pero se llenó hasta los topes, con mucha gente venida de fuera. Como posteriormente se pudo comprobar, el público se volcó con el trío escandinavo y les llevó en volandas para que la velada resultara para ellos algo inolvidable. En los corrillos que se formaban alrededor de la entrada y en el interior del local, todos hablaban de cómo sería, existiendo las lógicas dudas sobre cuáles serían las prestaciones de WORK OF ART sobre las tablas, si habría falta de conjunción, pocos ensayos, nervios, etc.

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Sin embargo, antes de que Robert Säll y los suyos acapararan la atención, teníamos unos teloneros también traídos desde Suecia para la ocasión. Los chavales de DYNAZTY, a pesar de su edad, ya llevan un tiempo pateándose los escenarios europeos en cuanto surge una oportunidad. Hace ya tres años, si mal no recuerdo, que debutaron aquí abriendo para THE POODLES. Entonces, no terminaron de convencerme. Tenían fuerza y desparpajo pero no lograban engancharme, ni con sus canciones, ni con su evolución sobre las tablas. Tal vez por eso no he seguido indagando en su música y, sinceramente, no tenía unas expectativas muy altas. ¿Por qué? Porque a mí me parece que los herederos del Hard Rock ochentero no poseen tanta vigencia como los del AOR. Es una opinión personal, pero pensar en Los Angeles, Sleazy y demás, me retrotrae a un momento concreto, mientras que el Rock Melódico es algo más atemporal.

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Con todo, sería un poco injusto tratar así a DYNAZTY porque ellos no ofrecen tantas similitudes e intentan mezclar un poco de cada cosa, dentro de los patrones Hard. Con su reciente “Knock You Down” aún en los oídos de sus fans, los tíos no paran, habiendo registrado para una inmediata edición su tercera entrega, “Sultans Of Sin”, de la que no tocaron ningún corte, centrándose en las canciones que componían sus dos primeras obras. La audiencia les recibió con un sonoro aplauso, destacando un grupo de chicas jóvenes que se conocían bien las letras. Es curioso porque la gran mayoría éramos más mayores que ellos. Son las cosas del género y la, por desgracia, no demasiada renovación entre los seguidores.

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En cinco minutos me di cuenta que en nada se asemejaban estos DYNAZTY a la banda bisoña que tenía en mente. “Sleeping With The Enemy” dio el pistoletazo de salida. Con un sonido francamente bueno (los coros de Rob Love Magnusson eran lo único que no se oía con nitidez), el quinteto desplegó toda su potencia con ese Sebastian Bach en pequeñito venido del frío Norte que es Nils Molin. ¡Menudo pedazo de vozarrón posee! Además, en el Hard Rock, la actitud es esencial y los muchachos la tienen. Poco les importaron las estrecheces del escenario de Ritmo y Compás, se comportaban como si estuvieran en un festival de primer nivel. Cada miembro, en lo suyo, estaba súper enchufado. Incluso el recién llegado Mike Laver tuvo su protagonismo en los solos de guitarra.

“New Sensation” me pareció de los mejores temas de DYNAZTY. Directo, sencillo pero sumamente adictivo. En general, disfruté más con los que cortes de “Knock You Down” que con los del debut “Bring The Thunder”, si bien cosas como “Catch The Night” están a la altura. En el conjunto del show, considero que fue de más a menos. No es que terminara flojo, para nada, sino que el comienzo fue tan arrollador que era imposible no bajar el pistón. Quizá el punto de inflexión vino con la fantástica balada “This Is My Life”. Quien la conozca podrá tacharla de comercial y facilona. De acuerdo pero es excelente y no me extraña que la utilizaran para participar en las eliminatorias previas de Eurovisión en su país. “Sail Away” resultó ser otra de las composiciones más interesentes. Curiosamente, es un extra de “Bring The Thunder”.

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Durante la segunda mitad de la descarga ahondaron en su línea más dura, con el interludio del lento “Far Away”, con dejes a los WHITESNAKE de “1987” y “Slip Of The Tongue” por la profundidad y potencia de las guitarras, algo que se desató con la coreable “Get It On” y el cierre, “Bring The Thunder”, que significó el colofón a cincuenta y cinco minutos muy bien aprovechados. La ovación que cosecharon fue merecidísima porque DYNAZTY habían dado un más que notable concierto que me ha servido para recobrar las ganas por descubrir sus discos. Estaremos atentos a “Sultans Of Sin” porque estos chicos van por el camino correcto. Poco a poco, pero firmes en su búsqueda del éxito.

No cabía un alfiler, o casi, porque respirar sí se podía. No hubo demasiado retraso en el cambio. Por ahí subía y bajaba Robert Säll intentando que las guitarras, eléctrica y acústica, estuvieran perfectamente afinadas. Herman Furin ajustaba la batería a su forma de pegar y le ubicaban un micrófono para hacer los coros. El resto, tranquilidad. Lars Safsund en el camerino y los dos compañeros que se habían traído de acompañamiento, Andreas Passmark (bajo) y Jonas Grönning (teclados) pululaban esperando el momento deseado por todos. La gente tomó posiciones y de una forma modesta, el quinteto se ubicó en el cuadrilátero de Ritmo Y Compás. Desde su irrupción, los aplausos y ánimos fluyeron. Parecía evidente que el público se lo iba a poner sencillo. Faltaba que los suecos respondieran.

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Esperada pero ¡vaya manera de comenzar! “The Rain” abre su última entrega, “In Progress”, y es ideal para ponernos en situación. El sonido empezó flojo. No se distinguían bien ni la guitarra ni el teclado. Era todo batería y voz, sin coros. Sirvió, eso sí, para soltar nervios y empezar a vislumbrar al gran protagonista de la noche. Con una ligera falta de acoplamiento entre los cinco y algún pregrabado que nos hizo temer lo peor (falsa alarma), el tema transcurría con un Lars clavando cada nota. Enlazaron “The Rain” con otra maravilla (en realidad, prácticamente todas lo son), “Nature Of The Game”. Aun sin recibir el feedback de las tablas, la audiencia estaba hipermotivada. Cantando a grito pelado cada estribillo.

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Muy rápido los músicos se dieron cuenta de ello y pasaron por varios estados de ánimo en el primer cuarto de hora. La evolución fue: tensión, sorpresa, impresión, sonrisa y comunión con el público. En el rictus de sus caras se notaba, particularmente en el inexpresivo Robert que tornó su timidez en alegría. Al terminar “Once Again” no quedaba ni rastro del desacople inicial. Hasta la ecualización se había arreglado. Solo las voces de acompañamiento fallaban un poco pero ahí estaba Safsund para acaparar esta faceta. Él y sus seguidores, el mejor coro que pueda tener cualquier conjunto que se sube a un escenario. Los gritos de WORK OF ART inundaban la pequeña sala.

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Si bien “In Progress” sería protagonista principal, las apariciones del debut, “Artwork”, no podían ser efímeras. Así, la genial “Her Only Lie” fue la primera visita con el “Uououooooo” en manos de la gente, y de vuelta a la actualidad “Until You Believe” significó un instante de relax, un corte en el que Lars se disfraza de Steve Perry con elegancia. Tras la calma, “Cover Me”, de sus composiciones con guitarras más marcada (dentro de un grupo tremendamente melódico, lógicamente). Aquí echamos de menos los efectos de teclados del disco pero lo suplieron imprimiendo un poco más de fuerza a la interpretación. Los “momentos TOTO” no habían emergido con intensidad hasta “Lost Without Your Love” y su memorable estribillo, aunque la tónica hasta ahora eran canciones animadas a lo “Emelie”.

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Estábamos advertidos que alguna versión caería. Como siempre, arma de doble filo. Personalmente, prefiero tema propio, sobre todo si ninguno tiene desperdicio, pero fue agradable escuchar el “Straight Through Your Heart” de BAD ENGLISH. La hicieron notablemente bien y Lars, una vez más, en modo crack. Esta revisión fue un punto de inflexión porque WORK OF ART dieron un volantazo y se sentaron para ejecutar dos de sus composiciones en modo acústicos, como vienen en los temas extra de las ediciones japonesas de sus álbumes. Allí encontramos “Fall Down” y “Camelia”. Funciona pero, en especial, me fastidió no oír “Camelia” en su concepción original. Me encanta esta canción que podría haber sido escrita por Steve Lukather o David Paich en un día inspirado.

A estas alturas creo nadie, ni lo más escépticos, tenían dudas. WORK OF ART nos había ganado también en directo. Para cerrar la noche, material de “In Progress” (nueve de doce en total) con “Eye Of The Storm” y “Never Love Again”, esta última con un deje DANGER DANGER genial. Habían sido solo setenta minutos y necesitábamos un rato adicional, pero la ovación fue atronadora, tanto que tardaron muy poco en bajar las escaleras que separan el camerino del escenario. La satisfacción era la nota predominante en el quinteto que expresaron, de manera sincera, que no se les ocurría un lugar más adecuado para dar su primer show ante el delirio del respetable.

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Con los bises escogidos también acertaron de pleno. “The Great Fall” probablemente sea la favorita de la gente y el estribillo con más fuerza de “In Progress”. Cómo no, el homenaje a sus ídolos TOTO no podía faltar y se marcaron un medley con “English Eyes” y “Carmen” que aprovecharon para presentar a cada uno de los componentes. El adiós era también previsible, “Why Do I?”, el tema con el que se dieron a conocer en el mundo del Rock Melódico. Puedo resultar exagerado pero, en mi opinión, aunque WORK OF ART no vuelva a hacer nada, ni en estudio ni en directo, este trío escandinavo ha pasado a la historia del género. Preguntádselo a los que estuvimos allí y os dirán lo mismo. Una velada muy especial.

 

Crónica: Marco-Antonio Romero
Fotos: David Ortego

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