Crónica del Sonisphere 2013: IRON MAIDEN, AVANTASIA,ANTHRAX, GHOST

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Ante un contexto de crisis galopante el festival Sonisphere volvió a salir airoso en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas Vaciamadrid, reuniendo a 28.000 personas aprovechando el gran reclamo que era la visita de IRON MAIDEN. A lo largo del Sonisphere 2013 pudimos disfrutar de conciertos de diversos estilos dentro del Heavy Metal y del Rock en un único escenario sobre el que destacaron sobre el resto IRON MAIDEN, ANTHRAX y AVANTASIA, con un show casi de gala de Operación Triunfo con muchos cantantes en pleno estado de forma que dejó atónitos a muchísimos espectadores. Hay que destacar, desde el punto de vista organizativo, la disposición del recinto, a excepción de la zona de piedra y tierra de las primeras filas, así como las abundantes barras de bebida y servicios. Como punto negativo, la excesiva dificultad para conseguir comida: Un solo puesto para saciar el hambre de esas 28.000 personas, a todas luces insuficiente. También hay que señalar el tremendo frío que hizo cuando se puso el sol, para el que muchos no estaban preparados, y que se combatió escuchando a grandes grupos.

Nota: No podemos ofreceros imágenes de IRON MAIDEN debido a que el propio grupo no cedió fotografías a la organización del festival. Acompañamos su crónica de algunos vídeos filmados por fans.

VOODOO SIX

Los ingleses VOODOO SIX tuvieron la difícil papeleta de dar el pistoletazo de salida al Sonisphere 2013 a las 15:00 horas y se puede decir que salieron triunfantes de la experiencia. Los teloreros de IRON MAIDEN en su gira europea presentaban nuevo trabajo, “Songs To Invade Countries To”, del que interpretaron dos temas, “Falling Knives” y “Sink Or Swim” para arrancar su concierto.

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Foto de Tom Hagen

El grupo de Hard Rock con tintes modernos se mostró muy activo y su cantante, Luke Purdie, consiguió animar a una considerablemente poblada audiencia, teniendo en cuenta la hora que era, haciendo que diese palmas en varias ocasiones. Además, la música de VOODOO SIX sonó algo más dura que en estudio, dando como resultado un show corto pero con mucha intensidad rockera, en el que también sonaron “Take The Blame”, “Your Way”, “Something For You” y “Long Way From Home”, con la que se despidieron entre aplausos. Por supuesto la banda hubiera preferido tocar a mejor hora, pero defendió muy bien su material.

E. H.

OCTOBER FILE

Con el aire levantado y la ida y venida de nubes, que cubría el sol a su antojo por momentos, hasta el nublado final que se produjo posteriormente, salieron los técnicos a retirar el material de VOODOO SIX y preparar el escenario para OCTOBER FILE.

Lo que pensé que tardaría poco tiempo se volvió un suplicio, en parte debido a un problema con el bajo que luego se recreó durante la propia actuación. Por este motivo se retrasó su concierto y supuso que la banda ejecutara simplemente cuatro canciones.

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Foto de Tom Hagen

Tengo claro que OCTOBER FILE no hace el tipo de Metal que me gusta, pero debo reconocer que hizo el poco trabajo que tenían bastante bien, sonando como una banda compacta y decidida a captar la atención. Así lo hicieron con "A Munitions Crusade", "Falter" y el cierre con "Isolation". Quizá haya que aplicar el tópico de que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Esperemos que en sus próximos conciertos tengan más tiempo para demostrar su valía.

C. H.

RED FANG

El de RED FANG fue un concierto un tanto frío, y eso que la banda de Stoner Metal de Portland salió con muy buenas intenciones tocando los temas más conocidos de sus, hasta el momento, dos álbumes, como por ejemplo “Hank Is Dead”, “Throw Up”, “Malverde” o “Prehistoric Dog”.

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Foto de Tom Hagen

Quizá por la hora, quizá por el estilo musical, parece que RED FANG no conectó del todo con el público del Sonisphere 2013, aunque había quien se divertía haciendo pogos entre amigos. La personalidad y actitud de los músicos Aaron Beam y Maurice Bryan Giles dio renovados bríos a la banda, aunque su grueso sonido de guitarras se vio perjudicado, como el de otras grupos, por los bandazos del viento.

E. H.

TIERRA SANTA

Con la polémica aún coleando respecto a la falta de dureza de su último trabajo, los riojanos TIERRA SANTA se presentaban en Madrid, dentro del contexto de un festival. Esto es algo muy a tener en cuenta pero que, a la vista de los temas interpretados, no supieron leer correctamente.

Empezar con "Más Allá De La vida" sentenció por completo al grupo. Una balada o medio tiempo como apertura de cualquier concierto de Heavy Metal es poco ortodoxo y, como se vio, no funciona. Al menos con "El Holandés Errante" se puso mejor rumbo al concierto, y eso que se trata de un tipo que no puede llegar nunca a buen puerto. Eso intentó TIERRA SANTA a golpe de "Indomable" y "La Sombra De La Bestia", que mantuvieron la tensión hasta que llegó "Héroe", rompiendo el desarrollo del concierto. Si había ganas de tocar material de "Mi Nombre Será Leyenda", creo que había opciones más interesantes y que encajaban mejor en lo que era el festival.

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Foto de Tom Hagen

Esa carencia de fuerza parece no afectar al grupo, conforme con los derroteros que han vuelto a tomar su grabaciones, y será su propia opinión la que más pese a la hora de elegir qué debe hacer el grupo con su carrera. Desde luego, dentro de lo que es su actuación, este material le resta enteros y deja, en general, indiferente al público, que aclamó más el material rudo y netamente metalero como "Legendario" y "La Canción Del Pirata".

Fue el único representante de la escena española y, muy a mi pesar, su actuación resultó un tanto pobre. Si ese es el camino que quiere potenciar TIERRA SANTA me parece bien, pero adeptos seguramente perderán cuanto más se alejen del que fue su poderoso sonido, cada vez más olvidado.

C.H.

NEWSTED

El que fuera bajista de METALLICA, Jason Newsted, ha decidido por fin utilizar su conocido nombre para formar un nuevo grupo, componer nuevas canciones y darlas a conocer por todo el mundo. Sin embargo, su actuación dejó una sensación agridulce que sólo se podrá superar con el tiempo, porque a pesar de su entrega sus nuevas canciones no despertaron pasiones. Una tras otra sonaron “Heroic”, “Soldierhead”, “Godsnake”, “As The Crow Flies” o “Long Time Dead”, dejando ver las influencias de METALLICA y MOTÖRHEAD en su música, y dejando a la gente -que tampoco ha tenido un contacto prolongado con su música en estudio, ya que por el momento sólo tiene el EP “Metal” a la venta- un poco fría.

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Foto de Tom Hagen

“King Of The Underdogs” dejó paso a una parte del “Creeping Death” de METALLICA que fue, obviamente, acogida con honores por el público. Ocurrió lo mismo, más o menos, con otra versión de su ex grupo, “Whiplash”. Y digo más o menos porque a pesar de tocar una canción mítica y que iba a ser aplaudida sí o sí, el propio Jason Newsted no realizó una interpretación vocal a la altura y no acabó de meterse al público en el bolsillo. Otra vez será.

E. H.

    

GHOST

Justo antes de IRON MAIDEN, el misterioso grupo del momento, GHOST, llamó de nuevo la atención del público, congregando a más fans y curiosos que en el Sonisphere 2012, con sus atuendos y su Heavy Metal - Rock satánico de tintes naif.

Con problemas de sonido -especialmente el viento afectó a muchas bandas-, la conocida “Masked Ball” servía de nuevo para ambientar la aparición del Papa Emeritus II y sus nameless ghouls, y, como siempre, habrá que decir que los conciertos de GHOST conllevan una carga considerable de performance en la que el grupo siempre se muestra tan comedido como oculto tras sus atuendos y máscaras, con el Papa moviéndose de un lado a otro siguiendo la música con suaves y elegantes movimientos de brazos. En esta actuación casi teatral el grupo presentaba su nueva obra “Infestissumam”, empezando por la atractiva y maléfica intro que da nombre al disco, siguiendo con “Per Aspera Ad Inferi” y la genial “Con Clavi Con Dio” de su anterior trabajo, estando el Papa Emeritus completamente metido en su papel, arengando a las masas.

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Foto de Tom Hagen

Más cortes nuevos como la casi circense “Secular Haze” se alternaron con algunos temazos del primer disco como “Stand By Him” y “Death Knell”, para cerrar su correcta actuación con “Year Zero” y, se podría decir, su ya clásico “Ritual”. En definitiva el de GHOST fue un buen concierto, con esa cadencia pausada y lánguida del grupo, más preocupado por mantener una apariencia sobria, que por ofrecer un espectáculo con todas las letras, algo que quizá chocó a los que veían a GHOST por vez primera y se queden con la impresión, para nada desacertada, de que es una banda, en definitiva, fría.

E.H.

IRON MAIDEN

Después de varios años, podía ver a IRON MAIDEN por octava vez. A estas alturas es difícil que pueda quedar impresionado con un show que he visto tantas otras veces, o al menos uno muy similar, pero su concierto en el Sonisphere fue bastante bueno y han mejorado determinados aspectos de su concierto tipo. Esto no quita que haya cuestiones imperdonables que me dejaron sensaciones encontradas.

Por un lado, su sonido fue poderoso y nítido (al menos desde la mesa de sonido) y la parte humana más fácilmente criticable por lo que se expone técnicamente y a nivel de esfuerzo en cada actuación, Bruce Dickinson, salió bien parado. Sigue en un buen estado de forma tanto en lo meramente físico como en lo vocal, aunque con matices en este segundo apartado.

En las guitarras, Janick Gers sigue metiendo un poco de su ruido característico pero sigue siendo un animal del escenario, mientras que Adrian Smith y Dave Murray siguen clavándolo todo. De Steve Harris poco se puede decir que no se haya dicho ya, empujando al grupo, liderando y llevando al público para arriba con las cabalgadas de su bajo en determinadas partes de las canciones. De Nicko McBrain poco puedo decir, ya que no se le veía excepto por las tomas de cámara que proyectaban en la pantalla, y algunos aéreos que debieron sonar con más fuerza.

Lo que no se puede aceptar es que esta gira se venda como un revival de Maiden England porque, sencillamente, no lo es. Al margen de incluir canciones que son posteriores a 1988, IRON MAIDEN ha dejado pasar otra vez la oportunidad de hacer algo histórico y que se le demanda desde hace tiempo, y no es otra cosa que tocar "Seventh Son Of A Seventh Son" por orden y al completo, que es el espíritu con el que se grabó en su día su obra maestra. Al fin y al cabo, son 44 minutos de disco, y aún te queda casi una hora para completar con mucho material.

Tras la habitual "Doctor Doctor", su show empezó con el empleo de las pantallas laterales, proyectando unos icebergs a juego con el helado escenario blanco-azulado, similar al que la banda utilizó en aquella gira. Los icebergs se comenzaron a deshacer para dar paso a unas inquietantes imágenes relacionadas con la temática de aquel mítico álbum. La intro habitual comenzó a sonar y fue coreada por las casi 30.000 personas que allí se habían congregado... "Seven deadly signs, seven ways to win..."

Y los ingleses aparecieron a todo meter con unas explosiones movidas por el nada despreciable viento que había en Madrid esa tarde. "Moonchild" sonó genial desde mi estratégica posición, así como el resto del concierto. Siguieron con lo habitual desde hace unos meses: "Can I Play With Madness", "The Prisioner" y "2 Minutes To Midnight", con el micro de Bruce por los suelos y sin cantar media estrofa, tras haberse enganchado en el tema anterior con un cable. Cosas del directo, que no restaban mérito a la actuación de calidad que estaba cuajando el grupo.

El primer patinazo serio vino con "Afraid To Shoot Strangers". Es una composición soberbia y se ejecutó de maravilla, pero ese no es el problema. Con la dinámica que sigue IRON MAIDEN en sus giras desde hace unos años, centrándose en determinadas etapas del grupo, la podían haber guardado para la próxima, que será presumiblemente la previa a la llegada de Blaze, o lo que es lo mismo, "No Prayer For The Dying" y "Fear Of The Dark". Si no es en esta (que espero se llegue a realizar) puede entrar en cualquier otro set de sus giras porque, como digo, es una canción estupenda. Lo que no tiene lógica es que se toque esta canción, grabada cuatro años después de la gira Maiden England. No hay coherencia en la elección de temas, y el sitio que ocupan algunos se lo están robando a otros que sí serían imprescindibles para recrear al cien por cien una época concreta de la doncella.

     

Lo siguiente, de carrerilla para el que haya visto los sets de IRON MAIDEN desde hace unos meses: "The Trooper" y "The Number Of The Beast", con un telón muy trabajado (aunque era de "Final Frontier", manda narices...) y el muñeco del demonio en la pasarela derecha, seguidos de la inconmensurable "Phantom Of The Opera" y la cansina "Run To The Hills", que no sale del set ni a tiros.

El éxito en esta gira para el grupo es que, sin haber renovado su espectáculo, sí le ha introducido más pirotecnia respecto a anteriores giras, y ha aumentado la dosis de detalles escenográficos que antes quedaban un poco limitados. En ese sentido, IRON MAIDEN ha recobrado parte de lo que yo demandaba como seguidor, para entendernos, más Eddies, explosiones y fuego. Por ejemplo, los telones para algunas canciones de esta gira eran las recreaciones de portadas de singles, pero con un toque gélido para integrarlos perfectamente con el resto del montaje, una decisión acertadísima.

La siempre emotiva "Wasted Years" dio paso al punto más importante y vital del concierto: tocar "Seventh Son Of A Seventh Son". Los pelos como escarpias, señores. Chapó, es probablemente la mejor interpretación que le he visto al grupo en cuanto a saber captar la emoción que requiere el tema, junto con la recreación que hacían del campo de batalla en "Paschendale" allá por el año 2003.

Hubo una cantidad de detalles que hicieron sentir como un niño en esta canción: ese Eddie clarividente gigante, los candelabros encendidos, la iluminación... una maravilla visual que no voy a olvidar jamás. Además, a la derecha del escenario, sobre la pasarela, apareció un teclista rodeado de tubos de órgano, por lo que asumo que no iban pregrabados. Lo dicho, una auténtica exquisitez con la que casi se me escapa incluso una lagrimilla. Empalmarla con otra de mis favoritas de todos los tiempos como "The Clairvoyant" fue, simplemente, mágico.

Esa magia se rompió con "Fear Of The Dark", que no se va ni con lejía y que, además, no pintaba absolutamente nada en la fiesta por pura cronología. Antes del bis sonó "Iron Maiden" con un Eddie demencial, cráneo en llamas y portando el feto (retorciéndose en su bolsa, pedazo de detalle) en su mano izquierda, rodeado de otros más pequeños y congelados a la altura de la pasarela.

IRON MAIDEN se despidió para tomar resuello, volviendo a salir con las pilas cargadas, plenos de energía para la recta final del show, de nuevo entre el humo de una buena explosión. En cambio sucedió, otra vez, el "desastre". Y es que la puntilla de la mala elección de algunos temas fue incluir "Aces High" como primer bis, donde Bruce (y cualquier otro se vería en una situación similar) pasó como pudo por las estrofas, minimizando como podía el destrozo de una canción tan exigente. Es el momento de reconocer, dentro del seno del grupo, que hay canciones que deben apartarse del set en beneficio de la imagen de su vocalista. De no ser por esta, ni un pero se le podría haber puesto a su voz.

El cierre vino con "The Evil That Men Do" y "Running Free", un gran final de fiesta para un concierto que pudo ser memorable, aunque convenció sobradamente a todo el mundo, especialmente al público más generalista y menos crítico. Ya sé que IRON MAIDEN es un sentimiento muy grande (y de no sentirlo, no lo sabría) pero hay que hablar claro cuando uno cree que hay cosas mejorables y otras que directamente no se hacen bien.

En definitiva, un concierto notable que hubiera sido sobresaliente respetando la cronología de sus canciones y tocando de una maldita vez "Infinite Dreams", "The Prophecy" y "Only The Good Die Young", la misma queja que se le pudo poner al grupo hace años cuando trataron de retomar "Powerslave" y se volvieron a ignorar maravillas como "The Duellist" o "Flash Of The Blade".

Habrá que resignarse a escuchar siempre las mismas grandes piezas y no poder deleitarse con el resto de su impresionante catálogo, que es como poco igual de bueno que las que se repiten, sí o sí, una y otra vez. Aún así, IRON MAIDEN dejó con ganas de más, prueba de que su grandeza proviene de una profesionalidad y actitud fuera de serie y no de un simple nombre e imagen para vivir de las rentas. En definitiva, muy bueno, pero fácilmente mejorable.

C. H.

ANTHRAX

El de ANTHRAX fue uno de los mejores conciertos de la noche porque los thrashers salieron a darlo todo, llenando y comiéndose todo el escenario. Un arrebatadoramente carismático Joey Belladonna lideraba al resto de los miembros de la banda, imparables sobre las tablas. Y si Scott Ian destacaba con su larga barba, Belladonna no se quedaba atrás con su peinado ochenteno y sus irreprimibles ganas de correr y saltar de un lado a otro, haciendo las delicias de un público que se lo pasó en grande con una buena selección de clásicos, nuevos temas, versiones y sorpresas.

anthrax-sonisphere-2013-madrid-scott-ianFoto de Tom Hagen

Los clásicos “Among The Living”, “Caught In A Moss” y “I Am The Law” marcaron el inicio de su fenomenal actuación. “Hymn 1” sonó en la oscuridad para preparar el sentido homenaje a Dio y Dimebag Darrell que fue “In The End”. Para ello se colocaron dos telones, uno a cada lado del escenario, con sus efigies. Belladonna hacía constantemente el signo de los cuernos del añorado Dio y recordó a los añorados artistas, pero los tributos no acabaron ahí al interpretar ANTHRAX el clásico de AC/DC “T.N.T.”, que puso patas arriba el auditorio. Hay quien hubiese preferido un tema propio de los thrashers pero hay que recordar que el grupo ha grabado recientemente el EP de versiones “Anthems”, entre las que se incluía esta, y que la audiencia, aterida de frío, recibió con los brazos abiertos las oleadas de energía que transmitía la interpretación, devolviéndole el favor al grupo saltando sin parar.

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Foto de Jordi Vidal

“Indians”, magnífica, con un gran derroche físico por parte de todos los músicos, dio paso a otra versión, hecha suya, como es la de “Got The Time”, seguida de un tema de su último álbum, “Worship Music”, la canción de zombies “Fight ‘Em ‘Til You Can’t”, que sonó de lujo y agradó al personal.

En el tramo final, un breve solo de Charlie Benante dio paso al tema rapeado “I’m The Man”, una curiosidad más que otra cosa, y a los compases iniciales de “Raining Blood” de SLAYER, una genial forma de rendir homenaje al fallecido Jeff Hanneman y que hizo que todos los asistentes levantaran los cuernos al cielo en su memoria. Precioso detalle. “Antisocial”, otra de esas versiones hechas propias fue el broche de oro a una briosa actuación, potente, divertidísima y que se pasó rapidísimamente. Sin duda, el de ANTHRAX supuso uno de los mejores shows del Sonisphere 2013.

E. H.

MEGADETH

Bien entrada la noche (o madrugada, más bien) y con un frío que empezaba a provocar tiritonas, salió MEGADETH a defender su nombre lo mejor que supo o pudo. Del envite desde luego y con claridad, puedo decir que salió muy mal parado y fue de largo el peor grupo de todo el Sonisphere.

La última vez que vi a MEGADETH, acompañando a SLAYER, aprecié un muy buen estado de forma general de la banda y más actitud que la demostrada esta madrugada. Para empezar, castigó al grupo una mala elección del set list. Abrir con "Trust" quizá no era mala opción, ha funcionado muy bien hasta ahora, pero era demasiado previsible (viene siendo así desde hace algún tiempo) y resulta poco dinámico.

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Foto de Tom Hagen

En "Hangar 18" parecía rectificarse con un tema más a la yugular, pero el sonido lamentable que llegaba desde mi posición, escorado a la izquierda, arruinó su interpretación. Tuve que desplazarme unos metros para entender que el grupo no estaba sonando así de horrible, excepto por un detalle importante y, cada vez más me temo que insalvable: Dave Mustaine tiene la voz para el desguace.

Luego vino un tema nuevo como "Kingmaker", aún poco asimilado por la audiencia, y la magnífica "Public Enemy No.1", que con ese riff y esas melodías vocales pegadizas encaja de maravilla en un concierto, desde luego, más que clásicos manoseados como "A Tout Le Monde". No voy a obviar lo buena que es esta canción, pero algo más de caña le habría sentado de perlas a los americanos y les habría obligado a ponerse las pilas en esta noche aciaga para ellos.

Lo que se salvó de MEGADETH fue la muy interesante propuesta visual que ofrecían las pantallas ubicadas en el escenario y rescatar cositas como "Countdown To Extinction" y "Architecture Of Aggression" (que costaba reconocerla... pobre Dave). Siguió la procesión con "Sweating Bullets", "Super Collider" (aún demasiado fresca para obtener respuesta), "Symphony Of Destruction" y "Peace Sells", estas últimas logrando caldear algo el ambiente.

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Foto de Tom Hagen

Los músicos se retiraron para dejar su logotipo en llamas, mientras en el techo del escenario se iba generando lentamente una acumulación de humo, simulando un incendio. A nivel visual, poco más se podía pedir a su actuación, bastante atractiva con un manejo de las pantallas de altísimo nivel, pero que se desinfló por completo por lo ya comentado: falta de energía y una voz en horas bajas.

"Holy Wars" terminó aquel calvario, con Dave Mustaine mostrándose muy agradecido al público por aguantar hasta esas horas y quedarse helado por las condiciones climatológicas. Espero que sea consciente que también nos quedamos helados por el bajo nivel ofrecido por MEGADETH. No hace tanto hemos visto conciertos de mayor nivel por su parte, esperemos que puedan reencontrarse con su mejor versión.

C. H.

AVANTASIA

Han sido muchos años los que han transcurrido desde la publicación de los dos primeros y sublimes trabajos de AVANTASIA, dejando desde entonces hasta hoy un legado discográfico que me resultaba desafortunado por el giro estilístico, que se alejaba del Heavy y Power Metal para entrar un tanto en terreno del Hard Rock.

Afrontando el desagradable frío y observando la desbandada general tras la pobre actuación de MEGADETH, alguno podía sentirse tentado a abandonar el lugar para recogerse al calor, pero en mi caso había varios motivos que me retenían allí. Afortunadamente, estos motivos prevalecieron muy por encima del deseo de volverme al coche y encender la calefacción camino de casa. No me hubiera perdonado jamás, visto lo visto, haber abandonado en aquel momento la explanada del Sonisphere.

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Foto de Tom Hagen

Esas razonas que me anclaban al lugar eran, por un lado, ver a tres músicos de los extintos HEAVENS GATE subidos al escenario a la vez (aunque Rettke, Paeth y Miro no estaban allí tocar sus himnos, eran otras sus obligaciones) y por otra parte, asistir a un concierto de AVANTASIA. El grado de rareza que alcanzan estas giras en España hacen indispensable, siempre que se pueda, asistir a las mismas.

Si hay que añadir un motivo más, aunque lo desconocía hasta que no terminó el concierto, es la insuperable puesta en escena que ofrecen los músicos comandados por Tobias Sammet. Sublime y perfecta, el grado de cohesión que ofrecen los músicos en todas y cada una de las canciones me permiten hablar de este grupo o proyecto como la mejor actuación del Sonisphere.

Las voces totalmente pulidas, un sonido apabullante que solo se perjudicó por el alto volumen de los bombos de Felix Bohnke (en las partes rápidas) y un buen montaje de luces personalizado para AVANTASIA, hicieron que quedarnos en vilo hasta más allá de las cuatro de la mañana mereciera muy mucho la pena.

Y disfruté no solo de los temas que sonaron de "The Metal Opera" en sus partes I y II, álbumes que siempre he venerado, si no de aquellos posteriores que había denostado durante tanto tiempo. Bob Catley, Ronnie Atkins y Eric Martin se salieron y defendieron estos temas con un nivel que hubiera dejado en pañales a otros gurús de la escena. Amanda Somerville, como única fémina en la formación, hizo todas sus partes a la perfección, una voz y conocimiento musical sin parangón. También triunfó Tobias Sammet, y no solo por la elección de estos vocalistas, si no gracias su gran interpretación a nivel individual, desterrando la mala imagen que tenía como vocalista en vivo. Menuda sorpresa, enorme y de lo más agradable.

Si alguno se ha fijado, aún no he hablado de Michael Kiske, que no se le puede poner ni una pega a su calidad y profesionalidad. Se salió, al mismo nivel que los otros músicos que se subieron al escenario, pero después de todo el desprecio que mostró a la escena del Heavy Metal, escena de la que reniega pero de la cuál aún sigue viviendo, creo que había que dedicarle un párrafo a parte para señalar precisamente esto. El nivel vocal Kiske es tan enorme como su falta de credibilidad, insisto, sin negarle en ningún momento sus excelentes habilidades. Cada uno que saque sus propias conclusiones.

Todo en AVANTASIA está trabajado al milímetro, es un espectáculo que hay que ver para apreciar el esfuerzo que habrá supuesto poner tanta gente en marcha y que se compenetren tan bien todos los elementos, tanto los humanos como los técnicos, porque el sonido hay que recalcar que fue de órdago.

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Foto de Tom Hagen

La magia empezó con "Spectres" y un Tobby sabiendo lo que se jugaba. Eran muchos los ojos puestos en él como vocalista, como compositor y como director de un proyecto tan ambicioso, por vez primera en España. Cumplió con creces este primer envite, incluso para grandes detractores de su trabajo, al menos hasta el momento, como yo mismo. La primera entrada de cantantes vino en el segundo tema, "The Scarecrow", con Atkins enfundado en cuero negro aportando su rockera voz.

Le siguieron "Story Ain't Over" con Catley y el primer guiño a sus más venerados trabajos, "Reach Out For The Light". Aquí el delirio fue absoluto por la presencia de Kiske. Con "Breaking Away" y una maravillosa "Farewell" se ponía un paréntesis para que cayeran otras piezas más recientes: "Lost In Space" y las sorprendentes "Twisted Mind" y "Dying For An Angel", con la aparición de Martin. Dejaron al público sin palabras. Vaya superclases, todos en el mismo espacio y ajustándose al máximo a lo que se les iba a exigir, que era mucho.

El colofón lo pusieron "Shelter In The Rain" y la esperada "Sing Of The Cross", una auténtica pasada que, para hacerla aún más grande, empalmaron con el estribillo de "The Seven Angels". Todos los vocalistas en fila, abrazados y cantando codo con codo, generarón pura emoción que llegó e impactado a los asistentes. Un medley que quedó a un nivel superior y que ratificó, si a esas alturas del concierto aún no se sabía, que AVANTASIA había sido el gran triunfador de esta edición del Sonisphere.

El tiempo acortado impidió que muchas canciones sonaran. Muy a mi pesar, uno de los descartes fue "Scales Of Justice", donde Thomas Rettke estaba dando una lección importante de cómo cantar Heavy Metal puro y duro durante otras fechas de la gira. Tampoco Oliver Hartmann (ex AT VANCE) tuvo ocasión para lucir su voz y estuvo centrado en hacer coros y en su labor como guitarrista. Al menos como consuelo queda la promesa de Sammet: en cuatro años habrá otra gira de AVANTASIA y pasará por Madrid con el montaje y set completo. Espero que la cumpla.

Antes del festival hubiera dicho que mi interés en ver este espectáculo en Madrid era nulo, pero después de comprobar lo que es AVANTASIA (o una pequeña porción, al menos) estoy deseando volver a pagar una entrada por asistir a algo único. Cegado me hallaba, y ahora he recuperado la fe por completo en lo que es este proyecto. En la madrugada madrileña, le asigné una matrícula de honor a estos artistas, con todas las letras.

C. H.

 

Crónica de Enrique Herrero y Carlos Herrero

Fotos de Tom Hagen

Madness Live!

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