Crónica de NIGHTWISH y ALQUIMIA en Madrid

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El 10 de septiembre del presente año era una fecha marcada en rojo en el calendario para los seguidores del Metal Sinfónico porque, al fin, la presentación del último trabajo de los fineses NIGHTWISH iba a recalar en nuestro país. Bien es cierto que han venido a festivales patrios en los últimos años pero esta ocasión se antojaba como única para ver a la banda de Tuomas Holopainen (que llevaba ocho años sin venir a presentar disco en gira propia) tras el anunciado parón en la actividad del grupo por el propio teclista.

No sé si ríos, pero desde luego el concierto de NIGHTWISH ha levantado muchos comentarios, tanto antes como después de su celebración. El intento de crear un “hype” con el evento (excesivo bajo mi punto de vista) denominándolo como “el concierto de tu vida” y la tardanza en confirmar al “very special guest” que se tornó a pocos días del bolo en un “artista invitado” dieron mucho que hablar y había opiniones para todos los gustos. La mía es que esperaba algo más que a ALQUIMIA para abrir un concierto de estas características (y más al precio del boleto), por mucho que el grupo esté bastante bien, así que no pude evitar sentirme bastante decepcionado viendo a las otras bandas internacionales que habían acompañado al sexteto durante esta gira y que no harían lo mismo en nuestro país.

Así mismo, una vez pasado el concierto, las discrepancias entre los que habían disfrutado como nunca de lo ofrecido por el grupo como de aquellos que no comulgaron con algunos aspectos del show y la actitud de la banda han inundado la red. Aunque luego me extenderé en la crónica propiamente dicha, a grandes rasgos estoy más cerca de los que no salieron satisfechos a pesar de que el concierto tampoco lo puedo calificar de malo de ningún modo, simplemente porque no lo fue.

Ignoro el ambiente que había horas antes o a la apertura de puertas pero cuando llegué al antiguo Palacio de los Deportes el que se respiraba no era el de las grandes citas y me hizo temer que la asistencia iba a ser más floja de lo esperado, creando una mala sensación en un recinto tan grande como el Barclaycard. Finalmente, y sin conocer las cifras exactas de asistentes, el aspecto durante la actuación de NIGHTWISH (que no durante la de ALQUIMIA donde ni la mitad del aforo estaba completo) fue bastante bueno aunque las gradas de arriba estaban tapadas y en pista, sin agobio alguno, llegábamos a los tres cuartos escasos. Ser sábado y fecha única hizo desplazarse a gente de toda la península salvando “los muebles” y dejando claro que los fineses tienen gran poder de convocatoria arrastrando más gente que en épocas pasadas.

David Ortego

 

ALQUIMIA

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A las 19:55, cinco minutos antes de la hora anunciada por la organización, con la mitad de la pista (solo hasta la mesa de mezclas situada en el centro), y tres cuartas partes de las gradas llenas, se apagaron las luces y durante una intro musical, uno a uno fueron apareciendo los distintos componentes de ALQUIMIA: Leo Duarte a la batería, Chez García a los teclados, Rubén Lanuza al bajo, Alberto Rionda a la guitarra e Israel Ramos a la voz. Comenzaron desplegando fuerza y ganas con el tema “Vulnerable”, de su último disco “Espiritual”, sonando un tanto saturados, pero no por ello menos motivados, animando al público en todo momento; un público al que, sorprendentemente, se vio bastante conectado con la banda, teniendo en cuenta que el “objeto de deseo” esa noche era NIGHTWISH, poco que ver con la banda de Rionda.

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Prosiguieron sin descanso con “Dama Oscura”, de su primer disco homónimo “Alquimia”. En este tema, pese a la fuerza y las ganas, el sonido no mejoró, escuchándose algún acople, sobre todo con la guitarra de Rionda, y con la voz de Israel en muchos casos tapada por la batería de Leo Duarte. Tras este tema y la posterior y correspondiente presentación de la banda, continuaron con “Xana”, archiconocido tema de AVALANCH, que fue muy coreado por los asistentes. Sin descanso, y con palmadas previas del público al ritmo de la música, tocaron “Divina Providencia”, también del disco homónimo que vio la luz en 2013. De nuevo el sonido falló en algunos momentos, si bien el solo de guitarra de Rionda fue muy bueno.

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Para sorpresa de todos, tras este tema Israel anunció, cuando aún eran las 20:19, que iban a tocar solo un tema más. Entonces llegó “Sacrificio”, de su primer álbum, “ALQUIMIA”, en la que Israel desplegó chorro de voz en el grito inicial, trasladando la energía del tema, con los coros pregrabados, a los asistentes entre palmas y movimientos de cabeza. A las 20:25 de la noche, se dio por concluida la sesión.

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El paso de ALQUIMIA por el Barclaycard Center de Madrid se puede decir que fue más anecdótico que otra cosa, ya que solo gozaron de 30 escasos minutos de presencia sobre el escenario, con un sonido irregular pero con una actitud y una energía intachables. Sinceramente, se hizo escaso, y la verdad es que nos dejó con ganas de más.

Laura Ruiz García

 

NIGHTWISH

Una vez pasado el trámite de los teloneros llegaba el momento de ver a NIGHTWISH en todo su esplendor, o eso pensaba yo porque la verdad es que todas las bondades que había escuchado y leído sobre su puesta en escena actual no las trajeron a Madrid y el atrezzo utilizado se limitó a una pantalla central, gigantesca eso sí, un tronco como pie de soporte de teclado para Tuomas Holopainen, una roca para tapar el ventilador de Floor Jansen y poco más. Ni pantallas laterales, ni pirotecnia, ni fuego, ni nada similar y no sé por qué ya que otros artistas los han llevado en el mismo recinto por lo que esa no debió ser la causa de que viajaran sin parte de la escenografía que otros si han visto. Está claro que lo importante es la música pero si a esta la acompañas de una puesta en escena grandiosa todo luce más, en eso creo que estaremos todos de acuerdo. A mí me resultó escaso y más viendo videos de otros lugares.

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Con puntualidad, cuando pasaban dos minutos de las nueve de la noche, el tema “Roll Tide” de Hans Zimmer usado como intro por la banda para abrir sus conciertos desató el griterío de un público deseoso por ver a Kai, Tuomas, Marco, Emppu y, sobre todo, a Floor Jansen, protagonista sin duda de esta tercera y exitosa etapa para el combo de Kitee, que fue recibida con una tremenda ovación mientras “Shudder Before The Beautiful” iniciaba las dos horas justas que daría de si el concierto.

Tanto en este primer tema como en “Yours Is An Empty Hope”, el siguiente en caer perteneciente también a su última entrega, el sonido no brilló como debiera (ni la pantalla que estuvo apagada en ambos) y tanto la batería de Kai Hahto, cuya actuación también me pareció tremenda y considero mejor baterista que Jukka, como los teclados y las orquestaciones grabadas tapaban en demasía al resto de instrumentos y, desgraciadamente, a la voz de Floor. Por suerte de aquí en adelante los ajustes realizados nos permitieron gozar de un sonido a la altura de lo esperado y ya esta mejoría se notó, y mucho, en “Bless The Child”. Este corte de la época Tarja (donde al fin la pantalla proyectó imágenes) fue la primera oportunidad que tuve de ver cómo defendía la actual vocalista los temas de épocas pasadas.

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Como seguidor suyo desde sus primeros tiempos en AFTER FOREVER no tenía dudas de que pasaría la prueba con nota. Así fue, confirmando que su fichaje por Toumas ha sido un gran acierto para ella, porque por fin se la reconoce masivamente su calidad como vocalista y como frontwoman, y para la banda que ha encontrado a una cantante versátil con la que poder afrontar todo tipo de temas haciéndonos olvidar a los fans el bochorno que suponía escuchar en directo a Anette Olzon interpretar algunas canciones a las que Tarja había puesto voz.

Precisamente el siguiente tema que sonó pertenecía a “Imaginaerum” y, con sorpresa por mi parte, “Storytime” recibió la entusiasta respuesta del público. Digo con sorpresa porque a mí este tema me parece flojísimo y no le veo gancho ninguno a pesar de que ganara con la interpretación de Floor, cosa que no era difícil. Es curioso porque los temas que interpretaron del último trabajo con Olzon a las voces fueron mucho más aclamados que otros teóricamente más clásicos como el citado “Bless The Child”, que pasó sin pena ni gloria. Sobre todo lo que digo se notó en “I Want My Tears Black” donde el dueto de voces entre Marco y Floor unido al pegadizo estribillo desató la euforia entre el respetable que dio palmas y coreó el tema a rabiar animado por la banda con una efusividad que no habíamos visto con anterioridad al grupo.

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Esta ha sido otra de las críticas más generalizadas por parte de los detractores del concierto, la frialdad mostrada por la banda exceptuando momentos puntuales. Vale, son nórdicos y a los fineses no les caracteriza el ser la gente más dicharachera del mundo pero lo cierto es que estoy de acuerdo con esa opinión porque a mí también me pareció que no hubo continuidad en la comunión entre el grupo y el público. Es más, ni siquiera entre ellos vi complicidad salvo excepciones. Cada uno a lo suyo, cumpliendo con su labor de forma soberbia porque sonaron compactos y perfectos pero tal vez todo estaba tan estudiado y encorsetado que la magia del directo se perdió. Habrá a quién le gustara esa “perfección” (sin olvidar que las infinitas capas de orquestación de algunos temas iban enlatadas y, aunque es inevitable, así sonar perfectos es algo mas “fácil”) a otros nos gusta percibir “algo más” en directo que la mera ejecución perfecta de las canciones.

Otra prueba que me reafirma en esta opinión fue la actitud de Floor Jansen. A su actuación a nivel vocal pocas o ninguna pega se le puede poner ya que rayó al nivel excelso al que nos tiene acostumbrados desde siempre pero, sin embargo, estuvo anclada al pie de su micrófono demasiado tiempo, apenas se movió de su parcela y, aunque hizo el headbanging que ninguna de sus predecesoras osaría intentar (ya que el Metal corre por sus venas) no fue la frontwoman descomunal que sé que es y que he visto varias veces con AFTER FOREVER. Ignoro si estaba cansada de la larga gira, coartada por el “jefe” o formaba parte del guión pero yo sí eché en falta a la “valquiria” que he visto otras veces en escena.

La presentación de “Endless Forms Most Beautiful” fue a conciencia (y eso que se cayó de nuestro repertorio “Alpenglow”) por lo que no nos privaron de “My Walden” y del single “Élan”, en las que Marco lució un bajo de doble mástil. Ambas son absolutamente prescindibles para mí aunque he de reconocer el acierto que supone contar con el poliinstrumentista Troy Donockley que en ellos se encargó de la gaita recreando en directo ese toque celta que ambas canciones poseen. Además, también se encargó de la flauta y la mandolina (y también coros) en otros momentos aportando un plus a las canciones que se agradece en vivo. Eso sí, espero que NIGHTWISH no quieran ser los nuevos “Mike Oldfield” porque sería un error.

De “Weak Fantasy” lo mejor que puedo decir es que el dueto entre Marco y Floor quedó muy bien porque es otro tema que podría haber sido cambiado por cualquiera de la época de Tarja. Y es que creo que mi mayor problema con el concierto fue el asunto del repertorio. Sé que en este aspecto nunca va a llover a gusto de todos pero la ausencia total de canciones de “Wishmaster”, el que para muchos es el mejor disco del grupo de largo (y para mí el segundo mejor tras “Oceanborn”) es una mala decisión.

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Entiendo que no vivan del pasado, que han sacado más trabajos desde aquellos días gloriosos para muchos de nosotros y hasta comprendo que quieran “enterrar” en cierto modo a Tarja restando protagonismo a su etapa por como terminaron con ella las cosas pero eliminar del repertorio cualquier atisbo de uno de sus mejores discos me parece muy fuerte, sobre todo cuando dieron cancha a cinco temas de la época con Anette, la más floja sin duda. Para mí es incomprensible, aunque viendo la reacción del público tal vez el equivocado sea yo.

La parte central del show recayó en dos temas de “Dark Passsion Play” y la verdad es que ninguno me pareció acertado. “7 Days To The Wolves” no funcionó en directo muy bien y bajó el ritmo del concierto, sobre todo en su parte inicial aunque las partes vocales compartidas por Hietala y Jansen si lo hicieran. Por su parte, “The Poet And The Pendulum” me parece un buen tema en estudio pero su elevada duración lo hizo pesado en directo, aunque sirviera para lucirse a la vocalista holandesa, sobre todo cuando fue precedido por “The Siren”, que no es precisamente el mejor tema de “Once” y que no recibió la entrega mayoritaria del respetable.

El piano inicial de la mega comercial “Nemo”, el tema que verdaderamente abrió al grupo la puerta del éxito llegando a todos los públicos y que en su momento no me convencía demasiado viniendo de lo que veníamos discográficamente hablando, a día de hoy es un clásico absoluto sin discusión y despertó del letargo al Barclaycard Center tras el que Floor se dirigió a nosotros para presentar una canción muy antigua.

Efectivamente, era la hora de la verdad para mí porque había ido casi exclusivamente a escuchar la gloriosa “Stargazers” “en condiciones” y he de decir que la interpretación del tema por parte de Jansen me encantó. No es Tarja pero lo bordó y dado que este fue el primer tema que escuché de la banda cuando editaron “Oceanborn” el componente emocional también me pudo durante cuatro minutos. Y digo cuatro minutos y no todo el tema porque al final del mismo no sé qué demonios pasó que las guitarras dejaron de oírse dejándome cara de estupor. El problema se arregló rápidamente pero este fallo empañó el final del mejor tema que sonó esa noche y que, como esperaba, no recibió la respuesta que se merecía seguramente porque el grueso del público son seguidores de la última época y, quién sabe, lo mismo hasta no les gusta el segundo disco…

Que nos quedáramos sin un solo tema de “Wishmaster” que llevarnos a la boca significaba que su segundo trabajo tendría otro representante. Así la preciosa balada “Sleeping Sun” sonó a continuación pero aquí he de decir que la holandesa no me hizo olvidar a “la Turunen” como si había hecho en “Stargazers”. No cantó mal ni mucho menos pero no sé, me faltó la emotividad que si trasmitía la canción en estudio y que no llegué a sentir en ningún momento de la interpretación.

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Tras este viaje al pasado avanzamos un poco para afrontar otro tema largo como “Ghost Love Score”, cuyas proyecciones me encantaron, que funcionó bastante mejor a pesar de su longitud y creo que, fundamentalmente, fue porque es mucho mejor canción que “Poet And The Pendulum” (aunque esta tampoco sea mala) y ambas mejores que “Last Ride Of The Day” que, sin embargo, gozó de nuevo de una buena respuesta por parte del público que se preparaba, sabiéndolo o no, para afrontar el último corte de la velada.

Queda muy claro que Holopainen apuesta muy fuerte por su último disco porque cerrar con el larguísimo “The Greatest Show On Earth” de 24 minutos, dejando en el tintero clásicos que hubieran dejado mejor sabor de boca en la mayoría de los seguidores, sólo puede entenderse bajo esa premisa. Para colmo las proyecciones, que hasta ahora me habían parecido muy logradas y acordes a las canciones, no me terminaron de convencer en esta oda a la naturaleza. Creo que esta canción apalancó a muchos de los presentes con su pausado inicio aunque remontara en intensidad posteriormente y, además, no la tocaron entera (menos mal) ya que su cuarta y quinta parte las usaron de outro mientras se despedían del público español y algunos abandonábamos rápidamente el recinto sabedores de que no habría ni bises ni nada, hecho que les alabo. No que no los hicieran, sino que nos ahorraran el paripé que son habitualmente así como les agradezco que no nos martirizaran con solos instrumentales sin sentido y complemente prescindibles.

Sólo espero que el parón del que ha hablado Tuomas les sirva a todos (y más a él como principal compositor) para cargar las pilas y afrontar el futuro del grupo con una nueva perspectiva porque teniendo en sus filas a alguien con el poderío vocal de Floor Jansen creo que sería una pena que los derroteros compositivos siguieran por los de su último disco en el que está claramente limitada y desaprovechada.

Mientras me alejaba del Barclaycard Center pensaba en que había cerrado por fin mi círculo Turunen, Olzon, Jansen (o triángulo, mejor dicho) y que, sin pensar en que el concierto había sido malo sí que eché en falta algo que me hiciera pasarlo a la categoría de excelente porque para mi no lo fue. ¿Fue un buen concierto? Sí. ¿Hubiera salido más contento con otro repertorio? Desde luego. ¿El concierto de mi vida? Ni de broma.

 

David Ortego

 

Fotos de Aránzazu Peyrotau

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