Survael

La noche del sábado 25 de febrero era una noche de lucha ibérica. Tres bandas de la península, cada una de una región diferente, pero todas con un nexo: la historia de nuestras raíces en los tiempos en que en este trozo de tierra convivían o luchaban pueblos, imperios y civilizaciones. Desde Cataluña, WHITE RAVEN, desde Zaragoza, SALDUIE y desde Madrid SURVAEL. Todos ellos grupos de juventud marcada y con recientes lanzamientos discográficos ávidos por presentar. Y qué mejor manera que empezar en el centro geográfico de la Península, desde donde expandir las hordas ibéricas al resto.

WHITE RAVEN

No era una noche fácil, como casi nunca en Madrid. Varios conciertos coincidían este día, aunque algunos de gran asistencia como el de GOTTHARD se suspendía en el último momento por enfermedad de su cantante. Obviamente el público no era el mismo, pero podía abrirse una alternativa histórico festiva. En cualquier caso cuando WHITE RAVEN salió al escenario de la alejada sala Silikona, unas cincuenta personas ya estaban en el foso del público, con ganas de moverse entre himnos y melodías folk saltarinas.

White RavenEl combo catalán era el que más reciente lanzamiento tenían que presentar, su debut “In The Forest”, pero también era el grupo con una propuesta más por asentar, si bien en el escenario demostraron tener la lección bien aprendida. Grupo numeroso, al incluir en su formación a la violinista Patri y a uno de sus fundadores, Dabheid, al frente de los flautines y flautas varias. Además, la base metálica en la que destacaba Mark en la guitarra rítmica (y también didgeridoo) y Roger con su voz cercana al Death pero muy aspirada, que recuerda a HAGGARD.

A las 20:35 comenzaron con la tribal introducción de su único disco, “Pagan Ritual”, tras la que sonó la contundente “Awake”. El sonido era correcto, teniendo en cuenta que la sala Silikona suele tener un volumen saturante y la rítmica suele tapar lo demás. El único problema lo tuvieron, como también pasó con SALDUIE después, con el micro de Roger, que en un momento dado se quedó sin sonido. Había que tratar de que el cable del micro no se moviese lo cual es difícil cuando eres cantante de un grupo de Metal Extremo. Otro problema que nos dejó a todos un poco sorprendidos lo tuvo Maldo, que en “Enchanted By Moonlight” salió escopetado del escenario porque se había cargado una cuerda de su guitarra, quedándose el tema sin su solo.

White RavenLa puesta en escena fue bastante notable: salieron con maquillaje de guerreros prehistóricos y Roger cedía el protagonismo a sus compañeros Patricia y Dabheid en las partes folk, que se escuchaban bastante bien sobre la poderosa rítmica, aunque a veces el violín de Patricia costaba diferenciarlo. El público también reaccionaba bien a los temas, dando muestras de conocer a la banda, saltando, dando palmas y haciendo algún que otro pogo en los temas más cañeros.

El buen rollo reinante entre los miembros de los grupos quedaba demostrado al salir los miembros de WHITE RAVEN con sendas camisetas de SALDUIE, además de deshacerse en agradecimientos a todos ellos y la propia sala y miembros de Kivents. El programa siguió con la propia “White Raven” y su preciosista introducción de violín, “Life”, más cañero y sobre todo “A Feast In The Woods”, con la que el público se desató más. La instrumental “Wally Wally Wally”, sirvió para que Mark cogiese su didgeridoo y Roger hiciese las veces de guitarrista rítmico, mientras Dabheid explicaba que el tema iba sobre temática sexual.

Para acabar, WHITE RAVEN escogió otro corte introducido por el didgeridoo de Mark, que pronto cambió a la guitarra dejando el micro a Roger. En este tema fue evidente que el bajo de Ori estaba excesivamente alto, pero aún así se disfrutó mucho. Para cerrar interpretaron una versión de KORPIKLAANI, “Vodka”, y Roger directamente se metió entre el público a incitar el movimiento. Buen concierto de 40 minutos, con ganas y buen sonido que deja entrever una formación con mimbres.

SALDUIE

SalduieSin duda, de las tres bandas de la noche la que más derroche de medios demostró fue SALDUIE. En estas páginas ya hemos laureado el segundo trabajo de los maños, Belos, en honor al pueblo íbero de igual nombre, pero faltaba saber si en directo, con los diversos cambios de formación que han tenido desde la grabación del disco, serían convincentes.

Salieron con dos telones profesionales con el artwork de su nuevo disco, y se cuidaron muy mucho de guardar el misterio sobre el setlist (algo que tampoco es que entienda mucho). Desde el principio el sonido fue de lo mejor de la noche, incluso para David y sus múltiples instrumentos de viento (gaitas, flautines, flautas…). Sólo volvieron a tener el problema del micro principal, pronto solventado, pero les hizo perder las voces melódicas en mitad de su segundo tema.

Tras la marcha de Nehemías, que no sólo era el vocalista melódico de SALDUIE sino también su letrista principal y uno de los más implicados en el concepto, el puesto dejado por él fue ocupado por Diego Royo, que ya había sustituido a Nehemías en conciertos puntuales del pasado y que pasará a ser el frontman de SALDUIE a partir de ahora compartiendo el protagonismo con su alter ego en las voces rasgadas Diego Bernía. En cualquier caso Diego Royo es un sustituto perfecto. Su tono de voz es similar y clava las muchas inflexiones que tiene la voz más Heavy de SALDUIE.

El concierto comenzó con adelanto y ganas, con la intro que abre “Belos”, y que nos pone en situación histórica: la “Pax Sempronia 179 a.C.”, seguida de “Carus De Sekaiza”, que nos presenta al protagonista fundamental de la citada época en Belos. Las voces de ambos Diegos sonaban perfectas y estaba claro que el público allí congregado sobre todo venía por SALDUIE. Además de ser la camiseta que más se veía, los maños fueron los más coreados de la noche.

SalduieSiguieron con “Tvrma Sallvitana”, alterando el orden conceptual del trabajo pero dando más poderío a la descarga, siendo igualmente protagonistas los solos de guitarra, momentos hímnicos en donde los Diegos pasaban a un segundo plano. Diego Royo aprovechó para solucionar el problema con su micro en “Bosnerau”, ya que el tema cede protagonismo a su compañero en las cuerdas vocales guturales. Acabó esta representación inicial de “Belos” con la también fiera “Los Fuegos De Belenus”. Diego Royo llamó la atención sobre los cambios de formación, que le incluyen a él y al más reciente Daniel Lorente al bajo en sustitución de Javi Muro.

El primer viaje al pasado discográfico de SALDUIE lo hicieron con la cantarina y evidente “A Brindar” de “Imbolc” que puso la sala a todos a corear, mientras que la fiereza de “Bestias Númidas”, en honor a los citados cuadrúpedos mitológicos, hizo que entre el público hubiese más movimiento aún. Mágica fue para mi gusto “Imbolc”, sobre todo en su parte coral sólo con los ritmos de Sergio como instrumento ajeno. Por otra parte era evidente que el recientemente estrenado videoclip de SALDUIE “Netón”, en honor al citado dios, caería con buenos resultados gracias a su coreable estribillo.

El final vendría, después de 50 minutos, con dos temas de su primer disco. Fueron “Numancia”, menos grandilocuente que en disco, pero compensado por como grita el público el nombre del mismo; y sobre todo “Hidromiel”, que puso la sala a bailar siendo la más celebrada de todas. SALDUIE demuestró ser una banda que pese a los cambios de formación es sólida y tiene muy buen directo. A ver si logra una estabilidad definitiva y se asienta porque es un valor seguro.

SURVAEL

Los terceros en descargar su tormenta ibérica jugaban en casa. Eran los madrileños SURVAEL, a los que ya tuve ocasión de ver con THYRFING recién estrenado Miguel como cantante. Con ellos cambió radicalmente de tercio la música de la noche. Dejábamos los aires festivos y saltarines del Folk en favor de un trasfondo mucho más Pagan y Black, dando pie a un sonido más extremo y afilado.

Como ya dije en aquel concierto, creo que la banda ha ganado fuerza y profundidad con Miguel, cuya voz es más gutural y menos agresiva que la de su predecesor, Marco. Por otro lado, esto genera que su voz sea más pausada y su dicción más notoria, lo que a mi personalmente me hace pensar que mejorarían si cantasen en castellano, cuyo rango tonal es más concentrado, pero más rico en matices. Además creo que Miguel estaría más cómodo, porque como ya hizo en aquel concierto, sale con las letras de los temas a mano, si bien creo que sólo como apoyo de seguridad porque apenas las mira.

SurvaelDejando a un lado esta reflexión, el escenario de Silikona se tiñó de oscuridad y beligerancia. Sinceramente creo que el nivel musical de SURVAEL es más que notable. Su Black pagano con toques Folk tiene un gran nivel, tanto rítmico (los hermanos Arenas tején un sólido colchón, pesado y envolvente en los medios tiempos y bien afilado en los rápidos), como solista, siendo aquí protagonista un Álex que tanto por presencia como por propia ejecución es un componente fundamental de SURVAEL. Por su parte Joaquín, que entraría como bajista después de que Miguel se encargase solo del micro, sigue estando en un papel de protagonismo tímido y discreto.

Mientras, Miguel, sigue demostrando ser un gran frontman, controlando muy bien los tiempos y el espacio escénico. Su voz tiene un registro muy amplio, y afortunadamente no tuvo ningún problema con su micro como ocurrió en las otras dos bandas. No obstante, creo que debe moderar un poco el volumen de su registro agresivo, porque aunque trabaja bien la distancia con el micro, quizás está un poco descompensado en comparación con su tono más gutural que me parece sobresaliente y da pesadez y fuerza a los temas.

Tras la intro de rigor, todos de negro riguroso, salvo Miguel que llevaba un chaleco (que luego se quitó) y una camiseta de PROTEST THE HERO y José sin camiseta, abrieron con “The Nature’s Revenge”, comenzando igual que en su reciente primer disco “Savage Tales”. Un corte cuyos coros gerreros lo hacen excelente opción para abrir un concierto y que una vez acostumbrados los tímpanos a la mezcla más gruesa de SURVAEL y a la ausencia de instrumentos acústicos, sonó muy bien. La siguiente fue “Green Eyes”, cuya delicada parte inicial nos brindó a los tres “cuerdas” de SURVAEL haciendo un corro justo antes del riff Black que abre el corte.

Con “Sand And Blood” Miguel tuvo un recuerdo a Marco, antiguo vocalista y que estaba entre el público. Para mi gusto fue a partir de este momento cuando se descargó lo mejor del concierto. Lo primero fue “Where The Sun Rises”, en donde Miguel nos puso en situación sobre la temática del corte alrededor de la fe, cuando esto es lo único que queda. Lo siguiente la versión del “Tyrants” de IMMORTAL que sonó genial. Miguel esperó que no pasase como cuando hicieron “Mother North” de SATYRICON y casi nadie la reconoció. Finalmente uno de los temas que más me gusta de SURVAEL, “The Queen Of Wrath” fue la siguiente en caer, con José Arenas desatado detrás de su kit de batería en el que toca descalzo para mi sorpresa.

Nos acercábamos al final de la parte más densa y agresiva de la noche y la elegida fue “Wild Side Of Life”, también más asentada en las cuerdas vocales de Miguel. SURVAEL dejó para el final ese himno de su primer EP que es “Desperta Ferro” . No debe faltar en directo y creo que deberían regrabarlo con la nueva voz. Finalmente, “Go Back Home”, con la que nos mandaron cariñosamente a casa dándonos las gracias por haber asistido al concierto, que en su caso fue de casi 55 minutos.

Producto nacional de gran calidad y con un trasfondo histórico y unos resultados a tener muy en cuenta. SURVAEL, SALDUIE y WHITE RAVEN, tres formas distintas de ver la música y las raíces.


Crónica: Raúl Ureña
Fotos: Pedro Bao (Diariodeunrockero)

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