Crónica de TANKARD y BLOODHUNTER

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Tankard

Concierto de TANKARD y BLOODHUNTER – 3 de marzo de 2017, Madrid (sala But)

Hay bandas por las que no pasan los años y una de ellas es TANKARD. Da igual que Gerre adelgace o vuelva a engordar como ahora. Da igual que los discos del combo alemán se mantengan imperturbables en su sonoridad y temática cervecera y de desenfado. Da igual que toque ante 500 o ante 100 personas. Da igual que ya lleve sobre las tablas 35 años. Cuando vas a un concierto de TANKARD sabes que vas a pasártelo bien, a pegar saltos como loco y a ver a cuatro tíos que se lo pasan bien en el escenario y eso se nota.

Nunca pasaron a la primera división del Thrash Metal alemán, se desmarcaron con su temática simpática y se alejaron de la cara más oscura del resto y desde entonces siempre han estado ahí. Quizás ese, y la cercanía en el tiempo del concierto de KREATOR, fuera el problema para que en la Sala But no estuviésemos ni 200 personas, siendo generoso en la cifra. Pero da igual, TANKARD da siempre todo lo que tiene y el público lo sabe apreciar.

BLOODHUNTER

BloodhunterAún con la sala casi vacía, no llegando a las 50 personas, salían a escena los gallegos BLOODHUNTER. La banda con la carismática Diva Satánica al frente ya lleva tres años con disco editado y parece ser que están ya preparando nuevos temas. Sin embargo, obviamente, todo el peso del setlist iba a recaer en su hasta ahora único disco de estudio, “Bloodhunter”. No sé si por el hecho de ser la única banda telonera del cartel, además no local, la sala But estuvo muy fría, si bien es cierto que al grupo lo conocían la mayoría de los presentes y la reacción ante los temas fue buena.

BloodhunterTambién por este motivo supongo que BLOODHUNTER no terminó de calentarse. Dejando a un lado que en el primer corte las guitarras apenas se distinguieron -lo cual en este grupo es un problema pues el peso musical recae en su guitarrista Fenris con esos riffs de tinte Black y solos melódicos lucidos y técnicos-, lo cierto es que BLOODHUNTER salió demasiado frío. Diva Satánica controla muy bien el escenario, los gestos y las posturas, pidió pogos e incluso se metió entre el público a hacer un circle pit en medio del tema instrumental “Ezequiel 25, 17”, pero poco más habló durante el concierto, no presentando ni un solo tema, ni tan siquiera el estreno de un nuevo corte del futuro disco no nato.

Bloodhunter Bloodhunter A pesar de todo en los 40 minutos que los coruñeses estuvieron sobre las tablas dejaron buena impresión. Saliendo con 5 minutos de retraso respecto a lo previsto, en medio de una sala But fría en sentido literal, Diva Satánica se quitó el jersey que la cubría y se puso a vociferar en el buen sentido en “Ancestors Ov All Gods”, ataviada con un ajustado y muy aireado atuendo de cuero rojo y negro con una cruz invertida en su espalda. Con el logo del grupo en los leds de la sala, todas las miradas se fijaban en ella y su magnífica técnica vocal gutural (con diafragma, como debe ser). Aunque suene muy cercana a Angela Gossow, la verdad es que da gusto oírla.

BloodhunterFenris y Eadrom cambiaban sus posiciones, siendo más activo el bajista, aunque sus segundas voces se escuchaban poco,  estando más concentrado Fenris en sus solos con su camiseta de “Mosher”, dibujado imitando el logo de DEATH. El cuarto en discordia fue el contundente Franco Carella, que hace la labor de batería tras la marcha de Phoghett. BLOODHUNTER recorrió casi al completo su único disco hasta la fecha, siguiendo con “Dying Sun”; la ya citada instrumental “Ezequiel 25, 17”; “Embrace The Dark Light”, con la que consiguieron el mejor sonido pese a algunos acoples ocasionales; y la genial “Ages Of Darkness”.

BloodhunterEra el momento de presentar un tema nuevo, al menos musicalmente, porque Diva no nos dijo ni como se llamaba (menos mal que miré el setlist sobre el escenario). “Eyes Wide Open” siguió la línea de lo que estábamos escuchando hasta el momento, quizás algo más rápido y menos denso. Volvieron desde aquí hasta el final a su único trabajo con “Sains Of Sand”, “Bloodhunter”, “The Blody Throne”, que sirvió para lucimiento de Eadrom y para acabar el ya “clásico” “Bring Me Horror”. Este corte rápido y pegadizo también es extenso. Las dos partes solistas en las que Fenris es el protagonista generaron la anécdota de la noche cuando se le desconectó el cable de su guitarra en medio de un solo y la banda finalizó el tema sin que él pudiese redondearlo.

BloodhunterAl final de la actuación de BLOODHUNTER la sala But estaba más nutrida de público. Sin embargo, no sé si esta sensación de vacío o la propia frialdad del ambiente hizo que los gallegos me resultaran entretenidos pero menos de lo que me esperaba escuchando su buen disco en casa. Habrá que esperar a otra ocasión.

TANKARD

TankardUna vez que cambiaron la batería de escena, el cuarteto teutón estaba ávido por salir, porque no sólo recuperaron el retraso sino que hasta salieron antes de tiempo, a las 21:10, dispuestos a bailar desde el principio siempre con una cerveza en la mano. Bajo la intro de Simon & Garfunkel de “El Condor Pasa” salió Gerre (que como decía antes ha vuelto a engordar otra vez) y los suyos con ganas de juerga. Como venían sin presentar disco ni nada atacaron directamente con “Zombie Attack” para regocijo de los allí presentes que ya empezaron a moverse y hacer circle pit, que no cesó y se intensificó con “The Morning After”.

TankardNo hacía más de dos años que habían venido ya por España -en esa ocasión en Madrid fue en Copérnico-, y el hecho de que su nuevo disco no saldrá hasta dentro de unos meses creo que hizo que sólo estuviésemos allí acólitos y amantes del Thrash de los ochenta. No se alcanzaron las 200 personas, pero esto permitió movimiento y comodidad al mismo tiempo sin los agobios de La Rivera el viernes pasado con KREATOR.

Tankard Eso sí, Gerre, el bueno de Frank, Andy y Olaf salieron como si fuéramos 2.000 y con ganas de fiesta como siempre. Todos ellos se lo pasan en grande y Gerre no deja de ser un gordito feliz que baila, lanza besos a las chicas y le importa un bledo que su barriga quede al descubierto y los de las primeras filas se la toquen o que se le vea literalmente el culo. Disfruta con lo que hace y eso se nota y se transmite. Musicalmente además, al tener TANKARD una trayectoria tan continuista sin bajar el listón en los últimos años, lo tiene muy fácil. Añadiendo un sonido que fue muy notable desde el principio.

Después de estos dos clásicos iniciales le tocaba el turno a las nuevas. Comenzaron con una de ese magnífico “A Girl Called Cerveza”, “No One Day Dead (But One Day Mad)”, con Gerre recordando que TANKARD había cumplido 35 años como banda y que nos agradecía seguir estando ahí. Precisamente me llamó la atención el relevo generacional porque en los pogos se podía ver a chavales que no pasaban de 20 años y a “abuelos” que pasaban de los 50 y habían vivido realmente el surgir de esta música en su momento. Debe ser gratificante para un grupo como TANKARD ver esto y, aunque las cosas cambien, augura esperanza.

TankardPara nuevo, la primera del “R.I.B.” “Fooled By Your Guts” sonó de lujo, al igual que “The Beauty And The Beast”, que Gerre dedicó a las chicas de las primeras filas a las que no dejó de lanzar besos desde el escenario. La última etapa de TANKARD siguió activa con “Stay Thirsty!”, “Rapid Fire” (aquí la cerveza se dejaba a un lado y se hacía referencia a la capacidad bélica de los EE.UU) y “Rules For Fools”, haciéndonos reflexionar sobre unas normas que impidiesen beber antes, durante y después de los conciertos.

TankardHabía que volver a 1986 como nos dijo Gerre. Tocaba, cómo no, “Maniac Forces”, otra que congregó a un buen número de presentes en el circle pit y que hizo que alguno (y alguna) se subiese al escenario a tirarse. Lo mismo pasó en “Die With A Beer In Your Hand”, una de las mejores del “Beast Of Bourbon”, ya muy lejano en el tiempo.

TankardTocaba el turno a una de 1995, aunque no muchos parecían conocer el disco “The Tankard”, y esa fue “Minds On The Moon”, que dió pie al “Rest In Beer” y a la genial “Metal To Metal”. Gerre bromeó diciendo que estaban mayores y necesitaban tocar algo lento, y atacaron “Rectfier” del “B-Day” que es de todo menos pausada. Esto dio pie a más pogos y a que una jovencísima chica se subiera al escenario, pero al verlo todo con vértigo desde arriba decidió bajarse por detrás acompañada de uno de los roadies de la banda.

TankardEl punto y seguido lo puso obviamente “Chemical Invasion”, donde había que bailar al ritmo del riff de entrada de Andy y para eso Gerre subió a una chica y con ella subió su chico (es de suponer), aunque a Gerre no le hacía falta y acabó por bajarse. Gerre bailó con la chica hasta que empezó el tema en sí mismo, agradeciendo de corazón la presencia de todos y marchándose temporalmente de escena.

TankardNo tardaron mucho en salir, lo suficiente para dar un par de caladas a un pitillo en la trastienda y atacar así “Alien”, para regocijo de los presentes que cada vez se animaban más a meterse en el pogo, mientras Gerre se remangaba y enseñaba su tatuaje del alien. La siguiente iba dedicada a una de las fotógrafas que había en primera fila, “A Girl Called Cerveza”, mientras el público no dejaba de corear el nombre del grupo, que puso ya el punto y final tras 95 minutos con la imperturbable y borrachuza “Empty Tankard”, todos saltando y tarareando su pegadiza melodía con aquello de “We want to drink some fucking beer, We want to drink some whiskey”.

TankardDa igual que pase el tiempo, TANKARD sigue ahí. Los alemanes son los borrachos del Thrash, la diversión hecha música. Aunque no hayan llegado tan lejos como sus compatriotas siempre están dispuestos a salir a escena y pasárselo bien y hacérnoslo pasar bien. Esperemos que la próxima vez, ya con nuevo disco bajo el brazo, haya más gente de fiesta con ellos.


 

Crónica: Raúl Ureña

Fotos: Laura Ruiz

Promotora: Madness Live!

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