Desde que el concepto se generalizó, ha habido y hay supergrupos de toda  clase. Con más y menos fortuna, con más y menos tino. Los hay con mucho ruido y pocas nueces, los hay con poco ruido y muchas nueces. Los hay que llegan entre vítores promocionales y máxima expectación y los hay que te los encuentras frente a frente y sin previo aviso. Esto último me ha pasado con CRUCIFYRE, un grupo que invita a hablar más (peligro) de su pasado que de su presente.

Y no porque el presente no merezca la pena sino porque se trata de una venerable reunión de viejas glorias del underground de la escena de Estocolmo. Más que del Swedish, casi del proto Swedish Death Metal. Encontrarse con estos nombres invita a bucear en los últimos coletazos de los años 80, en los años anteriores a la eclosión de NIHILIST / ENTOMBED y todo lo que vino en paralelo y a continuación. En el currículum de estos músicos aparecen nombres tremendos como MORBID, CREMATORY, GENERAL SURGERY o AFFLICTED. Una inmersión absoluta en los años del intercambio de cintas y la fiebre juvenil que transformó desde Suecia la escena metálica de todo el planeta. Para completar el linaje se puede añadir bastiones Grind como NASUM y REGURGITATE y grupos ya de menor enjundia como MAZE OF TORMENT o SERPENT OBSCENE.

Estamos, en definitiva, ante un puñado de músicos ante los que hay que descubrirse. Yasin Hillborg, TG, Erik Tormentor Sahlström… cosa seria. Un puñado de músicos que se reunió hace un lustro para divertirse haciendo música con la vieja receta. Y cuando digo vieja receta, quiero decir vieja receta. No se trata, que podría parecer lo más obvio, de una recreación del sonido Estocolmo ahora que goza de buen predicamento todo lo que suene a ENTOMBED, UNLEASHED, DISMEMBER o GRAVE. El calendario de CRUCIFYRE se paró antes, no alcanzó hasta 1990. Así que lo que tenemos en “Infernal Earthly Divine” es un homenaje a los sonidos más oscuros, sucios y radicales de los 80, a los padres de lo que vino después. Los ramalazos a lo Estocolmo llegan hasta NIHILIST y los primeros pasos del camino (a la izquierda, por supuesto) que se estaba abriendo: algunas melodías, algunas cabalgadas con las guitarras en plan sierra eléctrica. Poco más, sin pulir y con una producción que mantiene la vibración añeja, orgánica y oscura de la música. No podía ser de otra manera.

“Infernal Earthly Divine” es una fiesta de proto Metal Extremo que rinde pleitesía a BATHORY, a POSSESSED y hasta a VENOM, por momentos en lo musical pero también en una temática satánica y maldita al estilo del grupo inglés, antes de que todo se volviera tan serio en los 90. Cánticos satánicos para escandalizar y brindar. Ahí queda un estribillo como el de “Hail Satan”: “Fuck you, hail Satan, fuck you and the horse you rode in on”. Pues eso. El resto de la fórmula es Thrash / Speed añejo al estilo de SODOM y SLAYER, algún riff a lo BLACK SABBATH, la infaltable presencia de HELLHAMMER / CELTIC FROST, un toque de NWOBHM en su vertiente más macarra y Black Metal anterior a la ola noruega que redirigió el concepto. Digamos que esto es Metal Extremo pretérito, salido de los tiempos en los que no había Death o Black sino intentos de sonar lo más rápido, sucio y oscuro posible. Eso es lo que trae de vuelta CRUCIFYRE con buen resultado en un disco divertido y en absoluto pretencioso. Buenos riffs, sonido crudo y la voz de Erik Tormentor Sahlström en versión macarra con sólo algunos momentos en los que entra (con poderío) en registros más genéricamente Death.

Los músicos son de probado pedigrí, el estilo es una gozada y el sonido es sincero y auténtico. El problema es que dejando de lado que supone por encima de todo una escucha de lo más divertida, hay algunas canciones que resultan simplemente genéricas por más que siempre sean bien recibidos un sprint a lo NIHILIST, una melodía a los SLAYER, unos ritmos a lo SODOM, una estampida al estilo BATHORY o unos riffs a lo HELLHAMMER.

CRUCIFYRE se permite algo más de seso, por ejemplo, en los más de siete minutos de “Hellish Sacrifice”, que contienen casi todo lo citado e incluso una misteriosa voz femenina que eleva la cota atmosférica. Prefiero sin embargo la pureza de “Thessalonian Death Cult”, oscura y reptante a lo CELTIC FROST y con las melodías de “South Of Heaven” pedidas a préstamo. Al mejor nivel rinden también el Death/Black prehistórico de “Born Again Satanist”, la carga de Speed añejo de “Kiss The Goat”, la perversión NWOBHM de “Witch Hammer” o las licencias hímnicas de la citada “Hail Satan”. Incluso hay una sobredosis de brutalidad con las ráfagas de blastbeats de “…Of Hell”.

Uno de los mejores halagos para “Infernal Earthly Divine” es que dispara las ganas de recuperar un montón de clásicos de la estantería y pegarse una buena sesión de Metal blasfemo, salvaje y primitivo. Es uno de esos discos en los que el factor sentimental cuenta y cuenta mucho. Desde ese punto de vista tengo ya  a CRUCIFYRE en alta estima. En mayor pureza objetiva, seguramente no haya para tanto aunque esté muy bien tocado y compense con autenticidad y vibración metálica lo que desde luego no tiene de originalidad. Para los amantes de las corrientes modernas (recargadas, sinfónicas, progresivas…) del Metal Extremo, aquí no hay mucho que rascar. Es uno de esos discos. Y a mí, aunque como crítico lo vea de forma positiva pero moderada, me garantiza como oyente un placer brutal y divertido. Brutalmente divertido.

 

Juanma Rubio

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here