DALRIADA – Ígéret

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Con la fuerza de una raíz que nace de la tierra, firme, libre y orgánica, los húngaros DALRIADA regresan a la palestra del Folk Metal -un estilo muy en boga actualmente- con un nuevo álbum en su haber, el cual bajo el título de “Ígéret” constituye el último trabajo de estudio de esta formación que se mantiene fiel a su particular forma de entender la música, aderezando sus melodías siempre con un fuerte sabor del Este. Un regusto intenso a especias magiares.

Y es que los de Hungría saben lo que se hacen. A pesar de que sus orígenes datan de 1998 con el nombre de Echo of Dalriada, ya en 2004 el grupo apuntaba maneras, y muy definidas. Una naturaleza que repite cánones que desembocan en triunfo, pues a lo largo del disco la voz femenina principal de Laura Binder se aúna con maestría a los gruñidos y gritos desgarradores, recién exprimidos de la garganta del vocalista masculino András Ficzek, dominando las melodías vocales, siempre dotadas con potentes riffs de guitarra regados con vigorosos violines, que invitan a inexorablemente a levantar los pies del suelo.

Así, este “Ígéret” se inicia muy tradicional, con melodías casi tribales que nos dan la mano en esta iniciación, como un rito para ingresar en este peculiar clan (no en vano Dalriada fue un reino que existió realmente en el siglo VI D.C. a lo largo de la costa Oeste de Escocia y la norteña de Irlanda) en el que paso a paso nuestra instrucción va creciendo. Y no es para menos con temas como “Hajdutanc”, una canción muy melódica en la que el vivaz violín de la señorita Binder se funde a la perfección con su voz en un corte con clara vocación de single, sobre todo por su pegadizo estribillo, el cual recuerda por momentos, aunque salvando las distancias, a los suizos ELUVEITIE.

Menos agresivo se revela “Hozd el, Isten” una pista con protagonismo casi exclusivo de la voz femenina acompañada por coros, bajo acordes de guitarra y flautas suaves que nos envuelven en un ambiente musical propiamente eslavo. Algo parecido viene ocurriendo, en lo que a tranquilidad se refiere, en otro corte del mismo estilo como es “Mennyei Harang” con un principio a piano cautivador escoltado por unos riffs guitarreros bastante clásicos en esta equilibrada pieza. Un equilibrio fruto por defecto de una  música con raíces, pues no en vano, Hungría y su vasta tradición folk, facilitan el camino a esta formación que experimenta de manera valiente y atrevida, mezclando sonidos tradicionales, instrumentos populares y una buena dosis de contundente Metal con notable éxito.

Con todo, el plástico continúa su sonido aportando a nuestros oídos más ganas de baile con la danzarina y homónima “Ígéret”, un peculiar tema en el que se dan cita el acordeón, el violín y las guitarras más enérgicas para que sólo nos falte una buena botella de vodka y brindemos bajo un son muy soviético. Y es que aquí el folk no cesa, buen ejemplo de ello lo constituyen “Igazi Tüz” y “Kinizsi Mulatsaga” o en el lado más opuesto, la nota discrepante del disco con “A Hadak Utja” el tema más oscuro y contundente de todo el álbum, el cual carente de violines y basado en voz masculina, posee una matiz bastante más heavy que lo diferencia del resto.

Letras exóticas, nombres húngaros, melodías folk y ritmos metálicos que se combinan en originales composiciones de marcado carácter tradicional. Un profundo sentido ancestral que nos transporta en el espacio y en el tiempo a la antigüedad, de la mano de un conjunto de temas que harán las delicias de cualquier buen aficionado a este género.

 

Jessica Tornos-Ybes

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