DEICIDE – To Hell With God

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2011: Más de dos décadas de existencia de DEICIDE, veintiún años desde el legendario disco homónimo… y poco más de dos lustros desde el momento en el que Glen Benton habría pasado a mejor vida si hubiera cumplido aquella promesa de suicidarse a los 33 años. Claro que primero lo prometió y luego lo negó y finalmente fue algo que dijo pero no dijo pero tal vez sí dijo. Como tantas otras cosas en la carrera de este grupo. Juro de hecho que recuerdo haber leído en alguna parte que el anterior “Till Death Do Us Part” iba a ser el último disco de DEICIDE.

Dimes, diretes, polémicas, comportamientos absurdos o directamente poco profesionales (a la cabeza una tonelada de impertinencias y cancelaciones en sus giras)…  Todo eso, y un satanismo difícil de tomar en serio,  carga de razones a los ejércitos de detractores de DEICIDE. Yo entiendo casi todas las críticas y comparto bastantes de ellas pero me sigo reconociendo, en 2011, seguidor impenitente de este grupo. Porque no olvido que mientras se escarificaba una cruz invertida en la frente y andaba a palos y amenazas de muerte con telepredicadores y asociaciones de defensa de los animales, Benton y su grupo, DEICIDE, ayudó a rediseñar el panorama del Metal Extremo, a fortificar la escena de Florida y a expandir los límites de lo tolerable en lo musical y en lo conceptual. Primero con clásicos atemporales como “Deicide” y “Legion” y después con discos sobresalientes (“Once Upon The Cross” y “Serpents Of The Light”), cargados de malsana diversión para los amantes del Death Metal clásico y frontal y la blasfemia gratuita y de rima fácil. Hay algo de diversión entre perturbadora y cándida en la suma infinita de títulos de canciones como “In Hell I Burn”, “Kill The Christian”, “Blame It On God”, “Fuck Your God” o “Death To Jesus”.

Conste por lo tanto el aviso: escribe un seguidor de DEICIDE, un amante de las capas de gritos cavernosos y berridos animales de Benton (que también tienen sus detractores) y un convencido de que Steve Asheim es un tipo sumamente infravalorado tanto como batería como en su rol de cerebro en la sombra del grupo. Todo eso no me impide reconocer que hay en su carrera puntos muy bajos (el vulgar “Insineratehymn” y especialmente aquel “In Torment In Hell” denostado por el propio grupo) o que el anterior “Till Death Do Us Part”, con Benton escupiendo bilis y despecho contra el amor y el matrimonio, me obligó a un saco de escuchas tras una notable decepción inicial para terminar en una valoración algo más positiva (sin descorchar champán) del disco seguramente más opaco, denso, bizarro y menos accesible de la historia del grupo.

Con todo eso en la balanza,  “To Hell With God” me parece un gran disco, por encima de su predecesor y cercano a “The Stench Of Redemption”, la aclamada reinvención de DEICIDE con otros dos viejos saurios de la escena como Jack Owen y Ralph Santolla. Aunque rechinaron dientes entre los más puristas, aquel disco insufló adrenalina y algo de nueva y refrescante perspectiva al esquema habitual de DEICIDE, rearmado con “Scars Of The Crucifix” pero en solfa tras la salida a mamporro limpio de los hermanos Hoffman. Si “The Stench…” convirtió a muchos incrédulos y “Till Death…” disgregó a unos cuantos creyentes, “To Hell With God” es la prueba de que todavía queda en la recámara de este grupo un puñado de buenas canciones de Metal Extremo frontal y blasfemo. Un trabajo cargado de energía y una vibración que evita el anterior disco y confraterniza con “The Stench Of Redemption” pero quizá con un concepto aún más básico y clásico, con algo más de una esencia magnífica que navega entre la locura post Thrash de “Deicide” y la concreción rítmica de “Serpents Of The Light”.

Quizá ese mayor arsenal de guiños a su propio pasado hacen que este disco me guste como mínimo tanto como aquel “The Stench…” tal vez superior en términos globales. El aire fresco lo aporta una producción mucho más nítida y moderna de lo que cabría esperar, un resultado de nueva era para el que Benton y Asheim han contado con la ayuda de Mark Lewis (TRIVIUM, THE BLACK DAHLIA MURDER, DEVILDRIVER…). Ese riesgo finalmente bien calculado y la pareja Owen / Santolla marcan las principales diferencias con los DEICIDE de siempre, que al fin y al cabo y por suerte, trascienden por cada poro del disco.

Las guitarras son un acierto con el mejor Jack Owen que ha conocido DEICIDE y un Santolla que pese a su ir y venir se muestra tan diestro, neoclásico y melódico como siempre pero algo más comedido que en “The Stench Of Redemption”. Combinan bien solos y crean buenos riffs, unos cuantos con un indudable olor a tiempos pretéritos (y a SLAYER). Si se suma a eso el Benton más histérico del último lustro y un Asheim que vuelve a tocar a máxima velocidad sin limitarse a tocar a máxima velocidad, el resultado es un trabajo de los realmente buenos porque además las canciones son de nivel notable: diez composiciones, apenas 35 minutos de ataque frontal y nocivo. El disco pasa como un bulldozer, sin fisuras y equilibrando las distintas épocas del grupo, entre el ayer y el hoy y entre lo épico y lo salvaje. Prueba de ello son himnos como “To Hell With God” (muy a lo “The Stench…”), “Into The Darkness You Go”, una muesca triunfal al más puro estilo DEICIDE, o la final y tremenda “How Can You Call Yourself A God”, que bascula entre la pegada destructiva y las cotas hímnicas que se alcanzan gracias al estribillo y al trabajo de orfebrería solista de Santolla. Pero por encima de todo este es un disco compacto y sin momentos prescindibles, directo a la yugular pero con detalles que las sucesivas escuchas van destilando y engordando. Un disco que incluye descargas de la categoría de “Save Your”, “Witness Of Death” o los grooves infernales, clásicos y crujientes de “Conviction”, “Angels Of Hell” o “Servant Of The Enemy” y su perversión de la tradicional oración infantil yanqui: “Now I lay me down to sleep, I pray to no one my soul to keep; If I die before I wake, I want your lord to stay away…”.

“To Hell With God” es el (brillante) debut de DEICIDE en Century Media (Roadrunner, Earache, Century Media: tremendo), la prueba quizá definitiva de que sigue habiendo vida más allá de los Hoffman y de que este grupo puede seguir haciendo buena y mucho más que digna música brutal dos décadas después de haber creado clásicos inmortales para un género al que ayudaron a definir y legitimar y al que han alimentado con polémicas, egocentrismo e imposturas pero también con un montón de buenas canciones. En 2011 (tras más de dos décadas de existencia…) y con un “To Hell With God” brillante también en el artwork, DEICIDE ha vuelto a crear otro buen puñado de ellas. Y yo lo celebro.

 

Juanma Rubio

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