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El 2010 fue una especie de annus horribilis para el Hard y el Heavy Metal. Un ejercicio marcado por las desapariciones (podría llenar un blog entero hablando de los “mártires del Rock” en los últimos meses, con el incomparable Ronnie James Dio a la cabeza, siguiendo por mi adorado Midnight, vocalista de CRIMSON GLORY y terminando esta breve lista con Peter Steele, el alma mater de TYPE O NEGATIVE), pero, además, quizá ha sido el instante en que todos los seguidores del género, veteranos y noveles, hemos sido conscientes de que a nuestros héroes les queda poco tiempo para deleitarnos.

Las más sonadas son las inminentes retiradas de SCORPIONS y JUDAS PRIEST pero la edad de muchos iconos no les permitirá demasiadas alegrías futuras en la música. Hasta ahora se venían manteniendo de muy diversas formas. Aun a riesgo de ser vilipendiado con los ejemplos, me arriesgaré a exponer algunas con símiles literarios o cinematográficos:

1. El largo y cálido verano. Ejemplo: MOTÖRHEAD. Nunca he sido un seguidor furibundo de Lemmy y sus huestes pero me quito el sombrero. Dentro de las bandas tradicionales, han sacado regularmente discos que convencen a sus seguidores y giran sin parar ofreciendo conciertos devastadores. Un modelo a seguir, pero ya sabemos que el señor Kilminster es incombustible y no tiene visos de terminar sus días en el Rock.

2. Vejez, divino tesoro. Ejemplo: ALICE COOPER. Vincent Fournier, el hijo del predicador, el amigo de Dalí y Groucho Marx, el hombre que descendió a los infiernos del alcohol e ingresó en un psiquiátrico, pero venció y supo reinventarse a nivel personal y profesional. Nuestro ávido jugador de golf ha convencido a los más escépticos, a pesar de que en España no tiene el poder de convocatoria que merecería. Álbumes notables, brillantes e imaginativos directos en la línea del “Shock Rock” que él mismo patentó, una banda extremadamente competente,… En mi opinión, a día de hoy es el mejor Alice desde la primera mitad de los setenta (contando con “Raise Your Fist And Yell”, su trabajo de 1987, es una joya no suficientemente loada y aplaudida) y con enormes perspectivas dado el anuncio de que su próximo disco se titulará “Welcome 2 My Nightmare” y contará con la presencia de toda la ALICE COOPER BAND (excepto el fallecido Glen Buxton), el guitarrista Dick Wagner y el gran Bob Ezrin de nuevo a la producción.

3. Charly y la fábrica de chocolate. Ejemplo: IRON MAIDEN. Bandas como IRON MAIDEN, AC/DC o METALLICA son factorías andantes, con todo lo bueno y malo que esto significa. La metáfora con la película y, en general, el cine del director Tim Burton se refiere a que la imaginería y el envoltorio son impecables, es decir, Steve Harris y los suyos siguen deleitando a los aficionados con descargas repletas de intensidad y buen hacer. Sin embargo, la sustancia, el fondo (en nuestro caso, los discos), dejan, en mi opinión, mucho que desear y no están a la altura de la leyenda desde hace bastantes años. Lo que pasa es que su público es tan fiel que les sigue “en la salud y en la enfermedad” y son capaces de perdonarles cosas como “The Final Frontier” o, incluso, sacar el lado amable de ese álbum.

4. El crepúsculo de los ídolos. Ejemplo: JUDAS PRIEST. De todas las formaciones que he nombrado hasta el momento, ellos son mis preferidos, la banda por la que empecé, con 13 años, a escuchar esta música. Por eso me duele sobremanera encajarles en esta definición pero considero que traicionaría mis principios si no lo hiciera. Con cosas como “Nostradamus” y giras deficientes (¡ojo! No todas), JUDAS no apuntalaron las expectativas que se generaron con la vuelta del “Metal God” Rob Halford al seno de los británicos. No solo es problema de Rob sino una sensación general de que el quinteto de Birmingham ya había dado sus 100 mejores shows antes del retorno. Eso es duro de asumir.

5. Alien: Resurrection. Ejemplo: ACCEPT. Aquí vamos a irnos por la cara amable. Las reuniones supondrían un capítulo aparte que algún día abordaremos. En ocasiones, engaños; en la mayoría de casos, bonitos ejercicios de nostalgia; y, las menos, muchos veces contra todo pronóstico, la vuelta del Ave Fénix. Es impresionante ver cómo una banda como ACCEPT, con todo en contra, son capaces de revitalizarse. Sin su carismático cantante Udo, con antecedentes horrendos buscando otro vocalista (recordemos “Eat The heat”, un buen disco pero que no era ACCEPT ya que rompía la esencia de los teutones), con un regreso en los noventa que terminó por apagarse después de cosas tan mediocres como “Predator”, muy pocos podíamos suponer el triunfal retorno con una gira increíble y un magnífico trabajo, “Blood Of The Nations”. Ya digo que no es lo habitual, pero así, sí merece la pena.

Y todo esto, ¿para qué? ¿Para llorar y quejarnos de que en pocos años el Heavy Metal no será lo que fue? Rotundamente, no. El problema actual es que todos los géneros que no salen en los grandes medios han sufrido una mutación en cuanto a popularidad y seguimiento. Esto no es exclusivo del Metal, pasa en el Rock, Blues, Punk, etc. Solo verás en esa prensa generalista  a los grupos míticos. Importa más que John Lydon (Johnny Rotten de SEX PISTOLS) edite un libro de interés escaso a seguir la trayectoria de un grupazo del siglo XXI como RISE AGAINST.

En el Heavy y sus derivados existen multitud de nuevos grupos interesantes. Es más, la producción de discos es infinitamente superior a la época dorada. Esto implica que encontremos mucha basura pero también la posibilidad de descubrir (si es que nos interesa, que la gente es muy inmovilista) un abanico de formaciones que podrían estar destinadas, no a suceder (porque es utópico pensar en que los nuevos llenen estadios), sino a continuar con la línea de calidad y entretenimiento marcada desde hace más de 40 años. Eso sí, si nos enrocamos y nos da por pensar que esto se acaba cuando los grandes se retiren, el peligro de enfermedad es indudable. Es nuestras manos está el dar el tratamiento preventivo.


Marco-Antonio Romero

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