GUS G. - I Am The Fire

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¿Un disco en solitario de GUS G.? ¿En serio? ¿No era FIREWIND su proyecto en solitario?

Normal que me asaltaran las dudas ante el inminente “debut” en solitario del guitarrista griego, una especie de deja vu de los tiempos de DREAM EVIL y NIGHTRAGE, bandas en las que militaba y aportaba su virtuosismo, que abandonó en poco tiempo para poder dedicarse a FIREWIND, un Heavy Metal clásico con toques Power, y con el rancio Stephan Friedrik de los incluso más rancios KENZINNER a las voces.

Pero esos fueron sus inicios, y ahora es un grupo más que consolidado, con una trayectoria envidiable, y asentado dentro del panorama metálico (no en vano, y como ya sabréis, Gus G. es el guitarrista de OZZY OSBOURNE).

Pues bien, se ve que a Gus G. le picaba el gusanillo, y mientras engrosaba su cuenta bancaria pero desperdiciaba su talento con OZZY arrastrándose por los escenarios, ha querido expresar su otra vertiente más rockera en este “I Am The Fire”, y vaya si me alegro.

En estos casos de guitarristas virtuosos y sus lanzamientos fuera de su banda principal pueden ocurrir muchas cosas, como un disco repleto de instrumentales para demostrar quién manda en el barrio (como los ejercicios al teclado y guitarra del prodigioso Bob Katsionis), o lamentables plagios de la banda original (se me viene a la cabeza el malogrado Stephan Elmgrem´s FULL STRIKE, ese ridículo intento de imitar a los peores HAMMERFALL), o bien algo inesperado.

En esta última categoría entra “I Am The Fire”, y que ya nos mostró en su primer videoclip “My Will Be Done”, que levantó algunas ampollas entre los que esperaban unos FIREWIND 2.0.

“I Am the Fire” es un álbum de corte hard rockero aderezado con Metal melódico, mucho menos potente que FIREWIND, exceptuando las poderosas instrumentales que forman parte del compacto y que cuenta con una larga lista de artistas invitados, con Mats Levén aportando su voz a algunos de los mejores temas del disco, el mítico Jeff Scott Soto, Michael Starr de STEEL PANTHER, Daniel Erlandsson, la leyenda viva Billy Sheehan o Dave Ellefson, entre otros.

El inicio no podría ser mejor, con dos temas como “My Will Be Done” y “Blame It On Me”, con Mats Levén tremendo a las voces, y muy adictivos, que reflejan muy bien el carácter y estilo del disco en general.

Con el tema “I Am The Fire” tengo sentimientos encontrados, ya que es un tema de sonido más moderno, un modern rock perpetrado por los infames DEVOUR THE DAY, pero que curiosamente engancha y termina gustando, sobre todo el estribillo. No pasará a la historia, y desde luego será el tema más criticado del álbum, pero he terminado tarareándolo en un par de ocasiones.

“Vengeance” o “Terrified” son los temas que menos me sorprenden del disco, ý se me haría muy raro no poder disfrutarlos. Dos instrumentales marca de la casa, con Dave Elleffson y Billy Sheehan en cada uno de ellos, que mezclan melodía, potencia y virtuosismo sin caer en ególatras y onanistas intentos de impresionarnos con la técnica, proporcionándonos diversión a raudales. Y aunque de las dos me quede con “Vengeance”, sigo prefiriendo las antológicas “The Fury & The Fury” y “SKG” de FIREWIND.

El sonido mas comercial llega de la mano de Alexia Rodriguez (EYES SET TO KILL) con “Long Way Down”, un medio tiempo con voces femeninas más en la onda de WITHIN TEMPTATION que otra cosa, pero disfrutable, y al mismo tiempo bastante corto.

“Eyes Wide Open”, con Mats Leven de nuevo, sigue la estela de medios tiempos del álbum, pero con un riff potente y un estribillo magnifico, diferente a lo que nos tiene acostumbrado GUS G.

“Redemption” podría considerarse el tema más FIREWIND del álbum, y con el que más pueden sentirse cómodos los fans de la banda si quieren encontrar algo que rascar en ese aspecto. Encomiable la labor del cantante Michael Starr, que lejos de sus parodias musicales, nos ofrece un espectáculo vocal más que memorable, con algunos alaridos que no tienen mucho que envidiar a los de mi amigo Ripper Owens.

Ya en la recta final, el broche de oro lo pone Jeff Scott Soto y la espectacular “Summer Days”, uno de los mejores cortes de “I Am The Fire”, y todo un temazo de Hard Rock melódico, adictivo, elegante y con unos arreglos de guitarra fantásticos.

Por desgracia, no todo el monte es orégano, y Tom S. Englund se encarga de aguarnos la fiesta con “Dreamkeeper”, un tema lento y aburrido que precede a otro tema lento llamado “End Of The Line”, mejor que el anterior, gracias en parte a Mats Levén.

Una decisión un tanto extraña, ya que flaco favor le hacen a la estructura del disco dos temas lentos y machacones tan seguidos, sobre todo teniendo en cuenta que, aunque el tempo de este  “I Am The Fire” no es el de un disco de METALIUM, si es un Rock bastante movidito.

No creo que termine catalogando este disco como uno de los mejores del año, aún quedan muchos meses y muchos lanzamientos por escuchar, pero si que es un álbum más que disfrutable, diferente a lo que me esperaba, con una buena producción y unos cuantos temas muy destacables.

Javier Calderón

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