Crítica de HAKEN - Vector

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Haken - Vector

En el proceloso mar de los metales más complejos abundan las bandas clónicas de los grandes del género y escasean los grupos que, sin renunciar a las inevitables influencias de los maestros, ofrecen un producto exclusivo y refinado que los amantes del género sabemos apreciar de manera instantánea. El caso de los británicos HAKEN es el de estos últimos y su nuevo disco, "Vector", así lo atestigua. Han pasado ya casi diez años desde que asombraron a propios y extraños con “Aquarius”, su primer larga duración, ofreciendo un metal progresivo de muchos quilates que, así y todo, han ido puliendo a lo largo de una trayectoria sólida y ascendente.

Tras su maravilloso “Affinity” (2016), muchos esperábamos con inquietud qué derroteros tomarían los londinenses y adelanto que, sin llegar tal vez a la inspiración de "Affinity", su disco anterior, "Vector" es una obra que afianza a HAKEN en la cumbre del Metal Progresivo europeo.

Tras “Clear”, una instrumental de aires lúgubres y espaciales que bien podría haber servido de banda sonora a los atribulados pasos de la suboficial Ripley en su huida del letal alien a través de la laberíntica Nostromo, nos sale al paso el primer corte del disco. Está claro que la mano en labores de producción de Adam "Nolly" Getgoog (ex PERIPHERY) ha tenido mucho que ver con la deriva más agresiva del grupo y “The Good Doctor” es un claro ejemplo de ello. Las guitarras de Charlie Griffiths y Rich Henshall nunca han sonado tan afiladas y el grupo rara vez se había expresado con tanta intensidad en un minutaje tan escueto. La voz de Ross Jennings suena clara, nítida y bien matizada abordando con sarcasmo la relación enfermiza de un médico con su paciente.

"Vector" consolida a HAKEN en el panorama del Metal Progresivo

Más elaborada y progresiva en el estricto sentido del término es “Puzzle Box”, un tema en el que brillan de manera notable el poderoso bajo de Conner Green y los majestuosos teclados del mexicano Diego Tejeida. Es abrumadora la destreza técnica de la banda en el pasaje instrumental en el que la banda se recrea a mitad del tema. Sonidos electrónicos de percusión se entreveran con teclados espectrales mientras la voz de Jennings susurra melodías hipnóticas que te pueden trasladar con la mente a paisajes extraterrestres de gran belleza. Las melodías encadenadas de los últimos dos minutos del tema son verdaderamente magistrales arrancando el primer “bravo” para un disco que, sin la magia de su antecesor, ofrece momentos verdaderamente épicos.

Ningún grupo de Metal Progresivo que se precie puede dejar pasar la ocasión de incluir un tema de más de diez minutos que sirva de bastidor sobre el que tejer sus más intrincadas composiciones. HAKEN no iba a ser menos y en “Veil” nos ofrece a lo largo de sus más de doce minutos de duración diferentes pasajes sonoros que parten de lo minimalista y progresan hacia lo colosal en una consecución de patrones aparentemente caóticos pero que, con las escuchas, ofrecen simetrías de una gran belleza. Es de verdadero vértigo el trabajo conjunto de los guitarristas y de Raymond Hearne a la batería. La sincronía entre los golpes de púa y de caja hace que el resultado sonoro sea demoledor. Eso por no decir de su incansable juego de doble bombo que insufla queroseno sónico a una composición realmente colosal. El duelo de solos de guitarra y teclado que antecede al final del corte demuestra una vez más que nos encontramos ante verdaderos virtuosos que nada tienen que envidiar a los más grandes del género.

Otro de los “clásicos” de todo disco de Metal Progresivo que se precie es la inevitable instrumental que ofrece a los músicos de la banda explayarse a gusto en la exhibición de sus talentos como intérpretes. “Nil By Mouth” es densa, brutal y, al tiempo, cambiante y sugerente. Tan pronto nos ofrecen dos minutos de brutal destripe de riffs que rozan el Djent, como se remansan en pasajes psicotrónicos en los que afloran sonoridades electrónicas que parecen sacadas de algún videojuego de los 80. La demoledora maestría percusiva de Hearne queda una vez más de relieve demostrando que nada tiene que envidiar a los más grandes del género dominando con soltura todos los estilos y matizando su interpretación con un cuidadoso uso de los platos.

En “Host” la banda arranca en clave casi jazzística (piano y saxofón) demostrando una vez más que no temen en absoluto a la experimentación. La sutil voz de Jennings suena pesarosa y algo monótona, algo absolutamente intencionado en una canción de un intimismo tal que roza lo minimalista y que resulta perfectamente acompañada por las guitarras acústicas hasta el momento en que el tema abandona el tono apesadumbrado y se acompaña de sonidos algo más potentes para de nuevo caer en el letargo del teclado desquiciado de Tejeida. Un tema complejo y un poco “matriuska”, que va creciendo de dentro hacia fuera para desembocar en el glorioso final en el que la voz de Jennings alcanza notas realmente altas.

Un disco atrevido e innovador

El broche final de "Vector" lo pone “A Cell Divides”, otro corte marca de la casa HAKEN en el que apreciamos con claridad un estilo ya muy propio y diferenciado que gusta de la variedad y de ofrecer cambios constantes de texturas, sonidos y ejecuciones. Nada de ello motivado por un excesivo afán exhibicionista, puesto que las composiciones son compactas, coherentes y convincentes y finalmente las canciones se quedan en la mente como un desafío musical apto para paladares exigentes. "Vector", en mi humilde opinión, no supera la genialidad de su antecesor, pero ofrece muchos momentos de verdadero placer musical en clave progresiva. Pronto les tendremos en nuestros escenarios y podremos disfrutar, también, de su poderoso directo.


 

Discográfica: Inside Out Music

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Reseña Panorama
Nota
7.5
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Desde los 15 años enredo con las letras y las palabras para intentar describir la inmensa sensación de felicidad que me provoca el Rock. He hecho radio, fanzines en papel (sí, viejuno que es uno...) y desde hace unos años colaboro en esta apasionante aventura llamada HELLPRESS. El Hard Rock y el Heavy Metal clásico son mis pasiones aunque también me emociona el Progresivo y algunos sonidos extremos. Desde hace tres años canto en Electric Funeral-Black Sabbath Tribute y ahora también en Black Mamba. La Música es el Latido del Universo.
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