HATE ETERNAL – Phoenix Amongst The Ashes

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“Fénix Entre Las Cenizas”. Para algunos entre los que mi incluyo este disco es precisamente un renacer desde aquel “Fury & Flames” de dificilísima digestión. Para los que aquel trabajo, sin duda polarizador, fue una obra magistral, la metáfora del caos perfecto, esta nueva entrega no dará para tanto bombo. Pero para mí, y creo que no soy el único, HATE ETERNAL había entrado en una espiral peligrosa con unas composiciones cada vez menos definidas, una cuesta abajo desde “King Of All Kings” en la que todo estaba puesto (hasta el exceso) al servicio de la brutalidad extrema y del traspaso de las fronteras: siempre al siguiente nivel, todo al siguiente nivel. Y aclaro que siempre he respetado a Erik Rutan por su glorioso pasado (RIPPING CORPSE, MORBID ANGEL) y su amor por el Death Metal. Y le cito: “Otros podrán retirarse pero yo no he alcanzado todavía mis metas. Mi meta es grabar diez discos con HATE ETERNAL. Hasta entonces soy un hombre con una obsesión y no podrás deshacerte de mí. Tendrías que matarme porque amo el Death Metal y voy a seguir tocando esta música hasta que simplemente no pueda tocar más“.

Dicho esto, no disfruté demasiado de “I, Monarch” y menos aún de “Fury & Flames”, un viaje a los límites de la brutalidad y de la ira. Rutan, un músico de natural enojado, se lanzó a un trayecto a ninguna parte, una catarsis salvaje tras la muerte de su amigo y compañero Jared Anderson. En algunos aspectos este nuevo disco es una respuesta a aquel  y me refiero concretamente a la producción. Lo que en su predecesor era una bola sónica muy difícil de asimilar, un extraño intento de lograr un sonido crudo y desnudo a base de capas y capas de producción, es ahora un trabajo vibrante, limpio, expansivo pero evidentemente brutal. Un envoltorio magnífico para unas composiciones más pensadas, con más pausa y personalidad individual.

Grandes canciones: lo que necesitaba HATE ETERNAL de forma urgente. “Phoenix Amongst The Ashes” tiene algunas de las mejores canciones de toda la trayectoria del grupo justo en el momento oportuno para que algunos descreídos volvamos al redil. Este disco es un monumento a una brutalidad retorcida y épica, una maraña oscura de atmósferas sobrecogedoras y estadillos esquizofrénicos. Se diría que Rutan ha estado escuchando con calma los últimos discos de IMMOLATION o su propia producción en aquella época intermedia de MORBID ANGEL (véase “Hatesworn”). En este sentido hay mucho en este disco, desde luego más que en su predecesor, de Death Metal clásico. Todo, eso sí, llevado al límite de la pericia y la intensidad porque ese es el sello de este grupo. El camino, creo firmemente, es este: virtuosismo y brutalidad como valores intocables. Afán expansivo y transgresor como valor innegociable pero no como único motor.

También en lo musical el grupo exhibe un estado de crispación, precisión y plenitud técnica excelente. La entrada al bajo de un ilustre de la escena como JJ Hrubovcak mejora la fallida colaboración del aún más ilustre Alex Webster. Jared Simonetto repite en la batería y optimiza sus prestaciones apoyado en una producción más natural. Su trabajo es igual de abrasivo pero con más detalles y eso se agradece en un grupo cuyo manejo de los blastbeats es instrumental: una base de solidez impenetrable sobre la que entran en combustión las guitarras de Rutan, mucho mejor otra vez solo tras la salida de Shaune Kelley. HATE ETERNAL no está hecho para dar protagonismo a dos guitarristas y esa lucha resultaba contraproducente en “Fury & Flames”. Ahora Rutan queda en su versión de dictador alienígena de las seis cuerdas con mejores solos, escalas imposibles y una tonelada de riffs malignos, imaginativos, precisos e hirientes. Una lección de Death Metal que parte del clasicismo riguroso y quema todos los puentes hacia un futuro improbable. Y quien quiera comprobarlo sólo tiene que escuchar la primera parte de “The Art Of Redemption”, un infierno de notas altas disparadas como si Satán intentara sintonizar la radio del infierno. Que lo escuche quien considere ridícula la metáfora.

El hecho es que del escepticismo previo he pasado a la euforia con un disco que desborda por completo mis previsiones, con un gancho que pensaba que HATE ETERNAL había perdido y una transmisión emocional mucho mayor que la de “Fury & Flames”, paradójicamente un disco especialmente emotivo y emocional para Rutan. Ahora sin embargo nos encontramos con apabullantes marchas épicas, bulldozers de grooves brutales, una densidad penetrante y riffs expresivos y melódicos como “Hatesworn” o “The Fire Of Resurrection” entre explosiones extremas de un nivel maravilloso y riffs frenéticos pero memorables: “The Eternal Ruler”, “Thorns Of Acacia” (absolutamente dramática) o la magnífica “Phoenix Amongst The Ashes”, un himno arrollador de guitarras desgarradoras y un tono entre salvaje y melancólico que conduce al trance final de la garganta de un Rutan en plenitud. Sencillamente soberbio, sobresaliente.

Lo peor de este disco es la portada, tal vez la menos afortunada en toda la trayectoria de HATE ETERNAL (pese a que cuenta con antecedentes cuestionables). Por lo demás “Phoenix Amongst The Ashes” es una escucha de una intensidad frenética, lacerante, obsesiva. Un disco que drena a un oyente que termina exhausto. Death Metal a toda máquina con un sonido soberbio, unas composiciones de categoría y un despliegue musical infinito. Brutal Death de un nivel extraordinario, ese al que sólo llegan los genios del movimiento. Y Erik Rutan, pese a mi distanciamiento de los últimos años, lo es sin ninguna duda. Siempre ha tenido mi respeto y mi admiración, desde hoy tiene otra vez mi máxima atención y mi sentida devoción por HATE ETERNAL. “Phoenix Amongst The Ashes” lo merece: es un disco excelente.

 

Juanma Rubio

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