HELL’S FIRE – A.M.M.O. (A Motherfucking Mayhem Overdose)

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Se puede decir que el llamado Southern Metal es un género que no se había prodigado mucho, por lo menos hasta hace bien poco, en nuestro país. Ha sido en esta última década cuando hemos visto las raíces de un estilo al que ya se le va poniendo rostro en España. Formaciones como KHAYMAN, INFERNOISE (a día de hoy parados), DARRAGE o los aquí tratados HELL’S FIRE se han encargado de abanderar un género no tan fácil de tratar como en un principio pudiese parecer, y es que no todo el mundo es capaz de sacarle partido a un sonido y a un modo de entender la música que parte básicamente de la América más arraigada y pureta.

Personalmente, y ya seas de Sevilla, Madrid o Guadalajara, no hay nada malo en que pretendas captar lo que se hace fuera y llevarlo a tu terreno, en este caso, todo el folclore y la parafernalia que pertenecen al Metal Sureño yanqui, siempre que lo hagas bien y como es debido. Y es en este punto donde muchas bandas, a mi parecer, fallan y HELL’S FIRE, por el contrario, acierta de pleno.

En el caso del género que nos ocupa; el Metal Sureño, claro deudor y ahijado del Rock Sureño y hermano mellizo del Stoner Rock; las herramientas utilizadas no solo se basan en querer imitar el grosor, la pesadez y los riffs de los extintos PANTERA, como muchas bandas pretenden hacernos entender, y es que el Metal Sureño es mucho más que eso y que querer calzarse el disfraz de granjero americano para la foto de la promo de turno.

Los madrileños HELL’S FIRE han elaborado un álbum que, ante todo, revela amplia inquietud por el género tratado por parte de cada uno de los músicos involucrados en el trabajo en cuestión.

Big Mario es lo que se podría denominar en una jerga coloquial “una mala bestia”. Un tipo capaz de desquebrajar su garganta al más puro estilo Phil Anselmo, como bien ejemplifica “Straight To Hell”, pero a su vez jugar con las tonalidades y melodías, armonizando más las canciones y llevándonos al terreno de formaciones de la talla de SPIRITUAL BEGGARS, como sucede en “On The Road”. En definitiva, una voz solvente, completa y sobradamente válida para echarse a las espaldas todas y cada una de las brillantes canciones del larga duración.

Las guitarras de Mario y David emergen con gusto, categoría, mostrándose eficaces en los riffs, donde personalmente he agradecido que no nos topemos con unas rítmicas saturadas de graves y que el sonido de las mismas tenga un aroma más sucio e incluso rockero, a pesar del claro enfoque metalero que tiene todo el grueso de las creaciones de los madrileños. Para que nos entendamos, nuestros oídos se toparán con unas guitarras que se hallan a caballo entre lo que ofrecen DOWN y ALABAMA THUNDERPUSSY, por poner un ejemplo.

La base rítmica, a cargo de Óscar y Miguel, acoraza y le da la consistencia necesaria a todo el conjunto, teniendo una obligada presencia al tratarse de un grupo de estas características. De ello, en gran parte, también han sido culpables los directores de orquesta José Garrido y Dani Melián de los estudios New Life, los cuales se han encargado de la notoria y eficaz producción, y de Mika Jussila, el cual ha puesto la guinda con su masterización.

En definitiva, no me esperaba tanto de este disco, ¿para qué engañarnos?. Y es que había cierto escepticismo diciéndome antes de escuchar el compacto que no todo iba a ser tan bueno y bonito como quería hacerme ver la lúcida y acertada portada, pero las doce canciones que hallamos en “A.M.M.O.” más la versión acústica de una de ellas me han hecho ver que estaba terriblemente equivocado.

Estos cinco rednecks pueden ofrecernos la banda sonora perfecta para viajar en una vieja y mugrienta camioneta por los inhóspitos parajes del estado de Texas, mientras fumamos algo de hierba, bebemos buen bourbon y ondeamos la bandera confederada a través de una de las ventanillas. Y no, no son TEXAS HIPPIE COALITION ni DOWN ni similares. Son “el auténtico fuego del infierno” y vienen de Madrid.

 

Jorge Osoro

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