JEX THOTH - Blood Moon Rise

0

Imaginémonos un aquelarre. Una hoguera arde en el centro de un claro en el bosque. Muérdago, gatos y toda la parafernalia habitual ardonan el ritual, en el que un montón de brujas desnudas danzan alrededor del fuego, invocando a quién sabe qué espíritu primigenio con forma de sapo. De repente, de entre la espesura, irrumpe una horda de rockeros cargados de aviesas intenciones. Los llamaremos, por darle color a la imagen, Toni Iommi, Syd Barret, Jon Lord, Richard Wrighty Wino Weinrich. Las brujas, en vez de huir de la melenuda avanzadilla, les ponen ojitos y, en medio de efluvios de hongos y ácidos, los invitan a su bacanal. Imaginémonos. El fruto de tan lisérgica coyunda sería JEX THOTH.

JEX THOTH, nombre del grupo y de su cantante Jessica, se han sacado de la manga un segundo disco lleno de Doom Metal añejísimo, Proto Metal, si queremos, sazonado con una generosa dosis de psicodelia. El resultado es fresco, cautivador y, en ocasiones, hasta original.

La monolítica batería de Nick Ray Johnson, pesada, simple y efectiva se viste con las líneas de bajo de Danny González, que le sientan perfectamente, tan lentas y precisas como una prensa hidráulica. Los riffs de guitarra pasan de las reverencias a Iommi a los desvaríos ácidos de unos primeros THE VERVE. Los teclados, a cargo de la propia cantante, se encargan magistralmente de crear la atmósfera necesaria para el ritual a base de sintetizadores, hammonds y rhodes. Por encima de todos, JEX THOTH nos seduce con su voz. No tiene un timbre bonito, técnicamente es una cantante casi mediocre, pero encaja a la perfección en sus propias composiciones. Sus melodías las podríamos haber escuchado mil veces en otros discos, pero suenan distintas en su garganta. Su forma de cantar, potente pero lánguida, recuerda a la de una sacerdotisa en un ritual pagano. Huele a incienso y a muérdago.

El sonido es bueno, pero lo mejor son las canciones. “Blood Moon Rise” empieza con “To Bury”, un salmo en el que los teclados, un didgeridoo, percusiones casi Folk y guitarras borrachas de fuzz y reverb ponen el colchón para que JEX THOTH entone una hipnótica melodía. Sirve de introducción a “The Places You Walk”, una cación más típica y predecible, pero igualmente bien hecha. Más fuzz en las guitarras y unos teclados omnipresentes adornan un tema que sabe a principios de los setenta.

 

“The Divide” enseña la cara más Doom de Jex Thoth, merced a riffs lentísimos y a un tratamiento de las voces espectacular. Seis minutos y medio en el que experimentan con el ruido y la Psicodelia. “Into A Sleep” es una pieza lenta y más relajada, que por momentos puede llegar a recordar a JEFFERSON AIRPLANE. De hecho la voz de JEX THOTH se parece en varios momentos del disco a una versión calmada de Grace Slick. Un interlucio acústico da paso a “Keep Your Weeds”, uno de los temas más accesibles, con un gran solo de teclado.

“Ehjä” vuelve a mostrarnos el corazón Doom de la banda. Cuenta con un gran estribillo y una sección instrumental en la que los guitarristas Brandon Newhouse y Matt Jacobs demuestran su buen gusto a la hora de componer solos. “The Four Of Us Are Dying” sigue la misma tónica, aunque va cogiendo vitaminas y velocidad por el camino. El disco se cierra con “Psyar”, uno de los mejores cortes. Folk y Psicodelia se aúnan en un crescendo que desemboca en un grandísimo solo de guitarra.

“Blood Moon Rise” es un disco para degustarlo de una sóla escucha, y requiere atención. Aporta frescura en un género en el que casi todo lleva cuarenta años inventado. Aunque los referentes obvios sean grupos como WITCHCRAFT o GRAVEYARD, JEX THOTH suenan distintos y, a su modo originales. Que los amantes del Rock de los setenta preparen muérdago, ojos de sapo y sangre de murciélado y se lo sirvan fresquito, que en “Blood Moon Rising” tienen el disco ideal para acompañar el cóctel.

 

David Muñoz Pérez

Madness Live!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here