LEPROUS – Bilateral

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El ser la banda de acompañamiento de tal o cual artista puede significar cierto reconocimiento en la escena pero para nada te asegura un seguimiento. Recuerdo cuando se anunció la pasada gira de THERION que un colega me comentó: “Sí, los teloneros son LEPROUS, el grupo que toca con IHSAHN, el ex EMPEROR”. “¡Ah, pues muy bien!”, pensé. Era un simple dato, sin relevancia alguna. Lo importante es que el día que se presentaron en la sala La Riviera de Madrid, estos noruegos me parecieron un conjunto distinto. No podría decir que me volaran la cabeza instantáneamente, porque su música no está concebida para ello, pero sí crearon en mí inquietud por conocerles algo más. Por el contrario, a algún que otro amigo les resultó un aburrimiento su actuación.

Por unas cosas y otras, desde entonces no me había acercado a su propuesta si bien había leído, en la línea de lo que comentaba en el párrafo anterior, críticas opuestas de sus trabajos. En general, por sus peculiares características que ahora desgranaremos, el quinteto de Notodden no deja indiferente al oyente. Partiendo de la base del Metal Progresivo, el río de sensaciones que transmite en sus composiciones discurre entre lo tradicional y lo más moderno. Aunque en sus estructuras no se presentan demasiadas similitudes, sí que por haceros una idea podríamos derivar hasta PAIN OF SALVATION en el sentido de que, como banda, LEPROUS no establece límites a la hora de experimentar. Y es que cada canción es un universo en el que te adentras y descubres una miríada de influencias, cuanto menos, curiosas.

El comienzo del álbum, con su tema título, lo considero una suerte de SYMPHONY X despojados de su vertiente Neoclásica y modernizados hasta un extremo al que nunca los americanos (afortunadamente porque perderían su esencia) llegarán. Desde estos primeros compases, se vislumbra una noción inherente a LEPROUS: la voz. Einar Solberg es de esos tipos cuyos registros amas u odias, sin término medio. Rápidamente, atacamos la joya de la corona, “Forced Entry”, una monumental pieza de diez minutos en la que puedes encontrar de todo: estrofas a lo PAIN OF SALVATION, falsetes de voz propios de Steven Wilson, ritmos sincopados de otro grupo fetiche para los noruegos, THE MARS VOLTA, y un amplio rango de velocidades en un tema para disfrutar tranquilamente. No estamos ante un himno inmediato sino que penetra poco a poco en tu cerebro.

Es complicado ir después de “Forced Entry” y, la verdad, el inicio Pop de la suave “Restless” no ayuda en exceso. A pesar del cambio que pega, no termina de convencer, pasando desapercibida en el conjunto. “Thorn”, probablemente, resulta el corte más atractivo, a priori, de “Bilateral”. Épico pero no en la idea que tenemos los metaleros sino más en un plano Progresivo actual, muy PORCUPINE TREE e, incluso, acercándose al Arena Rock de MUSE, a mitad del tema deriva en algo más Avant Garde donde sobresale la colaboración de su amigo Ihsahn y una sección de trompetas que rememora, levemente, a sus compatriotas BEYOND DAWN, formación olvidada pero que, seguro, ha servido de referencia a LEPROUS en la forma de escribir.

Un piano triste y añejo sirve para introducirnos en la balada “Mb. Indifferentia”, vehículo para el lucimiento vocal de Einar Solberg. Al principio, resulta ligeramente aburrida pero la combinación de teclado y fraseo de guitarra funciona. Son minutos de relax antes de la avalancha sónica de “Waste Of Air”, canción que no podría calificar. Una batería muy marcada y voces desestructuradas dominan una composición extraña, experimental, dura y con teclados hipnóticos, que está a punto de perderse en su sección central pero que recuperamos para la causa gracias a unos coros estratosféricos. Aun así, rara, rara, rara… mas me engancha. Otro cambio radical. ¿Fraseos Rap? Algo parecido se oye en “Mediocrity Wins”, acompañado por una excelente línea de bajo. Cuando la cosa se pone más “seria” Einar nos demuestra sus dotes líricas en un contraste de voces brillante.

La parte final de “Bilateral” es tan desconcertante y atractiva como el resto. Menos de tres minutos bastan para que “Cryptogenesis Desires” cree adicción. Me encanta la capacidad de crear un corte tan Prog es tan escaso minutaje. No hacen falta tediosas canciones de un cuarto de hora. Otra demostración de dramatismo cortesía de Einar preside el medio tiempo “Acquired Taste”. Las guitarras van tomando protagonismo según avanza la canción hasta derivar en solo atípico. El adiós nos devuelve a la épica del principio del álbum y es que “Painful Detour”, el segundo tema más largo del disco, viaja, nuevamente, en una carretera que se bifurca en multitud de ramificaciones, ora lenta, ora rápida, siempre curvilínea pero, en definitiva, inspirada.

No podría dar una razón concreta por la cual LEPROUS me gusta. Desde ese día en La Riviera la banda me dijo algo. Es como esa chica (o chico, según el caso) que, a los ojos de la humanidad, no sería una belleza incontestable pero que a ti te atrae tanto como Charlize Theron, por ejemplo. “Bilateral” no es apto para todos los públicos ni de fácil digestión. Necesitas encarar su música con positivismo, tranquilidad y un estado de ánimo que te permita la paciencia suficiente como para no apagar el reproductor y desempolvar tus viejos vinilos de TWISTED SISTER, QUIET RIOT o RATT. Si consigues esto, las horas de disfrute están aseguradas. Una grata sorpresa y uno de los mejores discos Progresivos en lo que va de ejercicio.

 

Marco-Antonio Romero

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