NEGURA BUNGET: Crónica del concierto en Madrid

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Lo vivido en Madrid, en el concierto de NEGURĂ BUNGET, digamos que fue un show gélido. Sobre el escenario, una banda con pocas ganas y un recinto que no es una sala, marchitaron lo que podría haber sido una buena actuación. No obstante la presencia de NEGURĂ estuvo marcada por la grandísima atmósfera que los rumanos saben componer y transmitir en directo.

Antes de empezar a destripar la velada, hay un tema que quiero comentar y dejar claro. En Madrid no tenemos salas de conciertos. No digo en condiciones, digo salas. Ya sean buenas o malas, en Madrid no hay. No hay para ese amplio conjunto de bandas como son los de Transilvania, que puede atraer a un cierto número de asistentes. Madrid está plagado de bares/discotecas transformadas en “recintos de conciertos” para ganar algo más de presupuesto en sus arcas que dejan a la noche de la capital como una solitaria alma en busca de un rumbo inadecuado.

Me parece increíble que, siendo una urbe de millones de habitantes, nos tengamos que conformar con locales de escenarios enanos y no aptos para los músicos, un sonido infame imposible de corregir, un habitáculo ceñido para el gentío o un juego de luces que empaña el espectáculo. Sin contar con los precios abusivos del propio recinto. Ya sea por uno o por varios motivos, los conciertos madrileños suelen quedar en un suspenso. Y esto, obviando la propia actuación de los músicos que es, para mí, fundamental en todo caso, sea como sea el panorama. Tampoco ayuda esa gran gestión de nuestros gobernantes, quienes en vez de promocionar o ayudar a los pequeños, les ahogan con recortes y prohibiciones en cada rincón posible.

La noche del sábado estuvo marcada por el emplazamiento. Nunca había estado en este bar pero, Painting the Monkey no fue adecuado para ninguna de las bandas y muchos menos para la formación principal y toda la parafernalia que lleva. El escenario realmente era una plataforma con dos escalones en una esquina del recinto, en la cual sólo cabía la batería y gracias. El resto de componentes se repartían entre dichos escalones y el suelo del bar. Aunque no me desagrada este tipo de “escenarios” ya que te da proximidad a la banda, no era el apropiado. Y claro, o te ponías cerca de ellos o solo “te quedaba percibir el concierto”, ya que tuvo un sonido discordante. Dependiendo de dónde estuvieras, dicho sonido sería mejor o peor. Pero esto, como decía anteriormente, es la tónica habitual en Madrid…

Ahora, a lo que realmente nos incumbe. NEGURĂ BUNGET se presentaba en Madrid después de menos de un año de su última visita, en noviembre pasado, dónde pudimos verles en la gira con los maravillosos griegos ROTTING CHRIST y con TWILIGHT OF THE GODS, banda que empezó como tributo al genio de Bathory, y conformada por varios miembros de reconocido estatus dentro del metal de corta más extremo.

En esta ocasión, su concierto venía marcado por una larga gira que les había hecho pasar ya por Alemania, Francia, el Reino Unido o el grandísimo festival de Barroselas en su XVII edición. Por todo esto, les vi algo apagados tanto en Madrid como en Barcelona, actuación a la que también pude acudir. Esto no quita que su actuación no fuese buena, pero sí que los músicos estaban algo desconectados. Quizá la poca afluencia acrecentó dicha sensación de desconexión.

Seamos sinceros, en Madrid además de no tener un lugar decente, tampoco es que haya un gran movimiento cuando hay un concierto salvo casos generalmente puntuales y ciertos grupos. Quien lea esto, habrá asistido a más de un concierto en familia. Es la triste realidad. Quitando acreditados, miembros invitados y los de las bandas, ni 40 personas para ver uno de los mejores grupos en su género con casi 20 años a sus espaldas.

DUNKELMIND

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La noche comenzó con demora. Al parecer, quienes encabezaban el cartel, no llegaron a la hora estipulada lo cual hizo que el retraso en la apertura de las puertas fuese evidente y, además, que las bandas teloneras tocasen menos de lo establecido.

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El primer grupo en aparecer fue DUNKELMIND, formación que, para mí gusto, no pegaba para nada con los otros teloneros y muchísimo menos con el grupo principal. Un Heavy Metal sinfónico con ciertos toques de Power y Progresivo que, en los momentos más veloces, sí que me atraía más, aunque no fue lo normal en su actuación. A pesar de ello, consiguieron más de un aplauso con su versión de JUDAS PRIEST y con el tema final, canción bastante rápida que me pareció harto aceptable. Si bien no era su noche, su función fue aprobada.

SURVAEL

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Antes de salir a la palestra los dacios, la banda madrileña SURVAEL saltó a escena. Y estos sí que tienen algo más de afinidad con NEGURĂ BUNGET. He de admitir que a este grupo lo he visto desde sus inicios y considero que su evolución ha sido tremenda. Los madrileños se están alejando de ese Folk nórdico tan de moda, arrimándose a unas composiciones más elaboradas y cercanas al Black Metal pagano.

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Dicho esto, su concierto estuvo marcado por un mal sonido en las primeras canciones y por una versión, mejorable, del clásico de SATYRICON, “Mother North”. No fue el mejor show que he visto de ellos, ni el peor. Al igual que los anteriores, también aprobaron.

NEGURĂ BUNGET

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La velada rondaba la medianoche y los rumanos NEGURĂ BUNGET no habían empezado. Es lo que tiene no llegar a tu hora y no poder realizar las pruebas de sonido adecuadamente. Otro retraso más, pero cuando empezó a emerger el golpeteo musical de NEGURĂ BUNGET, lo pasado quedó en un segundo plano.

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La verdad es que los rumanos son únicos, especiales. Su creatividad multiplicada por veinte al cuadrado te permite entrar en trance, en un estado de ensoñación mental cerca del nirvana. Al tener tan cerca al grupo, daba la sensación de cercanía, de tú a tú, de formar parte de su música, del ambiente, de los instrumentos tradicionales, de sus cabelleras… De entre de los pocos puntos buenos de la sala, podría rescatar este, el contacto con el grupo.

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Otro aspecto a mencionar, es la falta de un teclista que acompañe a la formación. La música grabada emitida en directo jamás ha sido santo de mi devoción, aunque, en este concierto, se unió a la perfección y no se extrañó la falta de las teclas.

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Sonaron canciones como “Dacia hiperboreană”, “Cunoașterea Tăcută”, “Țara De Dincolo De Negură”, “Pămînt”, y dos temas nuevos que, sinceramente, suenan jodidamente espléndidos… La noche se pasó volando. La frialdad propia de la banda, que se fusionó con esa nula aproximación entre ellos, hicieron del concierto un espectáculo directo, certero, sereno y corto, excesivamente corto. Sólo 45 minutos musicales, sin bises y con una hora de prolongación respecto a la clausura prevista del concierto.

 

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Y esto fue lo que nos dejó NEGURĂ BUNGET en Madrid, esperando que, alguna vez, venga en unas condiciones adecuadas, con todos los artefactos musicales, un setlist extenso y acorde a la situación, que por fin tengamos la suerte de vivir un grandísimo concierto de los rumanos.

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Crónica: Nacho Martín
Fotos: Carlos Clayman

Madness Live!

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