NIGHT RANGER – Somewhere In California

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Si hay algo que me ha llamado la atención y que me parece destacable de este disco es el hecho de que lo haya facturado una banda que comenzó su andadura a principios de los 80. Lo normal, y que comúnmente suele suceder, es que las añejas formaciones conforme pasan los años y las décadas mantengan el talento, que no la fluidez de ideas, ya que cuantas más canciones se hayan escrito y llevado a cabo, más cuesta ofrecer algo nuevo o que, por lo menos, suene fresco. El caso es que NIGHT RANGER, en este aspecto, han superado la prueba y lo han logrado; han aunado talento, creatividad y esfuerzo, mucho esfuerzo, porque editar un disco como el que aquí tenemos a estas alturas de la película lo requiere.

He querido hacer un inciso de entrada simplemente para aplaudir el resultado final de “Somewhere In California”, el nuevo lanzamiento de los norteamericanos, el cual, aún no habiendo escuchado su discografía al completo, podría posicionarse fácilmente a la cabeza de los trabajos con los que sí he tratado.

Haber devorado este disco varias veces del tirón ha sido como subirse a un tren confortable, de velocidad uniforme y relajante, en el que apenas percibes la sensación de estar viajando porque cuando te quieres dar cuenta ya has llegado a tu destino con una sonrisa de oreja a oreja por la placidez del viaje realizado. Con esto, trato de apuntar la facilidad con se digiere el álbum, desde que arranca hasta que termina.

Realmente, resulta fascinante y es un gustazo toparse con un disco en el que tema tras tema solo se hallen aciertos y virtudes, donde todo brille de un modo apabullante, pero a la vez con naturalidad y espontaneidad. El caso es que NIGHT RANGER no ha variado mucho su fórmula. En algunos de sus discos se han acercado más al AOR, en otros se podría decir que hacen Hard Rock puro y duro, pero sin cambios muy bruscos. Esa misma personalidad luce en este nuevo compacto, pero irradiando con otra fuerza, otro empaque y, definitivamente, un mayor dinamismo que no te deja desconectar ni un solo instante.

Una de las principales virtudes del grupo radica en que en el mismo cantan con solvencia casi todos sus componentes y eso amplia mucho sus posibilidades. Pocas son las formaciones que pueden sacar pecho con lo que comento. Ahora mismo, me vienen la cabeza KISS, MR BIG o FOREIGNER. En el caso que nos compete, la pluralidad vocal y los cuidados y laboriosos coros son uno de los pesos pesados del disco. Eso, sumado al vistoso trabajo de guitarras, tanto rítmicas como solistas, donde a veces nos encontramos con largos y profundos pasajes que nos pueden llevar mentalmente al sonido de los genuinos VAN HALEN, así como a la plasticidad sonora de los punteos típicos doblados que en su día se gestó en la New Wave británica y que principalmente abanderó IRON  MAIDEN, aunque esto último, aplicado con un enfoque más rockero que heavy.

Sobre las piezas que más me han gustado; “Growin’ Up In California”, el tema de apertura, es de los mejores del lanzamiento. Hard Rock pegadizo y contagioso, donde Jack Blades, arropado por unos coros sublimes, arrasa. “Follow Your Heart”, por su parte, es una pieza algo más compleja, con subidas y bajadas, en la que por encima de todo resalta una apabullante batalla entre las dos guitarras, donde las diferentes tonalidades de los punteos en su tramo final asombran y mucho por la exquisitez de su ejecución. Tremendo.

“Times Of Our Lives” es una balada muy típica pero, a su vez, muy efectiva, donde la comunión de voces que comentaba anteriormente le dan mucho empuje a otra brillante pieza, como brillante es también “No Time To Lose Ya”, un tema festivo y bailongo con un acabado meramente AOR/Westcoast que parece sacado de una serie juvenil americana de los 80, sobre todo al llegar al pegadizo estribillo.

El tramo final del disco no ofrece descanso, con lo que “It’s No Over” es otra pulida composición con un gran trabajo por parte de la guitarra rítmica y solista, mientras que “End Of The Day” me recuerda y mucho a los alemanes SCORPIONS, quizá por la melodía vocal y el punteo de guitarra que abre el tema en cuestión y que de nuevo emerge en su fase final. Otro sorprendente acierto, sin duda.

Finalmente, “Rock N’ Roll Tonite”, es otra reseñable canción por poner la nota diferente y levemente macarrilla al álbum. El título del tema da casi todas las pistas de por dónde van los tiros, pero por si andas algo despistado, se trata de un corte desenfadado,  rockanrolero y vacilón, idóneo para soltarse la melena.

En definitiva, NIGHT RANGER es la prueba fehaciente de que se puede sonar blandito, melódico y elegante, y a la par, energético y explosivo, todo ello, claro está, si tras los mandos se hallan cinco inteligentes y talentosos tipos con ganas de exprimirse el coco y de elaborar un gran disco como el que tengo entre mis manos.

Jorge Osoro

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